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sábado, 25 de agosto de 2012

Viajo, luego escribo


Soy una persona que vive pensando y reflexionando. Tengo una charla constante en mi interior que no se detiene. Estoy todo el tiempo parloteándome. No me puedo detener. Todo me hace pensar. Todo. Y hay veces que si no escribo, exploto. Entonces escribir también es como una terapia y un ejercicio para exteriorizar todo mi mundo interior.

Una cosa siempre me lleva a pensar en la otra, en una ruleta que pareciera no tener fin y, que a veces, aunque parezca una tortura, siento que es algo innato en mí y alimenta mi espíritu.

En los viajes, ese estado constante de inflexiones y cavilaciones, por mi estado de apertura y sensibilidad, es más frecuente y más profundo; y todo parece tan claro y tan ordenado, que después para escribirlo y volcarlo al anotador que suelo llevar conmigo o a la computadora, es mucho más fácil.

Y así, cada vez que visito un lugar en el que me detengo un momento a reflexionar, surgen todas esas cavilaciones y ese sentimiento de buenaventura que me inspira y lleva a darme cuenta que, definitivamente, lo que más me gusta en la vida, es viajar

Muchos de esos pensamientos los he podido rescatar de mis recuerdos, otros tantos se han perdido porque al momento de llegar a mí no he tenido cómo registrarlos y quién sabe dónde han ido a parar. De los que me quedan, aquí los iré compartiendo de a poco según mi estado de ánimo; y, de los que se perdieron, algunos quizás vuelvan a tocar las puertas de mis recuerdos y estaré atento para capturarlos y volcarlos a una hoja.

Viajar y escribir. Una combinación a mi medida.



Viajo, luego escribo - Gambeteandoconladepalo
A escribir rápido y anotar todo para que no se vuelen las ideas!!!

    1. Una tarde cualquiera - A orillas del Titicaca, Copacabana, Bolivia
    2. Una tarde cualquiera - Por las playas de Buzios  
    3. Que el viento se lleve lo que se tenga que llevar...   
    4. Estoy aprendiendo...   
    5. Me estoy dejando llevar...  
    6. Rodeado de hermosuras por todas partes...
    7. La vida es un boomerang... 

      Viajo, luego existo - Una tarde cualquiera


      Era una tarde soleada en Copacabana, Bolivia. Hacía pocos minutos habíamos llegado a la ciudad que nos recibió radiante y espléndida con ese sol que quema aún en otoño y en invierno te hace cosquillas. Con mis compañeros de viaje habíamos vuelto de almorzar en un pequeño puestito de comidas rápidas de la costa, a orillas del Titicaca

      Luego de unas deliciosas truchas con arroz y verduras, para bajar la comida y hacer una digestión más placentera, salimos a caminar, orillando la ribera del lago.

      Caminamos, caminamos y caminamos. 

      No había caído en la cuenta de lo mucho que habíamos avanzado hasta ese momento porque era como que si nuestras piernas no sintieron nunca el cansancio, ya que nuestros cerebros, alimentados por esa curiosidad y ansias que tenemos (creo que) todos los viajeros, les enviaban fuerzas y energías a nuestras gambas para seguir adelante . 

      Hasta que inevitablemente me cansé y me senté, y al sentarme observé al resto de mis compañeros que siguieron el camino; pero luego, con una separación de unos pocos metros, de a poco, también ellos iban cayendo presos del cansancio y se iban sentando o acostando a observar el horizonte sobre el lago y con el sol entibiando sus mejillas.


      El hecho de haber observado el largo camino que habíamos caminado desde el parador donde almorzamos hasta el lugar donde me hallaba en ese momento de reposo, me hizo reflexionar que así como había dejado atrás ese simple parador y, que me parecía mucho el espacio y la distancia que habíamos recorrido, también había dejado atrás mi ciudad, mi casa, mis cosas. Empecé a tener una noción más preciada de las variables tiempo y espacioY comencé a pensar qué es lo que estaría haciendo yo en ese mismo instante de no haberme decidido a emprender el viaje. Es decir, ¿cómo sería mi realidad, mi presente de no estar en donde estaba? así tirado y despatarrado en las orillas del Titicaca, hinchado de placer y gozo.

      Y bueno, empezaron a surgir pensamientos, reflexiones, imágenes, sentimientos; todos tan genuinos. Todos tan puros. Todos tan llenos de mí. A decir verdad, no sabría bien ya como definirlos.

      Y así surgió "una tarde cualquiera".
      Hoy pudo haber sido una de esas tardes cualquiera. De esas que salgo de mi casa y saludo a mis vecinos y a cuanta persona se me cruce por delante, camino al supermercado, al gimnasio, o al centro de la ciudad de mi ciudad, y sentir rabia por percatarme que los rayos de sol que el día hoy me regala no los estoy aprovechando como quisiera y no estoy tirado por ahí, reposando, reflexionando de lo lindo de vivir sin tiempos ni ataduras y sólo ser feliz por hacer lo que quiero y cuando quiero.
      Hoy pudo haber sido una de esas tardes cualquiera. De esas que me miro al espejo y desearía estar en otro lugar, con otra gente, en otro espacio, en otro tiempo, con otros aromas y otros gustos, con otros anhelos y otras ambiciones. Renovación continua, creando nuevas sensaciones para mi mente, mi cuerpo y mi alma.
      Hoy pudo haber sido una de esas tardes cualquiera. Pero no lo fue. Hoy es una de esas tardes diferentes alguna vez soñada que hasta parece que el sol es egoísta y me ilumina sólo a mí, sin reparar que también hay personas como yo, alrededor mío, con mis mismos pensamientos y cavilaciones.
      Si hoy no es una de esas tardes cualquiera es porque alguna vez yo me lo propuse. Y aquí estoy. Y ya no me queda más que quitarme mis polvorientas zapatillas, enfrentar el lago Titicaca, sentir sus frías aguas en cada célula de mi ser. Mirar el sol, relajarme y disfrutar.
      Mientras tenga sueños y no se me acabe la locura de cumplirlos sé que todavía me quedan muchos días distintos por delante. Y eso me colma de vida. Que no se compra en la esquina en una tarde cualquiera. 
      Lago Titicaca, Copabana, Bolivia. 06/06/2012


