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viernes, 28 de diciembre de 2012

Tarde de charlas entre viajeros y soñadores. Con la familia López y la familia Zapp. Videos y fotografías.

Lo prometido es deuda -y como yo soy un pibe de los buenos!- acá traigo lo que prometí hace poco tiempo: fotos y todo el material multimedia que pude rescatar de la reunión de amigos viajeros y soñadores en la casa de Ezequiel, Valeria y Tomás López de Libros de viajes, en San Isidro, Buenos Aires; con la presencia de Herman y Candelaria Zapp y todos sus gurisitos: Pampa, Tehue, Paloma y Wallaby; además de otros tantos soñadores,  idealistas, románticos y bohemios (tal cual me tocó describirnos cuando fue mi turno para presentarme).


Los primeros en hablar: Marcelo y los hermanos Barrera: Yamila y Francisco.
Les traigo para compartir los videos con la presentación de todas las personas que estuvimos allí presentes. Casi 60 locos soñadores y viajeros! De todas partes! Los había desde mis pagos entrerrianos hasta de los pagos sanjuaninos, pasando por porteños y santafesinos! A lo largo y ancho del país existe un sueño por cada persona. Y, para no ir más lejos y decir que en realidad en todo el mundo los hay, allí nos habíamos reunidos para charlar de nuestros sueños y de nuestros planes de viajes.  

Cada uno de los que asistimos se presentó ante todo el grupo, expuso sus pasiones, sus metas y sus anhelos y además narró su historia y anécdotas de vida y viajes, de luchas y pujas, en la dura -pero hermosa- y apasionante aventura que es vivir.

Así los hubo soñadores y viajeros de todo tipo: 

Los que están preparando su viaje y están super ansiosos : Paul de Viaje sin Destino

Los que viajan con su familia: Néstor Rosso, su esposa y su beba. Atrás otra familia presente.
Los que planean viajar con su pareja cuanto antes : Julio y Carla. A su izquierda, Martín, habló sobre su proyecto, Posiblla primera red social solidaria para cumplir sueños.

Los que ya viajaron con su pareja, quieren seguir viajando y no pueden parar de viajar: Pablo y Cecilia. A su izquierda, Marcos.

Los dueños de casa, padre e hijo :  Ezequiel y Tomás López.
Pero los hubo mucho más: los que se emocionaron y nos emocionaron, los que nos robaron muchas sonrisas, los que fueron elocuentes y buenos oradores, los que nos dejaron enseñanzas y aprendimos de sus historias y consejos, los que nos contagiaron de amor y buenas energías; y lo que entre todos logramos juntos: contagiarnos de optimismo y buena onda.

Las palabras sobran, los videos son muchos (darles "play" a todos juntos y "pausa" luego y dejar que carguen mientras visualizan uno sólo), algunos son más largos que otros, así que no voy a agregar nada más y les voy a dejar los mismos para que los puedan disfrutar. Me costó mucho editarlos así que sepan apreciar "lo que hay" y disculpen si hay algunos de peor calidad que otros (esto de ir aprendiendo sobre la marcha a veces tiene sus contratiempos).

Un abrazo para todos y nos vemos, quizá, para un último post de este maravilloso 2012 que ya se nos esfuma de las manos! 

Hasta la próxima gambeta.

Video 1:

Video 2:


Video 3:


Video 4:


Video 5:


Video 6:


Video 7:


Video 8:



Bonus Track : Fotografías

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viernes, 21 de diciembre de 2012

Por cada paisaje una reflexión, un pensamiento.


Por cada paisaje una reflexión, un pensamiento. Es así para mí. Y me quedo corto, todavía. No me alcanzan a veces las expresiones porque lo que se desencadena en mí al contemplar un paisaje -y no tiene por qué ser puntualmente bello en ocasiones- es una catarata de cavilaciones. 

