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lunes, 13 de agosto de 2012

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Rafaela - Tucumán - La Quiaca - Villazón

Luego de un impasse de casi un mes, me acordé que tenía blog. Y cuando digo “me acordé” no es que no lo tenga presente. Todo lo contrario, todos los días estoy de algún modo u otro “conectado” con él. Si no es viendo cómo mejorar el diseño, es tan sólo entrar para ponerme en el lugar del lector y ver qué es lo que puedo cambiar. Pero decir “me acordé” en lenguaje “GCP” (Gambeteando con la de palo, por las dudas) significa “tengo tiempo, lugar y espacio” para escribir.


Digamos que de alguna manera es de las cosas que más me gusta hacer en mis ratos libres. Antes era jugar al fútbol, o estar con mis amigos. Ahora, también me gustan esas dos cosas. Pero escribir me sienta mucho mejor.

El último post lo había referido a  un viaje relámpago a Villa Atamisqui, Santiago del Estero. Así, breve y repentino, fue ese viaje; fue un impulso, una necesidad. Como siempre que viajo - así sea acá a la vuelta, fuera de mi provincia, en mi país, o al exterior- lo disfruté mucho.

Pero claro, venía antes de ese post con otra entrada relacionada a mi viaje a Machu Picchu, que, por llamarlo así de alguna manera, fue el artífice de este blog. La justificación necesaria, el último empujón que finalmente precisaba para empezar a escribir mis viajes y demás aventuras. Y digamos que quedó un vacío en el medio, porque al relato de ese viaje lo comencé y luego lo dejé en “suspenso” para contarles de una experiencia más reciente. Creo que hasta que le agarre la mano al timing de los blogs voy a ser un poco desprolijo, hasta que me acomode y esté más canchero en esto de vertir experiencias para compartirlas. El que avisa, no traiciona dicen por ahí...

Es por eso que hoy dije, “voy a continuar con el relato del primer viaje”. Tengo mucho que contar al respecto, y sé que cuánto más tiempo pase más me va a costar luego tener una descripción más precisa de todos los momentos acontecidos durante el mismo. Pero al mismo tiempo, hete aquí, que la situación es la indicada para introducir e inaugurar dentro de mi blog la sección “Historias detrás del viajero”.

Esta va a ser una sección que voy a dedicar a todas las personas que he ido cruzando en el camino de mis viajes que apenas estoy comenzando. Serán aquellos que compartieron el camino conmigo, como aquellos que conocí en los lugares donde en algún momento detuve mi marcha. Serán aquellos con los que pasé días enteros y compartimos muchas experiencias, o serán aquellos que, por algún motivo, apenas alcancé a mantener un diálogo que me pareció interesante, curioso, extraordinario, llamativo, extravagante. O lo que sea. Pero que de algún modo me aportaron algo. Desde un aprendizaje hasta una sonrisa.

Soy un convencido de que detrás de todo viajero hay una historia a la espera de ser descubierta. Historias, anécdotas. Relatos ricos, valiosos e interesantes. Esas historias están allí, expectantes de que alguien de a poco vaya desentrañándolas. Están allí para ser contadas. Todos tenemos al menos una historia para contarle a alguien con quien compartimos el viaje. Yo me he dado cuenta en mis viajes, no sé si porque soy muy curioso o porque me gusta charlar y soy de hacerme de confianza enseguida, pero que tengo esa capacidad de poder extraer de las personas que conozco en los viajes historias que ellos están esperando contar y que salgan a la luz. Yo también tengo las mías, así que aquí también iré volcando anécdotas propias.

Y personajes así, con historias y relatos en los viajes, está lleno. Algunos por algún motivo nos llegan más que otros. Y yo voy a comenzar esta sección con dos de ellos: Andrés y Tomás, con quienes veníamos charlando de sueños e ilusiones (tema muy sensible para todo viajero, supongo) y de a poquito me fueron contando con detalles dos situaciones personales que vivieron, totalmente diferentes una de la otra, pero que ambas tenían en común que fueron concebidas como sueños. 

Fueron los primeros con quienes mantuve una charla “seria”, pero a la vez distendida y copada. El sonido no es del mejor porque lo grabé con un equipito de “medio pelo” que había llevado al viaje -porque quise registrar todo y no perderme nada- pero además, el ruido del tren distorsiona un poco los sonidos. Presionar aquí para ir a la historia que ellos compartieron conmigo, mitad escrita, mitad sonido!