      Una tarde cualquiera - Gambeteandoconladepalo
      Una tarde cualquiera - Lago Titicaca - Copacabana - Bolivia

      lunes, 13 de agosto de 2012

      Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Rafaela - Tucumán - La Quiaca - Villazón

      Luego de un impasse de casi un mes, me acordé que tenía blog. Y cuando digo “me acordé” no es que no lo tenga presente. Todo lo contrario, todos los días estoy de algún modo u otro “conectado” con él. Si no es viendo cómo mejorar el diseño, es tan sólo entrar para ponerme en el lugar del lector y ver qué es lo que puedo cambiar. Pero decir “me acordé” en lenguaje “GCP” (Gambeteando con la de palo, por las dudas) significa “tengo tiempo, lugar y espacio” para escribir.


      Digamos que de alguna manera es de las cosas que más me gusta hacer en mis ratos libres. Antes era jugar al fútbol, o estar con mis amigos. Ahora, también me gustan esas dos cosas. Pero escribir me sienta mucho mejor.

      El último post lo había referido a  un viaje relámpago a Villa Atamisqui, Santiago del Estero. Así, breve y repentino, fue ese viaje; fue un impulso, una necesidad. Como siempre que viajo - así sea acá a la vuelta, fuera de mi provincia, en mi país, o al exterior- lo disfruté mucho.

      Pero claro, venía antes de ese post con otra entrada relacionada a mi viaje a Machu Picchu, que, por llamarlo así de alguna manera, fue el artífice de este blog. La justificación necesaria, el último empujón que finalmente precisaba para empezar a escribir mis viajes y demás aventuras. Y digamos que quedó un vacío en el medio, porque al relato de ese viaje lo comencé y luego lo dejé en “suspenso” para contarles de una experiencia más reciente. Creo que hasta que le agarre la mano al timing de los blogs voy a ser un poco desprolijo, hasta que me acomode y esté más canchero en esto de vertir experiencias para compartirlas. El que avisa, no traiciona dicen por ahí...

      Es por eso que hoy dije, “voy a continuar con el relato del primer viaje”. Tengo mucho que contar al respecto, y sé que cuánto más tiempo pase más me va a costar luego tener una descripción más precisa de todos los momentos acontecidos durante el mismo. Pero al mismo tiempo, hete aquí, que la situación es la indicada para introducir e inaugurar dentro de mi blog la sección “Historias detrás del viajero”.

      Esta va a ser una sección que voy a dedicar a todas las personas que he ido cruzando en el camino de mis viajes que apenas estoy comenzando. Serán aquellos que compartieron el camino conmigo, como aquellos que conocí en los lugares donde en algún momento detuve mi marcha. Serán aquellos con los que pasé días enteros y compartimos muchas experiencias, o serán aquellos que, por algún motivo, apenas alcancé a mantener un diálogo que me pareció interesante, curioso, extraordinario, llamativo, extravagante. O lo que sea. Pero que de algún modo me aportaron algo. Desde un aprendizaje hasta una sonrisa.

      Soy un convencido de que detrás de todo viajero hay una historia a la espera de ser descubierta. Historias, anécdotas. Relatos ricos, valiosos e interesantes. Esas historias están allí, expectantes de que alguien de a poco vaya desentrañándolas. Están allí para ser contadas. Todos tenemos al menos una historia para contarle a alguien con quien compartimos el viaje. Yo me he dado cuenta en mis viajes, no sé si porque soy muy curioso o porque me gusta charlar y soy de hacerme de confianza enseguida, pero que tengo esa capacidad de poder extraer de las personas que conozco en los viajes historias que ellos están esperando contar y que salgan a la luz. Yo también tengo las mías, así que aquí también iré volcando anécdotas propias.

      Y personajes así, con historias y relatos en los viajes, está lleno. Algunos por algún motivo nos llegan más que otros. Y yo voy a comenzar esta sección con dos de ellos: Andrés y Tomás, con quienes veníamos charlando de sueños e ilusiones (tema muy sensible para todo viajero, supongo) y de a poquito me fueron contando con detalles dos situaciones personales que vivieron, totalmente diferentes una de la otra, pero que ambas tenían en común que fueron concebidas como sueños. 

      Fueron los primeros con quienes mantuve una charla “seria”, pero a la vez distendida y copada. El sonido no es del mejor porque lo grabé con un equipito de “medio pelo” que había llevado al viaje -porque quise registrar todo y no perderme nada- pero además, el ruido del tren distorsiona un poco los sonidos. Presionar aquí para ir a la historia que ellos compartieron conmigo, mitad escrita, mitad sonido!