A veces he llegado a paisajes sublimes, indescriptibles de tanta belleza que transmiten, que me han conmovido hasta las lágrimas; y muchas veces también eso me ocurre cuando voy en la caja de una camioneta luego de hacer autostop a la vera de la ruta y estoy en el camino, en plena aventura y a mi alrededor sólo puedo observar una simple llanura rústica. 



Y son sensaciones tan bonitas, en ocasiones magníficas, que hasta luego al recordarlas las percibo con ruidos, olores, colores, como si aún estuviera viviéndolo. Son muchas sensaciones que por dentro me hacen cosquillas y provocan un escalofrío notable activando mi alter ego pseudopoeta bohemio, que las transforma en pensamientos y letras que trato de rescatar en algún anotador, grabador, o, en su defecto, en mi memoria; donde ya muchos de ellos se han instalado allí, grabados para siempre, y muchos otros se han ido con el viento para no volver nunca más; hecho que, aunque me provoca un dejo de nostalgia y tristeza por no poder rescatarlos, me consuela el hecho de pensar que han ido a despertar la conciencia de otro viajero. 

A veces esos pensamientos me piden salir y quieren ver la luz y estar de viaje para siempre. No siempre puedo darles el gusto de sacarlos a pasear en la ruta, o de aventuras. Por ahora. Por eso los compartiré aquí, porque sé que tengo muchos amigos viajeros y aventureros que se puedan sentir identificados y así podrán recolectarlos desde cualquier punto del planeta virtual y llevarlos consigo de viaje para que los acompañen en sus correrías.

No me quedan dudas que, por lo que nos provoca viajar, entre todos los viajeros del mundo podríamos escribir las rimas y reflexiones más lindas del mundo.

Y este es mi aporte.


Por cada paisaje una reflexión, un pensamiento - Gambeteandoconladepalo

 

martes, 18 de diciembre de 2012

Tarde de charlas, abrazos e historias con los Zapp y otros viajeros y soñadores

Dicen que las cosas que te ocurren en la vida por algo se acontecen del modo que se han dado. Que todo está predestinado y que nada es por azar. Causa y efecto. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Creer o reventar, cada cual tendrá su respetable postura.

Si me planteo cómo ha ido cambiando mi vida en los últimos años y cómo he ido cambiando de a poco como persona creo que no quedan dudas que las cosas por algo ocurren del modo que suceden. Pero tampoco me quedan dudas que en esos cambios y esas circunstancias de mi vida, muchas veces fui yo mismo quien ha impulsado ese cambio. Casi sin quererlo, inconscientemente, con un “trabajo de hormiga” increíble. Mi corazón le ha ganado la batalla a mi mente y de a poquito es él quien guía las decisiones de mi vida. Ahora, con el pensamiento más claro, cuando escribo estas líneas, siento un orgullo muy grande al echar un vistazo y darme cuenta que estoy actuando de ese modo.

Hoy en día procuro que todo lo que tenga que hacer salga del corazón, aunque me duelan a veces ciertas decisiones, sé que lo que hago es porque es lo mejor para mí; o lo que es más claro aún, es lo que mi vida está necesitando. No sabría explicarlo bien, pero sé que cada cosa que hago en mi vida está respaldada por una convicción tan fuerte y notable que antes no tenía y brillaba por su ausencia. Y con eso me alcanza. El impulso se convirtió en pasión y lo que antes hacía hasta sin pensarlo ahora lo hago por amor.

Hasta el año pasado mi vida, sinceramente, no tenía un proyecto; no tenía un horizonte, no tenía un plan. Yo sólo vivía el día, disfrutaba el momento sin importarme tanto de lo que vendría. No sabía qué era lo que quería para mí y para mi vida, para mi futuro. No tenía los planes que tiene todo el mundo –o la gran mayoría, en realidad- de casarse o tener una familia, de construir una casa o de comprarse un auto, de asentarse o de buscar la estabilidad y seguridad económica. Es algo que está bueno también supongo; pero lo mío no pasaba por ahí. ¿Era feliz? Sí, claro. Pero no completamente feliz. Algo me estaba faltando.

