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viernes, 21 de septiembre de 2012

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Recorriendo Potosí


Apenas arribado a Potosí y luego de recorrer un poco de su mercado central, salimos en busca del hostel que nuestros amigos franceses nos habían recomendado, así que luego de unas vueltas dimos con él y aprovechamos para acomodarnos, descansar, pensar cómo seguir el itinerario del viaje y asearnos un poco.

Este había sido el primer hostel donde nos alojábamos en todo el viaje; y la verdad, debo confesarlo, no alcanzó mis expectativas. ¿Y cuáles eran esas expectativas? Bueno, al menos agua caliente (porque hacía mucho frío, sino no interesa), una sala de estar, un patio mínimo como para sentarnos y compartir una charla más tranquilos, una cocina como para comprar algo y cocinar. No sé, me imaginé un lugar mucho más cálido. Imaginé turistas de todas partes y a la noche ponernos a charlar y conocernos mientras tomábamos algo y compartíamos anécdotas, risas y guitarreadas (en ese patio que me imaginaba), como me ha sucedido en muchos otros hostels a los que he ido. Y eso no sucedió. Quizá fue ese hostel nomás y hay otros en la ciudad que son mejores (a mi modo de ver, claro). De todas maneras, esto recién comenzaba y además, fuimos allí porque nos quedaba cerca de donde nos habíamos bajado cerca del centro y no habíamos tenido mucho tiempo para investigar porque se venía la noche.


Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
De afuera parecía pipí-cucú, pero....
Una vez acomodados en el hostel, y después de haber bajado dos cambios, noté que el mal de altura ya estaba haciendo estragos en mí y me sentía con fiebre, dolor de garganta, dolor de oídos, todo. El frío afuera se hacía sentir, y el agua de la ducha -que salía tibia- empeoraría la situación, así que opté por tirarme un ratito a la cama en vez de bañarme para salir más tarde, de nochecita, a conocer la ciudad junto con mis compañeros.

Pensando que sólo era cansancio me tiré un rato en la cama a descansar un ratito, pero cuando desperté por primera vez, estaba solo en la habitación. Era de madrugada. Mis compañeros se habían ido a pasear y como me vieron mal prefirieron no despertarme y partir por su parte. Por un momento, el primer impulso fue intentar despertarme y salir en busca de ellos, pero mi cuerpo necesitaba descanso y el mal de altura (y el cansancio) me ganaron la batalla. Y yo que me hacía el machito cuando leía las crónicas de otros viajeros que ya habían sufrido éstos síntomas. “A mí nunca me va a pasar eso -supe decir alguna vez- ... y mirenmé aquí! Hecho una piltrafa humana! Estoy matado!” pensaba para mis adentros... y así me acosté esa noche, la primera de hostel, pensando en la Potosí imaginaria. Un giorno tristísimo!!

La segunda vez que me desperté -me despertaron en realidad- fueron mis compañeros quienes recién llegaban y se comentaban, exaltados, de las cosas lindas que habían visto esa noche. Yo, entre dormido y despierto, los escuchaba. Qué bronca que tenía! Pero tenía mucho más sueño, y seguí durmiendo...


Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Encontraron hinchas de River...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
También de Boca...
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Mucho ruido, mucha gente...
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Y juegos a tracción de sangre. No se nota un pomo, pero es un tipo haciendo fuerza para dar vuelta la máquina.

Cuando desperté al otro día, ya era de mañana temprano y no podía -ni quería- seguir durmiendo. Mientras tomaba valor para salir de la cama pensaba en cuánto lamentaba no haber podido estar la noche anterior recorriendo las callecitas de Potosí. Pero como en esta vida con lamentar nunca se logra nada, decidí poner manos a la obra. Me desperté de un salto enérgico, me abrigué hasta las orejas y salí con mi grabador, con mi filmadora y con la cámara de fotos en busca de aventuras e historias que retratar. Pasarla bien o mal estaba en mis decisiones, en mi actitud. Sabía que minuto que me quedara en la cama era minuto perdido, personaje que no conocía, anécdota menos que contar, callecita menos para recorrer.