      Con Andrés, de Matheu, Buenos Aires - Gambeteandoconladepalo
      Con Andrés, de Matheu, Buenos Aires
      Con Tomás, de Progreso, Uruguay - Gambeteandoconladepalo
      Con Tomás, de Progreso, Montevideo, Uruguay



      La conexión y los mensajes subliminales

      Mientras tanto, en el mismo momento que Andrés y Tomás terminaban de contarme un poco acerca de sus historias, cerca de las 2 de la mañana, en la ciudad de Ceres, donde el tren hizo una pequeña parada de unos veinte minutos, aprovechamos a bajar todos los que nos habíamos conocido para juntarnos luego de la “dispersada”.

      Los veinte minutos se pasaron volando y volvimos al tren, ya más contentos de saber que siempre estábamos para volver a juntarnos aunque de a ratos nos dispersemos. Fue ahí cuando se originó en mí un sentimiento muy lindo para con todas las personas que estaba conociendo en el viaje. Fue una sensación de fraternidad y camaradería con cada uno de ellos. Quizás recién los estaba conociendo, quizás éramos muy diferentes y veníamos de culturas y educaciones muy diferentes; tal vez teníamos motivaciones y ambiciones distintas. Desde donde se mire teníamos características totalmente disímiles y opuestas, como cada una de nuestras vidas; pero ese momento, ese instante en el que el tren nos unía, no nos estaba uniendo tan sólo físicamente, sino también que estaba generando una suerte de conexión y vínculo muy fuerte entre nosotros. Y la sensación también era que eso no sólo se estaba generando en mí, sino que también se hacía notar y se manifestaba en las demás personas involucradas. Es algo un poco difícil de explicar a alguien que nunca lo vivió, pero cualquiera que haya viajado seguramente me entenderá y no necesitará demasiados detalles. Es como una hermandad sin ser hermanos, y es como una amistad sin ser amigos. Es como entenderte sin tener el mismo idioma. En definitiva, a medida que el viaje avanzaba, se me venían mensajes subliminales a mi mente, se generaban en mi corazón, en mis pensamientos. Y eran mensajes o revelaciones muy lindas y la de ese momento fue: “el día que decidas viajar sólo, nunca estarás sólo del todo. Siempre habrá amigos en el camino”. Situación que comprendí muy pronto que sería una constante en el resto de mi viaje.

      Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
      Nuevos amigos en el tren.

      Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
      El mago, de Escobar

      Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
      Diego, de las Flores.


      Mucho más por contar del tren no hay. Luego de Ceres, habremos estado reunidos hablando y riéndonos de todo un poco un buen rato más, hasta que de a poco el sueño nos fue abatiendo e iba dispersando el éxtasis de los primeros kilómetros del viaje.

      Pasadas las tres y media de la mañana, el hambre golpeó las puertas de mis antojos y justo coincidió con que Pingocho, mi compañero de Paraná, también tenía hambre y nos fuimos al comedor del tren. Entre sándwich de milanesa y café doble (hermosa mezcla!) nos pasamos media hora más despiertos charlando al pedo, y al volver a nuestro vagón, aprovechando ya que algunos pasajeros habían descendido en localidades intermedias, al ver unos asientos libres (en Primera Clase, por donde se pasa para ir al comedor desde la Clase Turista), decidimos acostarnos en los asientos vacíos y así viajamos el resto del trayecto. Que los asientos se reclinen casi 180 grados y que los asientos enfrentados también estén vacíos fue una incitación para colgar nuestras piernas y poder, al fin, dormirnos cómodos, tranquilos y plácidamente! De primera!

      Comedor Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
      En el comedor del tren, tomando cafecito para bajar la milanga!!

      Comedor Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
      Estaba caliente, Pingocho?

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo
      Tudo bom...

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo
      Tudo legal!

      Al otro día cuando desperté sentí como que me caminaba algo por la cabeza y cuando estiro por sobre ella mis manos logro atrapar algo: eran las manitas de un pequeño y una pequeña que habiéndose despertado temprano, aburridos de tanto viaje, se habían puesto a jugar con mis cabellos. Momento oportuno fue aquel para ponerme a charlar con su madre quien me contó que iban camino a Tucumán, a visitar su hermana, desde Buenos Aires; y que el tren demora 24 horas en llegar. Ahora comprendía cada vez más el aburrimiento de las criaturas.

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

      Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

      A media mañana, aún temprano, me fui a fumar un cigarrillo al pulmón del tren. Allí conocí a Oscar primero y a Ramón después.

      Como decía antes, detrás de todo viajero siempre hay una historia que cautiva. Y la historia de Oscar fue una de las que más me sensibilizó y a la vez me sedujo. Digno de un contador de cuentos, logró mantener mi atención en su historia por media hora aproximadamente sin que yo repare en preguntas como suelo hacer. Sólo luego de que terminó de contarme, yo salí de mi asombro y comencé con mi artillería de interpelaciones. Así me contó que cuando niño perdió a sus padres y se fue con el circo Rodas. Eso fue cerca de los 8 años. Recorrió todo el país y mucho de Sudamérica. Hoy, con 47 años, ya vive en Buenos Aires, y al momento de encontrarlo en el tren iba de viaje a visitar a uno de sus hijos que vivía en Tucumán. Al momento de la charla no tenía el grabador, por lo que no pude guardar mucho registro de la charla con Oscar, pero sí, en cambio, tengo una foto de recuerdo e intercambiamos contacto por celular, por donde alguna vez me alegró mucho que, al tiempo de volver de mi viaje, me haya preguntado si pude llegar hasta Machu Picchu en busca de mi sueño como le había contado en nuestra charla.