Lo material y superficial comenzó a desmoronarse y comencé a regar mi alma de amor y paz con nuevas lecturas, nuevas amistades, nuevos viajes, nuevas experiencias reveladoras, historias de gente, paisajes, música, arte. Comencé a matar mis egos. A derribar mis miedos. A buscar la felicidad en cada cosa que hiciera. Y así empecé a darme cuenta que sin quererlo comencé a seguir mi corazón en busca de mi sueño.

¿Pero cuál era ese sueño?  

Y el sueño lo descubrí en un viaje. Fue todo muy raro porque la sensación la defino como un escalofrío de sentimientos; es decir, me dio miedo y, a la vez, me dio paz. Me dio amor y me sentí inseguro a la vez. Me puse ansioso y sentí unas ganas enormes de ir tras él cuanto antes. Sentí que no tenía que perder el tiempo. Que yo había nacido para eso. Y me lamenté, también, de no haberlo descubierto más de joven, con menos responsabilidades y obligaciones; aunque después comprendí, como dije al principio cuando comencé esta entrada, que todo ocurre por algo.

De tantas sensaciones a flor de piel, llegó un momento que me sentí tan libre y pleno, lleno de gozo y amor, que algo dentro mío se rompió y quebré en llanto. Me ví como un niño lloriqueando y no podía parar ese llanto. ¿Qué me estaba pasando? Había descubierto mi sueño! Le había puesto una misión a mi vida. Había encontrado el motivo y el fundamento más profundo de mi existencia en esta vida. El llanto era de pura felicidad!

Esta fue una de las experiencias reveladoras más lindas que tuve. Algo dentro mío, en lo más profundo, me estaba diciendo que lo que quería para mi vida era viajar. Es una sensación hermosa. Descubrí un motivo maravilloso para vivir. Una justificación para respirar el resto de mis días. Se me pasaron mil imágenes por la cabeza, mil situaciones, mil rostros. Solamente te ocurre cuando estás frente a él.

Comencé luego, con el tiempo, en búsqueda de argumentos que justificaran mi sueño, a trazar puntos de conexión en hechos de mi vida que confirmaran mi quimera. Y así me asombré de cuántas cosas había en mi pasado, en las circunstancias ya acontecidas, que se conectaban con el sueño que había descubierto. Y eso no hizo más que reafirmar mi sueño y ponerme en marcha para alcanzarlo.

El primer paso lo hice, en abril de este 2012, abriendo este blog donde cuento de a poco mis experiencias, relatos y reflexiones. Donde trato de transmitir y comunicar cuáles son todas las sensaciones que me transmiten los viajes y, en lo posible, lo que más me gusta, tratar de contagiar y convencer algún alma viajera errante que todavía no se haya decidido a emprender su viaje y su camino, además de contar historias que surgen en el camino.

Con el blog llegaron los primeros amigos “del palo” -no tiene nada que ver con el nombre del blog, por las dudas, aclaro- los primeros contactos de otras personas que escriben también sus blogs, o simplemente de gente que participa con sus opiniones, comentarios, inquietudes; que agradecen también lo que uno escribe y lo alientan a seguir adelante. Eso me hacía dar cuenta que las cosas iban encaminadas.

Al poco tiempo, en mayo, emprendí el viaje más largo -hasta el momento. Destino: Machu Picchu. La experiencia: genial. Las sensaciones: increíbles. Me sentí íntegro. Había dado el primer paso en el camino de los viajes, propiamente dicho.

Ni bien volví de ese viaje, y con la cabeza deambulando por cualquier otro lugar menos en donde tenía los pies, tenía ganas de seguir viajando. Y así encontré gente viajera, aventurera, inquieta, “locos lindos” en una comunidad virtual: Autostop Argentina. Fue un jueves, recuerdo, cuando los encontré por la web, a unas dos semanas y media de haber vuelto de Perú. Y ya, al otro día viernes, me fui al primer encuentro en Villa Atamisqui, Santiago del Estero, y luego siguieron Mar Chiquita en Córdoba, Orense y San Pedro en Buenos Aires y tantos otros que me esperan por venir.