Debo admitirlo que fue ese momento, y lo recuerdo bien ahora (y lo recordaré por siempre), que yo dije “ahora voy a hacer realmente de viajero”. Porque como comenté en los capítulos previos de esta crónica, más allá que cuando cruzamos la frontera argentino-boliviana yo dije “aquí comienza el viaje de verdad”, yo aún no había tenido oportunidad de expresarme y/o manifestarme con tanta libertad, ya que me la había pasado de estación de bus en estación, o siempre acompañado; y por último, el día previo que por fin nos detuvimos, me atacó el mal de altura.

En fin, mientras mis compañeros dormían muy profundamente salí a recorrer las calles potosinas. Eran las 7.00 de la mañana, y créase o no, yo era una de las pocas personas que andaba por las calles a esas horas. No estaban ni los comerciantes callejeros, ni los mercaderes despiertos, ni los negocios abiertos. Como decimos en Argentina, no andaba ni el loro!!!

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Más solo que gambeteandoconladepalo en Potosí a las 7 de la mañana, es el nuevo refrán!!!

Ante cada paso que daba aumentaban mis ansias por cruzarme con alguien con quien charlar pero no encontraba a nadie. Era un lunes, y un gélido -aunque suave- viento era mi único compañero en esta aventura. Por un momento temí perder las energías que había recuperado en mi reposo, pero enseguida comencé a tomar calor por el esfuerzo al recorrer tantas calles pronunciadísimas (aquí pensé que no es cuento cuando dicen los jugadores de fútbol que es jodida la altura!).

Aproveché la escasez de presencia humana para sacar algunas fotos y tomas de la ciudad, sus edificios, sus callecitas en soledad, sus balcones!!! Acotación al margen, leí alguna vez, en el famoso libro de Eduardo Galeano -“Las venas abiertas de América Latina”-, que de esta ciudad salió tanta plata (del mineral hablo), en realidad de su cerro Rico, que convirtió en aquellos tiempos a Potosí en una de las ciudades más importantes en el escenario mundial. De las más grandes, pujantes y ricas del mundo; con más habitantes que Sevilla, Madrid, Londres o Boston inclusive; cuando todavía Nueva York ni se llamaba así. Tomá pa' vo!... Entonces pensaba, ¿cómo puede ser que hoy, a cientos de años ya, sea tan abismal la diferencia entre esta ciudad de Potosí y las otras que nombré? ¿Cómo es posible que una de las fuentes de mayor impulso al desarrollo y riqueza europea no sea ni una sombra de los que son hoy esas ciudades de esos países desarrollados? Muy simple: se robaron todo. Hasta las joyas de la abuela. (Recomiendo el libro!)

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
No recuerdo bien el nombre, creo que es parte del Colegio Franciscano o Iglesia de San Francisco, o ambos. Un poco de fosfovita para mí :/ 
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Iglesia de San Lorenzo, Potosí, Bolivia.
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Una hermosa fuente en la plaza 10 de noviembre

Pasadas ya media hora, aún cerrado el mercado central, al fin encontré gente con la que ir charlando de a poquito y sacar un poco de información más actual de la ciudad. Charlé con chicos que iban al colegio, con mercaderes que comenzaban a organizarse en el mercado central, con comerciantes camino a sus negocios para abrir sus puertas, con señoras que desde temprano limpiaban las veredas de sus comercios.


Parte 1 de 2 - Recorriendo Potosí, charlando con la gente que me encontraba

Hasta tuve tiempo para tomarme un mate boliviano -que me dejó como nuevo y me llenó de pilas- y tuve tiempo también para meterme en una agencia de viajes (enfrente de la Casa de la Moneda) para que me de un panorama todavía mejor de la ciudad!

Despacito la ciudad iba tomando otro color y de a poquito también iba recolectando una descripción más fiel de Potosí. Pero mejor, las imágenes y un poco de audio, les describirán mejor cuáles fueron esas sensaciones.






Luego de los mates que me tomé, y ya mucho más animado y enérgico, emprendí nuevamente el camino de las callecitas potosinas en busca de algo nuevo por conocer. Todavía muy temprano, me metí en cuanta callejuela se me cruzaba por delante y cuando mi intuición me decía que no encontraría nada interesante me volvía para el lado del centro.