      Con Oscar - Gambeteandoconladepalo
      Con Oscar
      El otro personaje que encontré en el tren y con quien nos pusimos a charlar sobre fútbol se trata de Ramón Cardozo. Resumiendo un poco, tucumano él, fue ex jugador de Independiente, de la década del ’50. Me contó un poco de las vicisitudes de la vida de futbolista y me hizo un análisis del futbol actual. Tanto se enganchó Ramón con la charla, que cada vez que le quería cortar la charla seguía agregando opiniones y sentencias futboleras. 

      No los voy a llenar de historias para no aburrirlos más, al que le guste o le parezca interesante que escuche la entrevista y charla que tuvimos en el tren desde este lugar.

      Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo
      Con Ramón Cardozo, de Tucumán


      Arribo del tren a Tucumán. Descanso y luego camino a la frontera

      Al mediodía llegamos al fin a Tucumán. Nos volvimos a juntar todos los chicos que nos conocimos en el tren y cruzamos la estación y nos fuimos a la plaza, donde el novio de una de las chicas  que conocimos en el viaje (Florencia) la esperaba a ella, y el resto, nosotros, aprovecharíamos un poco de tiempo para dispersarnos, relajarnos, respirar aire puro y planear como seguiría el viaje de ahí en adelante.

      El novio de Florencia y sus amigos eran todos chicos que hacían malabares, acrobacias y demás piruetas; al igual que Andrés, aquel chico que en una charla me contó que se le cumplió un sueño. Y Andrés? Le perdimos el rastro. La última vez que lo vi fue antes de bajar del tren, cuando nos sentamos a charlar a la mañana y a tomar unos mates. Luego, por esas cosas, no nos encontramos al bajar y la verdad que me dio un poco de pena porque era un personaje entrañable y ya le habíamos tomado cariño.

      En fin, el viaje continuaba, y ahora, en la plaza, nos habíamos hecho de unos nuevos compañeros. Ellos muy amablemente nos enseñaron un poco de sus técnicas circenses, y además nos regalaron un pequeño show.

      Plaza Alberdi Tucuman - Gambeteandoconladepalto
      Intentando hacer malabares con las clavijas y conociendo nuevos amigos en la plaza Alberdi de Tucumán

      Plaza Alberdi Tucuman - Gambeteandoconladepalto
      Nos juntamos en la plaza a descansar, relajarnos y ver cómo seguir el viaje.

      Click sobre la imagen para ver video.

      Luego de un tiempo allí en la plaza, decidimos partir rumbo a la estación de bus de Tucumán, en busca de una conexión que nos acerque más a la frontera con Bolivia. Diego y Emilio, de Las Flores, Buenos Aires, se habían sumado a la aventura con nosotros y nos acompañarían en el camino.

      Hora y media de espera mediante, cerca de las 19.15 horas partimos rumbo a La Quiaca, Jujuy, donde llegaríamos al amanecer del otro día, listos ya para cruzar la frontera a Villazón. Bolivia estaba cada vez más cerca y el viaje ya comenzaba a tener otro color!


      Llegando a territorio boliviano

      Llegamos a La Quiaca, última ciudad jujeña, a las 5 de la mañana. Nos recibió un frío tremendo y la terminal de La Quiaca no es muy acogedora que digamos. Oscura, tétrica, sucia, pequeña. Tiene todas las contras como para caer una noche o madrugada sin compañía por ahí. No es por asustarlos, pero la verdad que no me gustó para nada! Con los quilómetros, en Bolivia, caería en la cuenta que esta situación es una constante en algunos pueblos pequeños.

      Gracias a Dios, nuestro grupo de agrandó de cinco integrantes a ocho. A Evangelina, Daiana, Pingocho, El mago, Diego, Emilio y a mí, se nos había unido un nuevo integrante, que recién también comenzaba su camino rumbo a Colombia, en busca de su mujer, que no recuerdo bien ahora por qué, pero había quedado varada sin documentos en el país cafetero.

      Terminal de La Quiaca - Gambeteandoconladepalo
      Terminal de La Quiaca

      Nuevo amigo camino a la frontera - Gambeteandoconladepalo
      Nuevo amigo camino a la frontera

      Foto grupal en La Quiaca - Gambeteandoconladepalo
      Foto grupal. De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo: Emilio, Daiana,
      Diego, Pingocho, yo, Evangelina, y el mago.

      De la terminal hicimos unas diez cuadras aproximadamente, caminando aún bajo la madrugada gélida, hasta llegar a la frontera propiamente dicha, el lugar donde se hacen los trámites migratorios y se llenan los formularios. Tuvimos que esperar hasta las 7, hora en que habilitan las oficinas para hacer los trámites para cruzar a Bolivia.
       

      Bienvenidos a Bolivia - Gambeteandoconladepalo
      Llegamos a Bolivia!