Y para terminar, entre muchas otras cosas que me pasaron éste último tiempo, me encuentro esta última semana con una invitación de un viajero increíble, HermanZapp, quien junto con su esposa, Candelaria, conforman una pareja viajera con una historia de las más increíbles que uno haya escuchado o leído jamás. De esas historias que verdaderamente se merecen una película, una canción y un libro(al libro ya lo tienen).

Cuando me llegó esa invitación no lo dudé y acepté. La primera vez que me invitaron no pude asistir, así que en esta oportunidad –mes y medio después- dejé de lado todos mis otros compromisos porque no quería dejar pasar la posibilidad. Y hasta allí fui, y arrastré conmigo a 3 personas amigas que me habían hablado sobre el libro y que, además de conocerlos, también están en búsqueda de sus sueños.

Conocí allí gente con las mismas intrigas, dudas, sueños, miedos, ambiciones, con las mismas ilusiones que yo. Me sentí tan libre y genuino, que escuchando las historias de los demás soñadores me vi identificado con todos y cada uno de ellos y me di cuenta que en este mundo somos muchos los soñadores y que nada es más lindo para un soñador que escuchar a otro soñador

Me sentí tan feliz de no ser considerado un loco por estar rodeado de gente que no piensa como yo, porque allí todos tenían un sueño y peleaban por él. Me sentí tan en mi mundo, tan contenido de gente optimista.

Si me pongo a pensar qué es lo que me ha puesto en ese lugar, con todos los demás soñadores presentes (éramos cerca de 60), no me quedan dudas que no es otra cosa que estar haciendo las cosas bien, las cosas que me dicta el corazón. Y eso, de a poco, me está ayudando a alcanzar mi felicidad plena. Hasta lograr mi sueño.

Y ya estoy en camino :) 


Les dejo el video de cómo comenzó la reunión y charla inspiradora con los Zapp y otros viajeros soñadores - Tengo 3 horas de grabación, así que paciencia.





Algunas fotos:
Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
Con mis amigos que llevé a la charla de Herman Zapp: de izquierda a derecha: Melisa, Franco, yo y Antonella.

Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
El patio de la casa de Zeze, Valeria y Tom -la familia viajera que escribe libros-, donde antes y después de la charla, nos juntamos a charlar, comer y sacar fotos. Muchas gracias por la atención y la cordialidad!

Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
Conociendo gente nueva en la charla.

Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
De izquierda a derecha: Pablo Deluca, Herman Zapp, yo, Franco Bicecci, Génesis Rodriguez, Candelaria Zapp, Melisa Sánchez Fornaso y Zeze, el dueño de casa.

Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
Con Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino, acróbatas del camino, y Paul Piazza.

Una tarde con los Zapp - Gambeteandoconladepalo
Con Franco Bicecci y Ludmila Bouhaben, grandes soñadores!



Agradecimiento enorme para Ezequiel, Valeria y Tomás, la familia de Libros de viajes, quienes nos abrieron las puertas de su casa en San Isidro para recibir más de 50 locos soñadores y viajeros y nos hicieron sentir muy cómodos y a gusto. Un fuerte abrazo!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Ustedes sigan, yo me voy a San Pedro!

Ustedes sigan discutiendo el 8N, el 7D, el fin del mundo maya, las lluvias, la inflación y toda la marencoche. 

Sigan quejándose por todo lo que ocurre. Malgasten sus energías!
 
Ustedes sigan.

Yo, mientras tanto, armo mi mochila y me voy en busca de aventuras con gente linda y copada :)

Están todos invitados: mochileros, aventureros, viajeros, soñadores, idealistas, románticos, trotamundos, exploradores, nómades, vagabundos!!

Allá voy San Pedro!!!!!!

