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sábado, 14 de julio de 2012

Camino a Atamisqui, y volviendo al ruedo con el tren

Para llegar a la ciudad de Atamisqui, que nunca antes había ido, y que antes de partir no me fijé bien en el mapa dónde quedaba con exactitud, decidí tomar el tren Ferrocentral que sale de Retiro y que llega hasta Tucumán al otro día. Fue todo tan repentino y tan sin pensarlo que salí así nomás. Bien a lo loco como soy yo!

La comuna de Atamisqui es un destino para nada clásico, y quizá a más de uno si le preguntan dónde queda no sabe ni siquiera que queda en Argentina. Bueno, algo parecido me pasó a mí. Para ver a qué fui y conocer un poco más de historia del lugar en este post lo describo brevemente

Pero volviendo al tema de cómo pensaba llegar y demás, les contaba que el tren que pensaba tomar pasa a las 21.15 por Rafaela. Bah, ése es el horario que dice en el cronograma de horarios, pero siempre pasa un poco más tarde.

La primera vez que lo tomé, hace menos de un mes cuando me iba a Tucumán para comenzar luego a subir hacia Bolivia y posteriormente hasta Perú, pasó después de las 22 por Rafaela; así que cuando el viernes pasado el señor de la boletería de la terminal en Santa Fé me dijo que el único ómnibus llegaba a las 21.30 a Rafaela me fuí igual especulando con el tiempo.

Llegué a la terminal rafaelina pasadas las 21.30. De ahí me tuve que tomar un taxi hasta la estación de tren que está como a unas 20 cuadras. Cuando llegué por fin a la estación me puse algo ansioso porque el tren estaba estacionado sobre las vías a punto de partir, así que había llegado perfecto!

La mala noticia es que cuando llegué había un par de personas que querían subir al tren y no los dejaban. No había lugar para nadie más. Este tren -y calculo que casi todos- reserva algunos pasajes para venderlos en las estaciones más pequeñas donde se van deteniendo. Resulta que en esta ocasión, fin de semana largo de por medio, se vieron sobrepasados con las reservas y mucha gente quedaba sin viajar. Debo reconocer que un momento me dio mucha pena una niñita que lloraba porque quería viajar para visitar a su tía en Tucumán, pero yo no podía hacer nada. 

Aunque yo recién llegaba me sumé a la queja popular diciendo que hacía mucho tiempo estaba esperando allí para que me dejen subir y que finalmente no me dejaban.... hasta que vino el guarda del tren. El guarda del tren es algo así como el “capo de tutti capi” del tren. Es la autoridad máxima del mismo y a quien todos los empleados del tren acatan órdenes. 

Se dio el siguiente diálogo con el guarda del tren.
Yo: -Por favor señor, no me deje en banda, me vine desde Entre Ríos hasta aquí a tomar el tren...
Guarda: -Es que no tengo más lugar, hermano...
Yo: -Es que yo no voy hasta Tucumán, me bajo antes. Viajo parado si es por mí, no tengo drama.
Guarda: -No, no puedo hacerte viajar parado, mijo. Mirá si pasa algo. Es mi responsabilidad, voy preso.
Yo: -Pero no sea tan pesimista, jefe...
Guarda: -No soy pesimista, pero las cosas pasan. No viste lo que pasó en Buenos Aires hace poco?
Yo: -Si, pero yo me bajo antes, me quedo tranquilo en el lugar que usted me diga...
Guarda: -No tengo más lugar en turista... no ves que la gente tampoco puede subir? 
Yo: -Y en las más caras? No importa, le pago el pasaje, pero tengo que llegar. Me vine de Entre Ríos...
Guarda: -Y hasta dónde vas? 
Yo: -Hasta Ceres, o no sé, tengo que llegar a Villa Atamisqui, en Santiago del Estero, conoce? 
Guarda: -No, mijo, no conozco... venite para pullman, a ver si queda algún lugar, pero es mucho más caro que turista, eh... acompañame.

Cuando me dijo "acompañame" se me abrió el pecho de emoción. Ya tenía medio pie dentro del tren según mis intuiciones.

Al final consultamos por dónde me convenía bajar, y siguiendo la sugerencia de alguien que conocía el camino, – o que conocía más que yo, seguro – decidí que bajaría en La Banda, Santiago del Estero. De más está decir que a esta altura ya estaba instalado en mi asiento pullman, que hermoso y todo, me costó casi el doble de dinero también, jaja!. Pero bueno, me salí con la mía. Mientras el tren se alejaba con sus bocinas me vino a la mente la pequeñita que lloraba porque no podía subir y me sentí un poco culpable.

Me tocaron en el tren tres señoras rosarinas como compañeras de viaje. Muy copadas ellas. Aprovechaban su fin de semana largo y un par de días más para visitar el norte argentino y llegar hasta la Quebrada de Humahuaca

Las típicas preguntas de rigor que dónde voy y “patatín, patatán”, sumadas a las recientes anécdotas de mi primer viaje a Machu Picchu, nos mantuvieron en una hermosa charla hasta entrada la madrugada. Les mostraba las fotos que había tomado en mi viaje -que aún conservaba en el celular- y quedaron encantadas y con muchas ganas de hacer un viaje similar. Eso me pone muy feliz. Transmitir, contagiar, incentivar...


Camino a Villa Atamisqui - Gambeteandoconladepalo


Camino a Villa Atamisqui - Gambeteandoconladepalo
Antes de seguir mi camino a Villa Atamisqui hubo tiempo para fotito
con las diosas Rosarinas!!!


Luego de unas horas de charla y de compartir anécdotas con mis nuevas amigas, les pedí permiso para salir a dar una vuelta por el tren. Y fue inevitable que ese "paseo" por el tren me rememore los momentos hermosos vividos hace poco tiempo en mi viaje anterior. Me puse un poco sentimental porque es como que intentaba de alguna manera recrear momentos, personas y charlas del viaje anterior. Parecía un loco, me paseé por todos los vagones buscando gente o alguien que tuviera ganas de charlar o que me cuente su historia, y no di con nadie. Los pulmones del tren -separación entre vagones-, donde conocí la mayoría de la gente en mi viaje anterior, estaban fríos y vacíos. La gente en este viaje era más tranquila. Aún así, luego me hice amigo de Nelson y Juan Andrés. De Funes, Rosario. Iban camino a Tucumán y luego también llegarían hasta la frontera con Bolivia. Compartimos una larga y distendida charla llena de sonrisas y buena onda -en el pulmón del tren, como me gustan a mí!!- y por un momento, cuando me invitaron a seguir viaje con ellos, lo dudé un poco pero luego recordé que ya me había comprometido con los mochileros de Autostop Argentina en que iba a ir al encuentro.



Camino a Villa Atamisqui - Gambeteandoconladepalo


Camino a Villa Atamisqui - Gambeteandoconladepalo


Camino a Villa Atamisqui - Gambeteandoconladepalo
En el pulmón del tren -mi lugar preferido para hacer amigos y conocer historias-
con Nelson y Juan Andrés, de Funes, Rosario, payaseando un rato con las fotos.


Mi noche en el tren terminó con café doble en el comedor y logrando conciliar el sueño pensando en lo que vendría a la mañana siguiente cuando llegue a Villa Atamisqui.

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