      Siento una terrible y muy fuerte curiosidad que no puedo contenerla cada vez que percibo a personas que hablan en otro idioma. Siento unas ganas irrefrenables de entablar una charla y curiosear un poco más. Esta vez no fue la excepción y tuve que romper el hielo con dos personas de Israel que conocí al momento de cruzar la frontera. 

      Estas dos personas, de Israel, venían viajando, recorriendo Argentina y subiendo hacia el Norte. Lo particular de esta situación fue que esa fue la primera oportunidad donde caí en la cuenta de la importancia de tener una pequeña noción de algún otro idioma aparte del nativo, ya que estas dos personas hablaban hebreo y tuvimos que comunicarnos en inglés. 

      Tuve que destrabar mi lengua con ese lenguaje y comenzar a poner en práctica todo lo que había aprendido desde cuarto grado de la primaria hasta quinto año de la secundaria (uuuff!!). Igual, aunque me costó, la piloteé un poco, y pude lograr saber aunque sea lo básico sobre ellos dos.


      Dos amigos de Israel - Gambeteandoconladepalo
      Emmm... do you speak english? jaja!

      Ya en Villazón, territorio boliviano, comenzamos a explorar las distintas alternativas a seguir. La idea era tomar el tren hasta Uyuni, pero ya no nos daban los días ni los horarios. Luego de unos minutos decidiendo acerca de cuál sería el camino a proseguir decidimos seguir hasta Potosí, ciudad que, previa investigación del recorrido, me “sonaba” en la memoria de haberla escuchado alguna otra vez (en la marca de las hojas y de mis cuadernos de la facultad!). Sinceramente no tenía idea que quedaba en Bolivia, y así me pasó con muchos lugares que en el camino fui visitando.

      Definitivamente, si hubiera realizado este viaje antes de terminar mi carrera de turismo hubiera hecho la carrera mucho más rápido y con otro estímulo, pensaba mientras iba acomodando en mi cabeza muchas nuevas lindas sensaciones.


      Nos dispusimos a cambiar dinero en una de las inmumerables casas de cambio que hay en Villazón, y finalmente, partimos hacia Potosí un domingo a las 10 de la mañana. Pero antes, registramos el momento en una foto para quede imborrable para siempre.

      Villazón, Bolivia - Gambeteandoconladepalo
      En Villazón, con un argentino que venía viajando desde Colombia
      y sufrió un asalto en ese país cuando viajaba en colectivo por la selva

      Eso fue todo por ahora, luego seguiré relatando el viaje a medida que transcurrían los quilómetros. Aquí tienen algunos datos y observaciones de Bolivia para los que estén planeando hacerse un viajecito.



      Hasta pronto!

      Ramón Cardozo, fútbol en el tren

      Eran como las 8 de la mañana o quizas las 9. La gente recién comenzaba a despertarse en el tren. La luz del sol ya comenzaba a colarse por las ventanas y yo me desperezaba en mi asiento a la vez que una niña jugueteaba a enredar mi cabellera con sus dedos.

      Luego de tomar unos mates con Andrés y de continuar un poco con la charla de la noche anterior tomé valor y salí hacia el pasillo a mover las piernas un poco, al baño y a fumar un cigarrillo.

      Sabía que en cada vagón había una historia y aunque para ser el primer viaje no estaba mal con las historias de las personas que acaba de conocer, aún estaba en mí el ahondar un poco más para descubrir otras historias en algunas de las personas con las que me cruzaba en el tren.

      Así, caminando de vagón en vagón, sólo me detenía en aquellos pulmones del tren donde había gente para ponerme a charlar y así, si encontraba alguien, me quedaba en el mismo lugar y, haciéndome el "sota", comenzaba mi charla y profundizaba en mis cuestionarios para buscar la historia que todo viajero lleva consigo.

      Ya venía recorriendo varios vagones y no encontraba a nadie con quien charlar. Hasta que llegué hasta el anteúltimo pulmón, y, un minuto antes de finalmente encender el cigarro, observo por la ventanilla de la puerta del vagón que da al pasillo, que al final del mismo, un hombre salía caminando hacia el último pulmón.

      En ese momento me repetí lo que solía repetirme para mí mismo cada vez que caminaba en busca de alguien con quien charlar "voy a caminar un vagón más, quizás..."

      Fue de este modo que conocí a muchas personas en el tren y mantuvimos charlas muy entretenidas que hicieron de mi viaje algo muy interesante desde mi punto de vista. Y con Ramón no fue la excepción.

      Crucé todo el último vagón hasta llegar hasta ese hombre que yo había visto salir por la otra puerta. Al llegar, finalmente pude corroborar que, tal cual yo pensaba, ese hombre iba al pulmón. Como todavía no había yo encendido mi cigarro, escondí mi encendedor y, para romper el hielo, le pedí fuego al hombre en cuestión.

      Como en todos los casos, enseguida se forjó una charla muy distendida y desestructurada, de esas donde se habla de todo y desordenado, según donde le vaya picando la curiosidad a los interlocutores.

      Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo
      Con Ramón Cardozo, de Tucumán


      Resumiendo un poco, tucumano él, fue ex jugador de Independiente, de la década del ’50, (aún no lo he podido corroborar con gente del club que no me ha respondido los mails). Me contó un poco de las vicisitudes de la vida de futbolista y me hizo un análisis del futbol actual. Tanto se enganchó Ramón con la charla, que cada vez que le quería cortar la charla seguía agregando opiniones y sentencias futboleras. 

      Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo

      Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo


      Me contó su historia como un padre se la cuenta a su hijo. Y eso me gustó y me atrapó de la charla.

      A continuación el diálogo.


      Andrés y Tomás: sueños, viajes y ley de atracción


      Cerca de la una y media de la madrugada, de viaje en un tren, luego de que los guardas a bordo lo hayan obligado a uno a ir para su asiento, digamos que no queda mucho por hacer. Y si a eso le agregamos que uno no tiene sueño, y que el asiento al que le toca ir no es muy cómodo tampoco  -en clase turista- (aunque sea para engañar al sueño haciendo el esfuerzo durmiendo sentado a 90 grados) eso hace que uno se ponga de mal humor y se fastidie un poco. Así que me pareció un momento inmejorable para estrenar mi cuaderno viajero de anotaciones.



      Mi lado bohemio y literario pedía a gritos salir urgente. Tenía muchos pensamientos, sensaciones, palabras, imágenes, sentencias, reflexiones que querían salir de mí; así que busqué la mochila, la lapicera, el mp5 (configurado con música random en mis oídos) y me propuse volcar todo eso en las hojas de mi cuaderno.

      Traté de buscar un lugar tranquilo, un espacio. En los asientos era imposible porque iban sentadas de a tres personas (como en todos los asientos de esta clase).

      A lo lejos diviso un asiento donde no distinguía cabezas de ningún viajero, así que hacia ese asiento me fui.

      Al llegar, me encontré con una chica durmiendo, recostada “a lo sirena” a lo largo de todo el asiento, así que finalmente –para no hacerla tan larga y que se me esfume la inspiración- me decidí por sentarme en el borde de ese asiento. Y comencé a darle rienda suelta a mi imaginación… A continuación transcribo algunas líneas…

      1:37 horas: Rumbo a Tucumán y escuchando música random… No quiero dormirme ahora. Están saliendo cosas lindas de mí. Sé que si me duermo, estas palabras se mueren…”
      “… la música no existe porque sí. La música tiene vida propia. Y las mejores energías de ella la obtenemos cuando también suena en el corazón… ¿Cómo nacen las canciones, las poesías, los grandes pensamientos, los inventos?, ¿Cómo se gesta el arte y las cosas que revolucionaron nuestras vidas, que las cambiaron de algún modo? De seguro muchos saben el lugar, la situación o circunstancia. Otros tantos lo desconocen. Cuando pregunto “cómo” me refiero a “espacio y tiempo”. Eso sí que nadie lo sabe con precisión, porque ambas palabras son variables que desconocemos totalmente…
      Y la luz?... la luz no es sólo un efecto luminoso que podemos percibir a través de los ojos. La podríamos percibir incluso si hubiéramos nacido ciegos. Y cuando aprendés que la verdadera luz es la que se percibe más allá de los ojos es porque ya estás listo para iluminarte a lo largo del camino de tu propia existencia…”

      Suficiente. Basta de tormentos. Por ahora.

      La cuestión que habré estado escribiendo tonterías así por aproximadamente unos 40 minutos hasta que me cansé y traté de buscar un lugar más cómodo para estirar las piernas, y así fue como se me ocurrió volver hasta el pulmón del tren (de donde los guardas del tren, por “quilomberos”, nos habían echado a mí y a una decena de chicos más que nos habíamos conocido todos ahí). "Quilomberos" es, hacer mucho ruido, charlar muy alto, reírnos mucho en el tren, en un horario que todos descansan.

      Si me veían los guardas solo ahí sentado, escribiendo, no me iban a decir nada. Así que me acomodé, estiré las piernas, apoyé mi espalda contra una de las paredes y comencé a escribir mucho más tranquilo.

      Habré estado 15 minutos así hasta que apareció Andrés, con quien ya nos conocíamos desde hacía un par de horas antes cuando nos juntamos en el pulmón del tren los fumadores.

      Cuando me vió escribiendo me preguntó qué era lo que escribía, a lo que respondí que escribía lo primero que se me pasaba por la cabeza. Que había llevado el cuaderno al viaje porque me gustaba escribir y quería tratar de plasmar todas las sensaciones, historias y anécdotas del viaje en el papel.

      “Qué buena onda, loco!” – fue la respuesta que salió de su boca sin dientes incisivos superiores.

      Andrés es de Matheu, provincia de Buenos Aires. No recuerdo su edad. No estudiaba ni trabajaba. Se dedicaba a hacer acrobacias en las esquinas de las calles porteñas. Más precisamente en la zona del Planetario, me comentó. Así se ganaba la vida.

      Pasó parte de su vida en Brasil donde aprendió a danzar capoeira. El defecto de su dentadura se debía a que también escupía fuego y masticaba, “rompía” y “tragaba” bombitas de luz.

      Nos pusimos a charlar para conocer un poco más uno del otro y surgió inevitablemente la charla en torno al viaje. Le conté que de pequeño había lugares en el mundo que me atraían muchísimo por el misterio y misticismo que encerraban; como el Machu Picchu, el Triángulo de las Bermudas, las pirámides en Egipto, la muralla China… que para mí era un como un sueño ir a Perú a conocer Machu Picchu.