Con virginia, Meli, Guvy, Mirna y Marco camino al acceso de Orense, viajando 9 arriba de la caja de una camionetita Saveirooo luego de pasar la noche en el cruce de Claromecó y Orense. Foto Gentileza:http://banquinassonamores.wordpress.com/

viernes, 16 de noviembre de 2012

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : La Paz y Copacabana


Cuando nos fuimos de Potosí -ver capítulo anterior- había quedado en mí ese gusto agridulce de ganas de más. Agrio porque no pude conocer todo lo que me hubiera gustado; y dulce, porque de lo poco que conocí, me fui encantado. Había dejado atrás una ciudad colonial, histórica, con un pasado riquísimo –para pasarse horas y horas recorriéndola, charlando con su gente y conociéndola más-. Una ciudad, que además de su riqueza cultural, me mostró gente cordial, bonita, simpática y sencilla. Mi romance con Bolivia ya era un hecho.

Sabía que de ahora en más en mi itinerario me esperaban lugares mucho más dotados de hermosura -paisajísticamente hablando- como Copacabana o Cuzco; pero había aprendido también la lección de que lo bonito de un viaje no es todo lo que uno ve; sino que hay otros sentidos que también están para poder percibir y que es sólo cuestión de aflojarse un poco, despertarlos de un cachetazo y dejarse llevar.

Luego de un largo viaje, pero del que no puedo decir mucho –porque era de madrugada y me la pasé durmiendo arriba del bus- arribamos a La Paz. Habían pasado un poco más de 6 horas y 500 kilómetros desde Potosí y llegamos bien entrada la fresca mañana paceña.

Si cuando bajé del bus estaba un poco dormido, enseguida se me pasó el sueño cuando comencé a sentir otra vez en mis oídos los gritos de las voceadoras de las distintas agencias de viajes y transporte que ya desde temprano comenzaban con su “concierto” de chillidos (algunos ya eran aullidos, Dios!). Por un momento me había olvidado que estaba en Bolivia y esos gritos me pusieron de nuevo en mi lugar.

La estación de bus de La Paz no me pareció a la altura de la circunstancia. Me pareció un poco abandonada y descuidada. Quizá haya habido otra estación de bus y no la conocí, pero esta no me pareció para nada interesante. Su arquitectura no era lo que esperaba. Me esperaba algo mucho más impresionante. El dato no sería algo menor si es que no fuera que su diseñador fue Alexandre Gustave Eiffel; sí, sí, el mismo de la torre en París y quien diseñara el interior de la Estatua de la Libertad de Nueva York. A decir verdad, lo único que me gustaba era la parte exterior de la misma.

La terminal se encuentra en los predios que inicialmente fueron destinados para la construcción de la Estación Ferroviaria Guaqui - La Paz.

Cuenta con una estructura metálica que data del siglo XIX y su diseño fue realizado por el arquitecto francés Alexandre Eiffel y levantada por el constructor catalán Miguel Nogué. Qué nivel!!!!


Y de la ciudad, como dije antes, no puedo decir mucho. La Paz se ubica sobre un altiplano, a poco más de 3500 msnm. Recuerdo que a medida que nos acercábamos a la estación de bus era como que íbamos descendiendo por un embudo y nos enroscábamos en callejuelas súper ataviadas de automóviles y gente. Eso fue algo que me llamó mucho la atención: el "desorden" vehicular. Era muy temprano, pero la ciudad tenía un movimiento terrible. De “paz” tenía solamente el nombre!

Imaginaba que conducir por estas calles -para alguien que no esté acostumbrado- sería una verdadera pesadilla. Los automóviles tienen sus propias reglas. A veces daba la sensación que no les importaba el semáforo y se metían en cualquier lugar. Quien se encargue de vender minivans o combis -de esas marcas orientales, en Bolivia- habrá hecho un gran negocio por estos pagos, ya que donde se mire no se contaban menos de 10 de esos automóviles (por no exagerar y decir 20). Eso sí, quienes tenían la desgracia de viajar en uno de éstos, iban apretujados como sardinas y daba la sensación de que si alguien estornudara ahí dentro volaba alguno por la ventana. Estaba lleno de esos vehículos. No entiendo mucho de automóviles, pero calculo que deben tener mucha demanda por su autonomía, repuestos baratos y porque son ágiles como transporte de corta, mediana y larga distancia. 