Así dí con el centro histórico de la ciudad de Potosí: la Iglesia de San Lorenzo, el Colegio Nacional de Pichincha -de los más tradicionales, antiguos y prestigiosos de América-, la Plaza 10 de Noviembre, la Casa de la Moneda -lugar que fuera destinado para la acuñación de las monedas durante la época de mayor auge de la "Villa Imperial", como también le llamaban a Potosí. Me quedaron sin conocer, por falta de tiempo, las minas de Potosí y las termas, ambas de precios muy accesibles y a no mucha distancia de la ciudad. Justo dos recursos turísticos -de los imperdibles- de Potosí (además de la Casa de la Moneda, que sólo la vi desde afuera, claro).

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
La fachada de la Casa de la Moneda, Potosí, Bolivia.
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Con la primera seguidora de gambeteandoconladepalo!!!

Luego de recorrer un poco el centro histórico y de no poder acceder a casi ningún lugar -por el horario y porque los lunes los museos están cerrados- no me quedó otra que quedarme a escribir un poco acerca de lo que había visto hasta el momento, sentado en la plaza, mientras me tomaba unos mates con Peque y Ailín, a quienes reconocí enseguida como argentinas ya que venían con el mate colgando del brazo. 



Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
En la plaza 10 de Noviembre, Potosí, Bolivia.
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Llegaron los mates!! Con Peque y Ailín, estudiantes de turismo de Jujuy.
Encontrarme con un verdadero mate -de los argentinos- me dio tanta alegría y ganas de tomar mate que nos quedamos como 40 minutos con los chicos en la plaza charlando, tomando mates, contándonos del viaje y chusmeando de todo un poco.

Me contaron que eran estudiantes de Turismo, del Instituo José Eugenio Tello de la Provincia de Jujuy y que estaban en un viaje de estudio que ellos mismos se financiaban, y con el cual llegarían hasta La Paz y luego emprenderían nuevamente el viaje de regreso. Luego se sumaron a la charla, Carlos y Rodrigo, que venían como yo, estudiando el terreno. Muy buena onda los chicos!

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Con más amigos que se fueron sumando para la foto!

Parte 2 de 2 - Recorriendo Potosí

La mañana se me había extendido, y tenía que volver al hostel a dar señales de vida y de paso advertir a mis compañeros de viaje que se despierten que había toda una hermosa nueva ciudad por conocer y esperando por ellos, así que me volví para despertarlos.

Lamentablemente, como queríamos llegar cuanto antes a Cuzco, apuramos todo y esa misma mañana dejamos el hostel y partimos rumbo a la terminal para buscar un bus con destino a La Paz. Nos separamos de Diego y Emilio, a quienes habíamos conocido en el tren y nos habían acompañado en la ruta hasta entonces y con quienes habíamos hecho una linda amistad. Como sus tiempos eran diferentes, ellos prefirieron quedarse y hacer el tour a las minas de Potosí y quedarse un tiempo más -cosa que también hubiera hecho yo si no andaría tan corto de tiempo-.

Cuando llegamos a la terminal nos dimos cuenta que recién tendríamos un bus a la tardecita. Nos quedaban cerca de 6 o 7 horas en el medio, bien sea para volver a la ciudad y recorrer un poco más, o quedarnos allí mismo, almorzar en algún lugar cercano y esperar por ahí cerca.

Esto último fue lo que decidimos, pero las horas parecían no pasar más. Aprovechamos para almorzar cerca de la terminal. Fue allí donde comprendí que para todas las comidas, en Bolivia, siempre te dan primero "la sopita" o "el caldito".

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Pingocho y su cara de "otra vez, sopa?"
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
¿Gutó o no gutó? 
Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Caripelas...
Ya no sabíamos qué hacer en la terminal para que pase el tiempo e irnos para La Paz de una buena vez. Para colmo, en 6 horas habré ido 10 o 15 veces al baño, con lo que gasté 15 bolivianos (sino más!), hasta que me quedé sin monedas y la chica del baño ya me conocía y dejó de cobrarme. 

Cantamos, escuchamos música, bailamos, contamos chistes, hicimos compras, compramos chucherías, hablamos con gente de todas partes, imitamos las voceadoras, tomamos mates, jugamos con los perros y hasta llegó el momento del mago -uno de mis compañeros de viaje que conocí en el tren- de demostrar por qué le decían así; y bueno, con un par de truquitos hizo más entretenida la infinita siesta-tarde-nochecita potosina; no sólo para nosotros, sino también para otra gente que estaba en la terminal y que se acercó hasta donde estábamos nosotros para compartir el momento

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Cantamos...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Escuchamos música...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Bailamos -o al menos, lo intentamos-

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Preguntamos el por qué había que pagar la tasa de embarque de la estación...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Malcriamos perros...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Nos miramos las caras...

Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Y hasta nos leímos los horóscopos!!!

Por fin, a las 20 en punto, llegó nuestro bus; el mismo que nos depositaría a primeras horas del otro día en La Paz, para luego desde allí hacer conexión hasta Copacabana y seguir nuestro viaje. De esto mucho no hay para contar, porque me dormí todo el trayecto de la fresca madrugada; y lo que siguió al otro día lo dejo para la próxima entrega.


Recorriendo Potosí - Gambeteandoconladepalo
Hasta luego, Potosí
El resúmen en un video!



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Hasta la próxima!

viernes, 7 de septiembre de 2012

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Cotagaita y Potosí.

A continuación de Villazón, habíamos decidido seguir viaje hacia Potosí, ya que el tren que tendríamos que haber tomado para llegar a Uyuni lo habíamos perdido. Por unos pocos bolivianos nos subimos a un bus (de los tantos que nos ofrecieron) y viajamos hacia la ciudad en la que en algún momento todo lo que brillaba era.... plata (sí, sí, no era oro!).

Sí, Potosí fue en la antigüedad una de las principales “villas” imperiales desde donde los españoles extraían minerales (plata), en lo que fuera la mina más grande del mundo para extraer ese bello mineral.Y hasta allí nos dirigíamos!


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Instalados con ganas de seguir el viaje

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Todo bien?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Diego y Pingocho. Parecen mellizos, no?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Ya me parezco una vieja que me guardo hasta los pasajes de recuerdo, ja!

Salimos de mañana, temprano, tipo 8. El viaje fue muy tranquilo. Lógicamente, como aún no habíamos pernoctado en ninguna ciudad, veníamos muy cansados. Por esa misma razón decidimos que cuando llegáramos a Potosí, en lugar de seguir viajando, buscaríamos un alojamiento para pasar nuestra primera noche.

Camino a Potosí, pasado el mediodía, pasamos por Tupiza y luego nos detuvimos un momento en Cotagaita. Digamos que de este tramo no hay mucho para contar. Hasta el momento yo me sentía “defraudado” por Bolivia. Esperaba mucho más. Claro, esto recién comenzaba, yo no había recorrido demasiado y mi ansiedad me sobrepasaba.


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Cotagaita, a primera vista.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Los mercaditos de Cotagaita.



Aún así, esa parada en Cotagaita, aparte de para estirar las piernas, me sirvió ya para comenzar a darme cuenta de que la cultura del lugar en el que estaba era completamente diferente a la que estaba acostumbrado. Por ejemplo, vi muchos puestos callejeros de comidas. Pero no era el típico pancho o “chori” argentino. No, eran verdaderas cocinas al aire libre, así, bien improvisados, a la “marchanta”; de esas que cuando uno las ve por primera vez les causa un poco de incomodidad visual, que traducido al pensamiento gastronómico sería “ni loco como eso”.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Chuletas callejeras

El lugar también me llamaba la atención. No era feo, era sencillo. No era pobre, era sobrio. Había un sol hermoso. A la sombra hacía frío. El clima era seco. De fondo, las montañitas y cerros, hacían de guardianes de una muy humilde comuna con callecitas de piedra -adoquinadas en ciertas partes- y con mucha, pero con mucha tierra y arena. De a poquito me fui sintiendo a gusto.

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Qué buenas medias! ja!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Con mis compañeras de viaje, Daiana y Evangelina

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Pasen y vean


Y fue en este lugar donde comimos por primera vez comida boliviana. Bah, "comida boliviana" es un decir. Era arroz con chuleta y ensalada de tomate y lechuga. Ah, me olvidaba!, como primer plato probamos su infaltable “sopita” o "caldo". No estuvo nada mal.


Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Che, por qué nadie nos atiende?

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Mmm, no sé!!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Hola, soy la mesera!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Un poquito de mimos para el descuento :P

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Flor de chuleta!!!