      -y vos? Nunca tuviste un sueño que cumpliste? –le pregunté…
      -sí!!!... Mi sueño era hacer malabares y acrobacias ante mucha gente en un lugar lindo, grande, lleno de gente, que todos me aplaudan y me festejen, mucha gente.
      -aha… y? –apuré…
      -Y bueno, una tarde, haciendo malabares en una esquina, mientras el semáforo estaba en rojo, aproveché para hacer mi show como siempre. Esa vez, hice acrobacia, equilibrio, caminando con las manos, pies arriba. Luego tiré fuego, hice otras piruetas…
      Foto 1

      -y entonces? –me impacienté.
      -Y desde un auto –taxi- me estaban filmando y alentando. Era normal que me filmen y cosas así. Pero se notaba que a éstas personas les gustaba mucho lo que hacía. Antes de dar verde el semáforo, caminé por los autos, pedí dinero y al pasar por el auto de ellos, me dijeron unas palabras y no entendí nada, me dieron unos dólares y se fueron. Yo seguí mi rutina. Habrá pasado media hora y en otro descanso de semáforo miro hacia adelante y veo que el taxi donde venían estas personas había estacionado, y estaban filmándome todavía y me hicieron señas para que me acerque.

      Al acercarme, en portuñol, uno de los que iba dentro del auto como pasajero del taxi, eran tres, me dice que estaban camino a una fiesta de compromiso de un amigo, que no tenían nada de show, número artístico, entretenimiento, nada y que les había parecido buena idea llevarme a mí y que para eso me habían filmado con el celular y le habían enviado el video a uno de los que organizaban la fiesta y éste les había dicho que como sea me llevaran. Así que no me hice rogar, agarré mis cosas, dejé algunas pocas otras y me subí al taxi con ellos.

      Foto 2
      -y así nomás te fuiste? Sin conocerlos tanto? Dónde te llevaron? –investigué, incrédulo.
      -si (risas)…  yo toda mi vida fui así. Me llevaron a un hotel, me dieron ropa, me bañé y me cambié. Me esperaron, me llevaron como a una quinta que estaba lleno de personas. Había muchas luces, un parque grande, un lago, todo verde, lindo, re bacán. Tipo dos de la mañana era mi turno. Hice lo mejor que sé hacer y fui ovacionado. Tal como lo había soñado yo…


      -Qué fantástico, y nunca más los viste? -entre pregunta y pregunta apuraba a tomar notas de la charla. Hasta que me avivé que podría grabar la charla con el mp5…
      -No te molesta que te grabe y me contás como sigue la historia no?
      -No, dale!! Buenísimo!....

      Y así sigue, en el audio a continuación, la segunda parte de la historia y después viene también la historia de Tomás, de Montevideo, Uruguay.

      A continuación, la grabación.




      Dale play: Andrés y Tomás, me cuentan un poco de sus sueños e ilusiones.


      Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
      El nuevo grupo de amigos que me había hecho en el viaje.
      De izquierda a derecha: Tomás, Flor, Nelson, Diego y Andrés,


      Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
      Con Andrés, de mañana, tomando mates.
      Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
      Con Tomás. A la mañana continuamos con la charla mientras nos preparábamos para llegar a Tucumán.

      Nota: Foto 1 y Foto 2 sólo son ilustrativas. Fuente: Foto1, Foto2

      Bolivia: datos, sugerencias, curiosidades, observaciones.

      Aquí iré recopilando los datos útiles, que vaya recordando con el correr del tiempo y de los relatos, que puedan ser de utilidad para todos aquellos que quieran emprender en alguna oportunidad un viaje hacia Bolivia.

      Bandera de Bolivia - Gambeteandoconladepalo
      La hermosa bandera boliviana - Foto: Eva Coronel


      Seguramente me será imposible abarcar todos los aspectos, muchos porque no llegué a conocerlos y muchos otros por no recordarlos, pero de todas maneras es una buena manera de empezar a familiarizarse con las costumbres del hermoso país boliviano.

      A continuación, una descripción general de cada uno de ellos. Si tienen alguno para compartir pueden hacerlo a través del formulario de contacto y los iré agregando.

      También pueden encontrar otros datos, sugerencias y observaciones que he escrito y que iré escribiendo a medida que visite otros destinos aquí.