Entra si quieres, sal si puedes!


Lo que me gustó del tránsito fue ver de esos buses viejos -modelos viejos digo- bien rústicos, cuadrados. Les muestro una foto; pero a mí me hacen recordar aquellos colectivos viejos, en mi ciudad natal, Villaguay, que llevaban a mi escuela a los chicos que vivían en un barrio militar.


Unos verdaderos fierros!


Otra de las cosas que me llamó poderosamente la atención de la ciudad era la disposición de las viviendas en la ciudad. Literalmente era una encima de otra. Como que no desaprovecharan ningún espacio. Había una en lo más bajo de la sierra y, a unos 500 metros ladera más arriba, había otra. Y entre ellas unas 100 casas más! Eran todas similares, estaban sobre calles muy estrechas. Eran casas, que a primeras, parecían humildes, sencillas; pero eso no les quitaba lo sorprendente de cómo estaban ubicadas ocupando toda la visión y la superficie de la geografía de la ciudad.

Bromeábamos con mis compañeros lo dificultoso que debía ser movilizarse en ese tipo de barrios o encontrar una vivienda en particular. A mis amigos bolivianos, cuando los visite, me tomaré un mes de anticipación para estudiar bien su mapa!

No cabe un alfiler más!


Amigos, esta noche nos juntamos en casa a comer. Mi casa es una de ladrillos vistos. Sino llegan a tiempo largo solo...


Y siguiendo con las sorpresas, si hay algo que me descolocó totalmente es el desparpajo de los bolivianos para hacer sus necesidades "donde les pinte". Esta foto quizá es casual -dirá más de uno- pero así, in fraganti, habremos visto no menos de 5. Para alguien que no está acostumbrado es una cantidad que hace dudar si se trata de una costumbre o de hechos fortuitos y aislados. De todas maneras, reitero, no me molestaba que hagan lo que estaban haciendo, me causaba gracia nada más. Igual, todo esto no quita lo bello de La Paz, y lo bien que me sentía conociendo un nuevo lugar. Al principio uno se sorprende de muchas cosas; pero con el tiempo se mimetiza.


Ahá! qué bonito, eh!!! Saludos a sacu!!

Buscando conexiones: al mejor postor, foto.


Una vez llegados a la estación de bus había que “pelear” otra vez los precios y buscar las mejores alternativas. Las diferencias de precios nos hacían dudar demasiado. Como solíamos hacer, nos dividimos y empezamos a recorrer la terminal buscando ofertas y luego en un lugar en común nos juntábamos a discutir las propuestas.

Así llegamos a conocer a Tatiana, una de las chicas que vendía pasajes en la estación de bus. Del precio inicial, con el correr de la charla, logramos rebajarle hasta la mitad.

-Oigan, ustedes son argentinos, no?
-(nos miramos con pingocho y el mago). Sí, amiga, por qué?
-porque son muy charlatanes y a la vez cariñosos. Igual, así nos gustan a nosotras.
-se merece unos mimos… -nos apuró el mago. Y así salió esta foto.


Grande Tati!!!

De La Paz teníamos que irnos hasta Copacabana y desde allí hasta Cuzco. Todo sin parar, porque como teníamos pocos días queríamos llegar cuanto antes a Cuzco para visitar Machu Picchu y luego ya regresar más tranquilos y con más tiempo –aunque yo para no hacer tan extenso todo lo contaré diferente-.

Por unos 17 bolivianos Tatiana nos consiguió un minibus para llegar a nuestro próximo destino: Copacabana.

Con el pasaje en mano, aprovechamos en la media hora que nos quedaba para recorrer la terminal, sacarnos fotos, ir al baño algunos y desayunar otros.


El mago, dai, pingocho y eva en la puerta de la estación terminal de buses de La Paz, Bolivia.

