Menu

Primera vez aquí? Sumate. Ingresa tu email, confírmalo luego, y recibirás todas las actualizaciones.

Primera vez aquí? Sumate. Ingresa tu email, confírmalo luego, y recibirás todas las actualizaciones:

Servicio de FeedBurner

miércoles, 4 de julio de 2012

Todo punto de llegada tiene un punto de partida


Llegó finalmente el día de partir. Era un viernes de otoño, feriado. Soleado y espléndido. Ese día me desperté a las 8 de la mañana, y aunque tenía sueño, sabía que no podía darme el lujo de perder ni un sólo minuto. Aún no había armado el bolso siquiera, y eso, cuando menos, me preocupaba. 

El hecho de pensar que hace un tiempo atrás todo era una fantasía y un proyecto, y que por fin había llegado el día de partir era algo que me llenaba de alegría el corazón y por momentos parecía que me ahogaba y no me dejaba respirar de tanta emoción.

Recuerdo las últimas semanas, los últimos días, las horas previas a la fecha de partida. Era todo ansiedad. Vivía a mil por hora. Directamente no dormía. Me la pasaba las noches enteras imaginando los caminos, las rutas, las personas, las vías de tren, las montañas y los lagos. Al otro día no sentía sueño ni estaba cansado en el trabajo porque directamente parecía que estaba ausente de la vida misma. Yo vivía “para y por” mi viaje

Energías no me faltaban. Todo lo contrario. Estaba súper motivado. Necesitaba también desconectar en algún momento mi mente del viaje y relajarme y por eso en la semana me repartía las horas entre el trabajo, el gimnasio, clases de salsa, caminatas de 2 horas, partidos de fútbol y algún que otro compromiso que surgiera. Todo era válido para dejar de pensar en eso que tanto estaba esperando. Pero qué!, Imposible. Todo el que me conociera sabía de mi viaje y donde sea que iba siempre alguna que otra pregunta tenía que responder al respecto. Aunque apartar mi mente no podía un segundo, debo reconocerlo: disfrutaba cada palabra que saliera de mi boca que evocara ese viaje.

Ni siquiera las caminatas en soledad me permitían evadirme. Con los auriculares en mis oídos era todo más lindo. Parecía una película, un video clip. Y claro, de cualquier forma, siempre yo era el protagonista.

Para prepararme para el viaje, me la pasé leyendo blogs de viajeros. Entrando a foros. Matando mis dudas e inquietudes. Preguntaba absolutamente todo. Hacía anotaciones de elementos que tendría que llevar y no olvidar, consejos, sugerencias. Ultimaba detalles de compras de elementos que me harían falta. Ya tenía la mochila que había comprado por Internet, la bolsa de dormir, el mp5 con grabador de voz para que no quede detalle alguno librado al azar y registrar todo. Absolutamente todo. Ese era mi plan!

Y llegó el día en que ese plan comenzaba a tener más forma que nunca, así que mientras di vueltas en la cama pensando todo esto me puse de pie y comencé a dejar de soñar para comenzar a vivir el sueño en vivo.

Lo primero que traté de ordenar fue la ropa. Luego los accesorios de tecnología, algunos otros pocos accesorios de camping, y por último los detalles que se me iban ocurriendo en el momento, como por ejemplo hacer una tarjetita personal en la computadora e imprimirla para entregársela a la gente que conociera en el viaje – para seguir en contacto y de paso que visiten mi blog - y estampar unas remeras para mí y mis compañeros de viaje.

Preparando el bolso - Gambeteandoconladepalo
 Aprontando el bolso para partir.

Lógicamente, aunque me moría de ganas los días previos, no había llegado al punto de cargar en la mochila todo lo que iba a llevar en el viaje y de montarla en mi espalda. Al fin, cuando pensé que había terminado con todo y lo intenté para una foto, me dolió tanto el lomo - y el peso de la misma me parecía tan excesivo - que tomé la primera gran decisión del viaje: no llevar cosas “por las dudas”. Sobre todo ropa. Así que dejé de lado toda la ropa más nueva y dejé sólo la de entre casa o esa que no suelo usar casi nunca, para destinarla al viaje.

Ese día de partida, de las ansias ni almorcé. Salí media hora antes de casa, pero en el camino me tardé y fui el último, de los cuatro que salimos de mi ciudad, en llegar a la terminal desde donde partiríamos hacia Santa Fé. Mis compañeros serían Evangelina, Damián (Pingocho) y Daiana. 


En la estación de tren Rafaela con mis compañeros de viaje
De izq. a der. Daiana, Damián (pingocho), yo y Evangelina.

Evangelina y Damián fueron ex compañeros míos de la facultad, cuando estudiaba turismo. A decir verdad, primero lo conocí a Damián cuando comencé la carrera, y luego a Evangelina, cuando recursé materias. Pero entre ellos no se conocían. Ambos abandonaron la carrera pero seguimos en contacto; con Damián sobre todo con quien tenemos muchos amigos en común, viajes y experiencias compartidas. En cuanto a Daiana, se sumó casi a lo último. Me contactó por Facebook cuando publiqué que estaba planeando un viaje e invitaba a sumarse al que quisiera. Es de mi misma ciudad, pero nunca la había cruzado antes en mi vida. Entre ellos tampoco.

Luego se sumaría en el tren, Matías –el mago-. Tomó el tren desde Retiro, Buenos Aires y hasta último momento también yo no sabía que iba cono nosotros. Era amigo de Damián. Se habían conocido en el verano pasado en unas vacaciones en Brasil y pegaron buena onda. Se enteró del viaje por Damián y se sumó en las últimas semanas. Fue la primera gran persona que conocí que siempre me transmitió buen humor y optimismo.

 Matías, el mago, quien se sumara al viaje en Rafaela.

El trayecto sería Paraná – Santa Fé – Rafaela – Tucumán – La Quiaca. Hasta ahí lo conocido y planeado. De ahí en adelante –hasta Machu Picchu - era todo un desafío y un nuevo mundo por conocer. El tramo desde Rafaela a Tucumán sería en tren! Toda una nueva experiencia! Estaba súper ansioso.


Cuando llegamos a Rafaela, como no conocíamos (ni habíamos investigado tanto), tuvimos que caminar un tramo largo desde la terminal rumbo a la estación de tren (que están a unas 20 cuadras de distancia aproximadamente). Gracias a Dios, preguntando con la gente, nos dieron la idea de tomar un colectivo de linea que nos acercó bastante y el tramo se hizo más leve.


Una vez en la estación (el tren pasaba a las 21.30) nos enteramos que viajaba con una hora de demora, así que mientras nos relajábamos de nuestro breve caminar con las mochilas a cuestas (ya estábamos llorones, ja!) aprovechamos para sacar las primeras fotos y yo comencé para grabar el primer video.


En la estación de Ferrocarril de la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fé, a horas de partir hacia Tucumán en el tren que sale desde Retiro y termina su recorrido en la provincia tucumana.


(Continuará…)

1 comentario :

Gambeteando con la de palo... Ultimas entradas.

Gambeteando con la de palo...