      La Quiaca (Argentina) - Villazón (Bolivia)
      • Desde la terminal de La Quiaca, Jujuy, al paso fronterizo hay unas 10 cuadras.
      • Para hacer los papeles de migración los horarios de las oficinas de frontera son desde 7 de la mañana a la medianoche.
      • Presentar documento en buen estado o pasaporte.
      • Aunque no es obligatorio tener la vacuna de la fiebre amarilla, no está de más tenerla.
      • Atrasar una hora el reloj.
      • Otras dudas en la página oficial de Gendarmería.
      Otras recomendaciones:
      • Aunque en la mayoría de las ciudades de Bolivia se puede conseguir casas de cambio, siempre es bueno tener un poco de dinero del país local, por lo tanto es bueno cambiar dinero en Villazón para las necesidades básicas. Al momento de viajar (mayo 2012) el cambio estaba de la siguiente manera: 1 peso argentino = 1.29 boliviano. Con el transcurrir de los quilómetros esto puede variar, a veces a favor (casi nunca) a veces en contra.
      • A mí no me sucedió, pero a otros compañeros ni bien comenzamos a transitar por suelo boliviano comenzaron a sentirse mal, descompuestos, o medio mareados. Es lo que se llama mal de altura o apunamiento. Hay unas pastillitas que se consiguen en cualquier farmacia o mercado y se llaman Sorojchi Pills (se dice sorochi o soroche o con explicar qué les pasa ya van a saber qué venderles). Son muy baratas y muy eficientes. Más info aquí.
      Sorojchi Pills - Gambeteandoconladepalo
      Sorojchi Pills - Publicidad de folleto
      • Opinión personal: cuando uno cruza la frontera, lo primero que ve son los mercados callejeros de Villazón con muchos productos artesanales, tecnológicos (no tanto), indumentaria y demás. Uno se quiere comprar todo porque está como loco, ansioso, excitado y demás; pero aconsejo bajar un cambio, pensar que si lo que compramos realmente vale la pena, y lo más importante, comparar los precios, ya que hasta ese momento no tendremos idea del valor real de las cosas. Compramos por impulso. En fin, queda en cada uno.
      • También, con respecto a las compras: en Bolivia se usa el regateo. No es que uno lo haga de viveza criolla o por aprovecharse. Pero ya es costumbre por este país. Prueben incluso lo siguiente, cuando le digan un precio, quédense dubitativos un tiempo sin decir nada, y enseguida, automáticamente, le van rebajando el precio. Parece loco, pero es así. Yo descubrí esa técnica sin querer, ya que había leído antes de venir que se acostumbraba a esto, pero al momento de comprarme algo por primera vez en Bolivia no me animé y me quedé mudo, y en seguida la señora que me estaba vendiendo comenzó a rebajarme el precio como por arte de magia!
      • El mate en Bolivia no es a lo que los argentinos estamos acostumbrados, sino que son infusiones, brebajes, que se sirven en vasos plásticos o de vidrio y tienen diferentes propiedades para la salud, los órganos y otras que desconozco, ej: para los intestinos, para el mareo, para el mal aliento, para la vesícula, en fin, muy variado. Digo esto porque me sucedió de ver argentinos en los comercios preguntar por yerba para el mate, pedir calentar agua para el mate, y la gente de Bolivia no les entendía mucho. Si les pasa eso, lo mejor es ir con el equipo de mate y mostrar qué es lo que uno está buscando.

        Mate boliviano - Gambeteandoconladepalo
        Quieren un mate? Para el riñón? Para la gastritis?

        Click sobre la imagen para ver video
      • En Bolivia, cuando se quiere acceder a algún baño, esté este en la terminal de ómnibus o en alguna plaza o mercado, por lo general (para no decir casi siempre), se debe abonar un boleto, ticket o permiso (a veces no te dan nada) que va desde los 0.50 bolivianos al 1.00 boliviano. Eso no es nada, en algunos lugares, como en la terminal de Potosí -muy moderna, cierto- en la entrada del baño de hombre hay como unas cajeras que venden los tickets del baño, y su sala desde donde cobran, toda vidriada, también apunta hacia el interior del baño; o sea que uno está orinando de lo más lindo mientras las chicas te pueden observar. Raro para nosotros, no?

        Ticket para baño - Gambeteandoconladepalo
        Pagar para ir al baño? Sí, en Bolivia!
      • También, en Bolivia, cuando se va a tomar un bus desde la terminal o estación se paga un importe que va desde los 2 bolivianos a los 2,50 bolivianos, depende la estación. Es como las tasas aeroportuarias que se pagan cuando uno vuela, supongo. También, para el que no está acostumbrado es una sorpresa, hasta que se acostumbra.
      Ticket para uso de terminal - Gambeteandoconladepalo
      Ticket de tasa por uso de terminal de La Paz, Bolivia

      • A la hora de la comida, los alimentos y costumbres de los bolivianos son muy diferentes de los nuestros. Por ejemplo, los horarios. Me llamaba mucho la atención que a la mañana temprano estén tomando sopa, o guisos, o comidas picantes, con salsas, legumbres y demás. Es normal caminar por las calles de las ciudades y que haya puestos apostados en diferentes lugares donde se vendan estos alimentos y haya gente que está comiendo sentada allí. Así como en nuestro país hay puestitos que venden cafés para el desayuno, allá venden guisos o caldos.
        En Bolivia para casi todas las comidas se empieza por la sopa o caldo, luego viene "el segundo" que es el plato principal. La cocina boliviana suele usar muchos productos picantes. Algo que extrañé (pero logré sobrevivir): la carne y el pan, que aunque allá también tienen, es muy diferente de lo nuestro.
      Sopa boliviana - Gambeteandoconladepalo
      A tomar la sopa...
      • Otras cosas que me llamaron la atención:
        *Las "voceadoras". Son las mujeres que se apuestan en las agencias de viajes en las estaciones de bus y comienzan a vociferar en voz alta los destinos hacias los que venden pasajes (no importa que estés al lado comprando un pasaje en la agencia vecina). Sería una observación menor si fuera una sola la que grita, pero es que, cuando se juntan todas (cada agencia suele tener una) y comienzan a gritar, pueden llegar a impacientarte un poco o a sacarte de las casillas. Como todas las cosas, es cuestión de costumbre y de tolerar las situaciones a las que no estamos acostumbrados. 

      Nota: se irán agregando datos, actualizando, corrigiendo, con el correr de los días, a medida que me vaya acordando o con el aporte de los lectores.

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