Con Andrés, de Matheu, Buenos Aires - Gambeteandoconladepalo
Con Andrés, de Matheu, Buenos Aires
Con Tomás, de Progreso, Uruguay - Gambeteandoconladepalo
Con Tomás, de Progreso, Montevideo, Uruguay



La conexión y los mensajes subliminales

Mientras tanto, en el mismo momento que Andrés y Tomás terminaban de contarme un poco acerca de sus historias, cerca de las 2 de la mañana, en la ciudad de Ceres, donde el tren hizo una pequeña parada de unos veinte minutos, aprovechamos a bajar todos los que nos habíamos conocido para juntarnos luego de la “dispersada”.

Los veinte minutos se pasaron volando y volvimos al tren, ya más contentos de saber que siempre estábamos para volver a juntarnos aunque de a ratos nos dispersemos. Fue ahí cuando se originó en mí un sentimiento muy lindo para con todas las personas que estaba conociendo en el viaje. Fue una sensación de fraternidad y camaradería con cada uno de ellos. Quizás recién los estaba conociendo, quizás éramos muy diferentes y veníamos de culturas y educaciones muy diferentes; tal vez teníamos motivaciones y ambiciones distintas. Desde donde se mire teníamos características totalmente disímiles y opuestas, como cada una de nuestras vidas; pero ese momento, ese instante en el que el tren nos unía, no nos estaba uniendo tan sólo físicamente, sino también que estaba generando una suerte de conexión y vínculo muy fuerte entre nosotros. Y la sensación también era que eso no sólo se estaba generando en mí, sino que también se hacía notar y se manifestaba en las demás personas involucradas. Es algo un poco difícil de explicar a alguien que nunca lo vivió, pero cualquiera que haya viajado seguramente me entenderá y no necesitará demasiados detalles. Es como una hermandad sin ser hermanos, y es como una amistad sin ser amigos. Es como entenderte sin tener el mismo idioma. En definitiva, a medida que el viaje avanzaba, se me venían mensajes subliminales a mi mente, se generaban en mi corazón, en mis pensamientos. Y eran mensajes o revelaciones muy lindas y la de ese momento fue: “el día que decidas viajar sólo, nunca estarás sólo del todo. Siempre habrá amigos en el camino”. Situación que comprendí muy pronto que sería una constante en el resto de mi viaje.

Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
Nuevos amigos en el tren.

Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
El mago, de Escobar

Nuevos amigos en el tren - Gambeteandoconladepalo
Diego, de las Flores.


Mucho más por contar del tren no hay. Luego de Ceres, habremos estado reunidos hablando y riéndonos de todo un poco un buen rato más, hasta que de a poco el sueño nos fue abatiendo e iba dispersando el éxtasis de los primeros kilómetros del viaje.

Pasadas las tres y media de la mañana, el hambre golpeó las puertas de mis antojos y justo coincidió con que Pingocho, mi compañero de Paraná, también tenía hambre y nos fuimos al comedor del tren. Entre sándwich de milanesa y café doble (hermosa mezcla!) nos pasamos media hora más despiertos charlando al pedo, y al volver a nuestro vagón, aprovechando ya que algunos pasajeros habían descendido en localidades intermedias, al ver unos asientos libres (en Primera Clase, por donde se pasa para ir al comedor desde la Clase Turista), decidimos acostarnos en los asientos vacíos y así viajamos el resto del trayecto. Que los asientos se reclinen casi 180 grados y que los asientos enfrentados también estén vacíos fue una incitación para colgar nuestras piernas y poder, al fin, dormirnos cómodos, tranquilos y plácidamente! De primera!

Comedor Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
En el comedor del tren, tomando cafecito para bajar la milanga!!

Comedor Ferrocentral - Gambeteandoconladepalo
Estaba caliente, Pingocho?

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo
Tudo bom...

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo
Tudo legal!

Al otro día cuando desperté sentí como que me caminaba algo por la cabeza y cuando estiro por sobre ella mis manos logro atrapar algo: eran las manitas de un pequeño y una pequeña que habiéndose despertado temprano, aburridos de tanto viaje, se habían puesto a jugar con mis cabellos. Momento oportuno fue aquel para ponerme a charlar con su madre quien me contó que iban camino a Tucumán, a visitar su hermana, desde Buenos Aires; y que el tren demora 24 horas en llegar. Ahora comprendía cada vez más el aburrimiento de las criaturas.

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

Durmiendo de primera - Gambeteandoconladepalo

A media mañana, aún temprano, me fui a fumar un cigarrillo al pulmón del tren. Allí conocí a Oscar primero y a Ramón después.