Con pingocho, en el mismo lugar. Les juro que el jopo ese en mi pelo es por la altura!!!


La verdad sobre la capital de Bolivia por tan sólo... un pan (con queso de cabra!)


Habíamos tenido un viaje medianamente largo y se venía otro de unas dos o tres horas hasta Copacabana, razón por la cual decidimos con Damián ir a desayunar algo.

Contentos como gurises con chiche nuevo, nos sentamos en unos bancos apostados en lo que era una especie de barra y elegimos desayunar café con leche condensada con panes untados con queso de cabra (que estaban mortales). Mientras hablábamos de las diferentes impresiones que tuvimos cada uno del lugar y hablábamos de La Paz, fuimos interrumpidos…

-Disculpen, señores, están equivocados, Bolivia tiene dos capitales. –nos llamó la atención, de manera muy educada, un hombre sentado enfrente nuestro mientras hablábamos con pingocho de la capital de Bolivia.
-Ah, sí?... y cómo es entonces? –respondí entre resignado e incómodo, porque al levantar la vista de manera sorpresiva no pude morder mi pan con queso recién mojado en el exquisito café con leche y se me había caído dentro de la taza (esto de verdad me duele más que mil puñaladas).
-Pues mira -se bajó del banquito en el que estaba sentado y se acercó hacia nosotros-  ¿Puedo sentarme con ustedes a desayunar mientras les explico? –interrogó con el mismo tono educado del principio.

Con mi compañero nos miramos confusos por la situación, pero si algo había ganado a lo largo de los pocos kilómetros recorridos -y en los pocos días del viaje- era cortesía y caridad. Pasaron unos escasos segundos en que nos miramos con pingocho, pero fue todo tan rápido, que no se notó ese milisegundo de vacilación y respondimos al unísono…

-Sí, tome asiento, por favor.

El hombre se acomodó tranquilamente en nuestra mesa, pidió su café con leche y comenzó su explicación. En resumidas palabras nos explicó que la ciudad de La Paz es la capital donde están los poderes ejecutivo, legislativo y electoral; es decir, presidentes, senadores, diputados y ministros residen allí; pero, por Constitución, Sucre es la capital boliviana, por eso se la llama vulgarmente la capital “histórica”. Además, es allí donde reside el poder judicial.

Mientras el amigo boliviano relataba con exquisita delicadeza cada detalle de la historia de las capitales, con mi compañero escuchábamos atentos.

-Sucre -continuó relatando el amigo- fue la capital de Bolivia hasta 1898-1899 cuando por una guerra civil la capital se trasladó hasta La Paz. En pocas palabras La Paz es la capital moderna, populosa, industrial y económica. Sucre es la capital histórica, cultural, constitucional y patrimonio cultural boliviano.

Y para cerrar con una metáfora el relato, agregó eufórico.. 
-“La Paz es la sangre y Sucre es el corazón!!”.


No comprendí del todo bien la metáfora, ni comprendí si el pan con queso de cabra que en ese preciso momento el hombre estaba mojando en el café con leche era el de él o era el mío, porque nos habían dado dos panes con el café con leche y yo sólo me había comido uno… tan rico que estaba! Aunque bueno, lo mejor de esta clase magistral de 10 minutos es que no nos terminó cobrando nada como temíamos desde un principio.

Al escuchar todo esto de parte del compañero boliviano, me dieron más ganas de conocer Sucre que estar en La Paz. Sí, parecería una ironía, pero eso mismo era lo que pensaba en ese preciso instante.

Apuramos el último sorbo de café con leche -porque en pocos minutos partía el bus-, nos despedimos de nuestro “historiador” boliviano, y nos juntamos con el resto de nuestros compañeros.

Después de media hora de espera, al fin, partimos.