Como decía antes, detrás de todo viajero siempre hay una historia que cautiva. Y la historia de Oscar fue una de las que más me sensibilizó y a la vez me sedujo. Digno de un contador de cuentos, logró mantener mi atención en su historia por media hora aproximadamente sin que yo repare en preguntas como suelo hacer. Sólo luego de que terminó de contarme, yo salí de mi asombro y comencé con mi artillería de interpelaciones. Así me contó que cuando niño perdió a sus padres y se fue con el circo Rodas. Eso fue cerca de los 8 años. Recorrió todo el país y mucho de Sudamérica. Hoy, con 47 años, ya vive en Buenos Aires, y al momento de encontrarlo en el tren iba de viaje a visitar a uno de sus hijos que vivía en Tucumán. Al momento de la charla no tenía el grabador, por lo que no pude guardar mucho registro de la charla con Oscar, pero sí, en cambio, tengo una foto de recuerdo e intercambiamos contacto por celular, por donde alguna vez me alegró mucho que, al tiempo de volver de mi viaje, me haya preguntado si pude llegar hasta Machu Picchu en busca de mi sueño como le había contado en nuestra charla.

Con Oscar - Gambeteandoconladepalo
Con Oscar
El otro personaje que encontré en el tren y con quien nos pusimos a charlar sobre fútbol se trata de Ramón Cardozo. Resumiendo un poco, tucumano él, fue ex jugador de Independiente, de la década del ’50. Me contó un poco de las vicisitudes de la vida de futbolista y me hizo un análisis del futbol actual. Tanto se enganchó Ramón con la charla, que cada vez que le quería cortar la charla seguía agregando opiniones y sentencias futboleras. 

No los voy a llenar de historias para no aburrirlos más, al que le guste o le parezca interesante que escuche la entrevista y charla que tuvimos en el tren desde este lugar.

Con Ramón Cardozo, ex Independiente - Gambeteandoconladepalo
Con Ramón Cardozo, de Tucumán


Arribo del tren a Tucumán. Descanso y luego camino a la frontera

Al mediodía llegamos al fin a Tucumán. Nos volvimos a juntar todos los chicos que nos conocimos en el tren y cruzamos la estación y nos fuimos a la plaza, donde el novio de una de las chicas  que conocimos en el viaje (Florencia) la esperaba a ella, y el resto, nosotros, aprovecharíamos un poco de tiempo para dispersarnos, relajarnos, respirar aire puro y planear como seguiría el viaje de ahí en adelante.

El novio de Florencia y sus amigos eran todos chicos que hacían malabares, acrobacias y demás piruetas; al igual que Andrés, aquel chico que en una charla me contó que se le cumplió un sueño. Y Andrés? Le perdimos el rastro. La última vez que lo vi fue antes de bajar del tren, cuando nos sentamos a charlar a la mañana y a tomar unos mates. Luego, por esas cosas, no nos encontramos al bajar y la verdad que me dio un poco de pena porque era un personaje entrañable y ya le habíamos tomado cariño.

En fin, el viaje continuaba, y ahora, en la plaza, nos habíamos hecho de unos nuevos compañeros. Ellos muy amablemente nos enseñaron un poco de sus técnicas circenses, y además nos regalaron un pequeño show.

Plaza Alberdi Tucuman - Gambeteandoconladepalto
Intentando hacer malabares con las clavijas y conociendo nuevos amigos en la plaza Alberdi de Tucumán

Plaza Alberdi Tucuman - Gambeteandoconladepalto
Nos juntamos en la plaza a descansar, relajarnos y ver cómo seguir el viaje.

Click sobre la imagen para ver video.

Luego de un tiempo allí en la plaza, decidimos partir rumbo a la estación de bus de Tucumán, en busca de una conexión que nos acerque más a la frontera con Bolivia. Diego y Emilio, de Las Flores, Buenos Aires, se habían sumado a la aventura con nosotros y nos acompañarían en el camino.

Hora y media de espera mediante, cerca de las 19.15 horas partimos rumbo a La Quiaca, Jujuy, donde llegaríamos al amanecer del otro día, listos ya para cruzar la frontera a Villazón. Bolivia estaba cada vez más cerca y el viaje ya comenzaba a tener otro color!


Llegando a territorio boliviano

Llegamos a La Quiaca, última ciudad jujeña, a las 5 de la mañana. Nos recibió un frío tremendo y la terminal de La Quiaca no es muy acogedora que digamos. Oscura, tétrica, sucia, pequeña. Tiene todas las contras como para caer una noche o madrugada sin compañía por ahí. No es por asustarlos, pero la verdad que no me gustó para nada! Con los quilómetros, en Bolivia, caería en la cuenta que esta situación es una constante en algunos pueblos pequeños.

Gracias a Dios, nuestro grupo de agrandó de cinco integrantes a ocho. A Evangelina, Daiana, Pingocho, El mago, Diego, Emilio y a mí, se nos había unido un nuevo integrante, que recién también comenzaba su camino rumbo a Colombia, en busca de su mujer, que no recuerdo bien ahora por qué, pero había quedado varada sin documentos en el país cafetero.

Terminal de La Quiaca - Gambeteandoconladepalo
Terminal de La Quiaca

Nuevo amigo camino a la frontera - Gambeteandoconladepalo
Nuevo amigo camino a la frontera

Foto grupal en La Quiaca - Gambeteandoconladepalo
Foto grupal. De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo: Emilio, Daiana,
Diego, Pingocho, yo, Evangelina, y el mago.

De la terminal hicimos unas diez cuadras aproximadamente, caminando aún bajo la madrugada gélida, hasta llegar a la frontera propiamente dicha, el lugar donde se hacen los trámites migratorios y se llenan los formularios. Tuvimos que esperar hasta las 7, hora en que habilitan las oficinas para hacer los trámites para cruzar a Bolivia.
 

Bienvenidos a Bolivia - Gambeteandoconladepalo
Llegamos a Bolivia!

Siento una terrible y muy fuerte curiosidad que no puedo contenerla cada vez que percibo a personas que hablan en otro idioma. Siento unas ganas irrefrenables de entablar una charla y curiosear un poco más. Esta vez no fue la excepción y tuve que romper el hielo con dos personas de Israel que conocí al momento de cruzar la frontera. 

Estas dos personas, de Israel, venían viajando, recorriendo Argentina y subiendo hacia el Norte. Lo particular de esta situación fue que esa fue la primera oportunidad donde caí en la cuenta de la importancia de tener una pequeña noción de algún otro idioma aparte del nativo, ya que estas dos personas hablaban hebreo y tuvimos que comunicarnos en inglés. 

Tuve que destrabar mi lengua con ese lenguaje y comenzar a poner en práctica todo lo que había aprendido desde cuarto grado de la primaria hasta quinto año de la secundaria (uuuff!!). Igual, aunque me costó, la piloteé un poco, y pude lograr saber aunque sea lo básico sobre ellos dos.


Dos amigos de Israel - Gambeteandoconladepalo
Emmm... do you speak english? jaja!

Ya en Villazón, territorio boliviano, comenzamos a explorar las distintas alternativas a seguir. La idea era tomar el tren hasta Uyuni, pero ya no nos daban los días ni los horarios. Luego de unos minutos decidiendo acerca de cuál sería el camino a proseguir decidimos seguir hasta Potosí, ciudad que, previa investigación del recorrido, me “sonaba” en la memoria de haberla escuchado alguna otra vez (en la marca de las hojas y de mis cuadernos de la facultad!). Sinceramente no tenía idea que quedaba en Bolivia, y así me pasó con muchos lugares que en el camino fui visitando.

Definitivamente, si hubiera realizado este viaje antes de terminar mi carrera de turismo hubiera hecho la carrera mucho más rápido y con otro estímulo, pensaba mientras iba acomodando en mi cabeza muchas nuevas lindas sensaciones.


Nos dispusimos a cambiar dinero en una de las inmumerables casas de cambio que hay en Villazón, y finalmente, partimos hacia Potosí un domingo a las 10 de la mañana. Pero antes, registramos el momento en una foto para quede imborrable para siempre.

Villazón, Bolivia - Gambeteandoconladepalo
En Villazón, con un argentino que venía viajando desde Colombia
y sufrió un asalto en ese país cuando viajaba en colectivo por la selva

Eso fue todo por ahora, luego seguiré relatando el viaje a medida que transcurrían los quilómetros. Aquí tienen algunos datos y observaciones de Bolivia para los que estén planeando hacerse un viajecito.



Hasta pronto!

2 comentarios :

  1. Genial Guido! no te olvides del blog!! hahaha y segui compartiendo! :)

    Lore

    Qué memoria la mía

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola lore! como estas???? ahi te agregue a los enlaces!! me habia olvidado jaja!! hablando de memoria!! Gracias por pasarte! un beso grande y seguimos en contacto!

      Eliminar

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