El primer contacto con el Titicaca


A medida que avanzábamos, el paisaje se iba tornando cada vez más bello. Ya comenzaron a aparecer los primeros vestigios de espejos de agua. El Titicaca estaba cerca. ¿Cuántas veces de pequeño había dicho la palabra Titicaca? Sí, de pequeño, porque recuerdo que la utilizábamos en una suerte de canción infantil que ahora no recuerdo bien. La nombrábamos así como quien no quiere la cosa; sólo por el placer de cantar y sonreír como hacen todos los niños. Más de grande me enteré que era un lago y que estaba en Bolivia, pero nunca me imaginé tenerlo enfrente. Ni se me pasaba por la cabeza! En definitiva, estaba en el mismísimo Titicaca. Y me sentía como un niño, con una tonta alegría inexplicable. Feliz porque sí nomás.


Dedicado a mi banda de amigos de la infancia con quienes cantábamos canciones alusivas al Titicaca jaja

El primer contacto con el famoso lago fue en el Estrecho de Tiquina, el cual es una unión de las dos masas de agua que conforman el Lago Titicaca: Lago Menor y Lago Mayor. En sus márgenes descansan las poblaciones de San Pablo de Tiquina, de un lado y San Pedro de Tiquina del otro lado. Pequeños poblados donde se puede apreciar que están integrados por muchos individuos de sangre originaria de la región que subsisten, en gran medida, gracias al turismo.


Para cruzar el estrecho, se cruza desde San Pablo de Tiquina hasta San Pedro de Tiquina
Por unos pocos bolivianos, se saca el ticket en la boletería y luego se elije uno de los barquitos para cruzar el estrecho

"Lo que un día fue nuestro, nuestro otra vez será" : Me llamó mucho la atención la agresividad de este mural con el cual Bolivia aún reclama la devolución de las tierras del norte de Chile que fueron "tomadas", dejando al país boliviano sin salida al mar, durante la Guerra del Pacífico.

Estas son las balsas gigantes que se encargan de pasar los automóviles y buses desde una orilla del estrecho hacia la otra.


Dejamos el bus -los automóviles cruzan aparte- y por un boliviano con cincuenta nos llevan en una barquita a cruzar los casi 800 metros desde la orilla de San Pablo de Tiquina a la orilla de San Pedro de Tiquina. Las embarcaciones son pequeñas y la mayoría pertenecen a pobladores de algunas de las dos comunidades ubicadas a las orillas del lago. A medida que se van llenando van partiendo hacia la otra costa donde hay que esperar que el medio de transporte que nos alcanzó hasta allí cruce en algunas de las balsas dispuestas para ese fin.


El azul del lago y su frescura es increíble

Al cruzar de una orilla a la otra es un buen momento para charlar con otros viajeros de todo el mundo.

De a poco, San Pablo de Tiquina queda atrás, y el paisaje costero es verdaderamente bello.

"Por un momento me hubiese gustado ser motor de barcaza para nadar en esas aguas"...


Esta pequeña travesía de casi veinte minutos, combinada con el azul del lago, el cielo espléndido y el sol majestuoso es, simplemente, una maravilla. Era ésta la primera vez, en lo que iba del viaje, que un paisaje natural me hipnotizaba con su belleza. 


Por unos instantes me sentí en un poema. Un ser benditamente afortunado.
Arribando a la otra orilla del estrecho, San Pedro de Tiquina

Bienvenidos a San Pedro de Tiquina!
El sol de San Pedro de Tiquina se siente tan bien que este canino no me dió ni la hora.

Les dejo algunas fotos!





Cuando terminó el cruce por el estrecho, nos aprontamos para seguir el viaje. Así creo que pasó una hora hasta que por fin, en el horizonte emergió, resplandeciente, Copacabana. Las palabras aquí sobran. Les dejo un video con algunas pocas imágenes de los paisajes que se pueden ver al acercarse de a poco a la ciudad. El video no muestra mucho, pero es para que tengan una visión más clara de lo que les hablo. 





Será hasta el próximo capítulo donde contaré con más detalles cuáles fueron mis impresiones de esta ciudad que me dejó maravillado y encantado; ya con imágenes, videos y relatos desde Copacabana y la parte norte de la Isla del Sol.

Hasta la próxima!


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