Panza llena, corazón contento; aproveché luego de la breve parada en Cotagaita para caminar un poquito y hacer digestión de ese modo. Y ya que estábamos, aproveché a sacar muchas fotos a mis mejores amigos, los caninos (si son callejeros, mucho mejor!). De paso los alimenté con los huesitos que me habían sobrado de la chuleta, que cuidadosamente me había guardado en una bolsa de naylon para ellos, pues ni bien bajé pude observar muchos perros por todas partes y sabría que estarían hambrientos.

Perros de Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Por fin un viajero que se acuerda de nosotros...

Perros de Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Espero no salir con carra de perro malo


Vuelto al bus, con unos buenos mates (de los argentinos) para hacer más llevadero el viaje, y mientras esperábamos con ansias llegar a Potosí; aprovechábamos para convidar a las chicas bolivianas con nuestro brebaje nacional por excelencia e intercambiamos puntos de vista sobre gustos y otras yerbas!

Cotagaita - Gambeteandoconladepalo
Por si alguna marca de yerba quiere auspiciar el blog...


Luego de unas horas que se pasaron muy rápido, llegamos al fin a Potosí. A medida que nos íbamos acercando, podíamos llegar a tener un panorama de la ciudad; ya que, desde donde veníamos en ese trayecto, se puede observar como que la ciudad se encuentra en un embudo (supongo que es un valle -aunque luego una chica me dijo que no-) y, a medida que corren los kilómetros, uno va descendiendo y puede observar cada vez desde más cerca la ciudad; y lo que en un principio no parecería una ciudad agradable -ya que el paisaje es agresivamente árido-, se va transformando en una ciudad muy bonita que vale la pena recorrerla.


Potosí - Gambeteandoconladepalo
Llegando a Potosí

Potosí - Gambeteandoconladepalo
Veníamos tan bien, Potosí!

Una vez en la terminal, surgió la necesidad de cambiar dinero argentino por boliviano. Tendríamos que poner a prueba nuestro poder de negociación, y lidiar con algo que, al menos en mi caso, nunca antes había hecho, ya que en Villazón le cambiamos al primero que encontramos, ja!.

La terminal es tan grande y tan amplia que por un momento te marea, y cuando se pasa por alguna parte uno se preguntaba para sí mismo si ya no había andado por allí antes.

Miren qué hermosa terminal!

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
La hermosa terminal de Potosí

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Montaje perfecto

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
No sé por qué me acordé de Día de la Independencia


Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Verdaderamente bella!

Como dije antes, en elpost anterior, una vez que cruzamos a Bolivia, comenzó el viaje de verdad. Es decir, comienzan a darse esas circunstancias donde las situaciones te ponen a prueba (esas que uno lee en los foros antes de partir y se las imaginó más de una vez lidiando con ellas). Bueno, ahora había llegado el momento de ver los “pingos en la cancha”...

Estas circunstancias son las que uno va asimilando con el correr del viaje, y el hecho de salir airoso nos predispone de buena manera y nos damos cuenta que en realidad viajar por el mundo es eso básicamente (tan simple y sencillo como cambiar dinero o puede ser tan complejo como... bueno, eso queda a criterio de cada uno, yo apenas comienzo y tampoco quiero pecar de soberbio); pero en definitiva, de a poco se cae en la cuenta que esas circunstancias son a las que tanto se les temía al principio, que tanta ansiedad, indignación o incertidumbre nos causaban, y que una vez llevadas a cabo no queda otra que enfrentarlas y aprender la lección.

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Me embromaron con el cambio!!!

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
A llorar a la Iglesia!!!



Salvado el tema del dinero, la idea primordial, por el poco tiempo del que disponíamos, seguía siendo llegar cuanto antes a Cuzco para luego poder desde allí tomar un tour a Machu Picchu, razón por la cual habríamos de dejar en el camino muchos lugares dignos de visitar.

Antes de dejar la terminal de Potosí -la mejor de las terminales que conocí en Bolivia- rumbo a tomar un micro que nos deje en el centro de la ciudad, nos quedamos charlando unos minutos con dos simpáticos franceses, Tristan -escritor- y Amandine -arquitecta-, ambos de Lyon, quienes se habían recorrido mucho América (14 meses por entonces) y estaban esperando muy apasiguadamente su bus sentados en los asientos de la terminal hasta que llegamos nosotros a charlar con ellos. En un perfecto español, nos recomendaron un par de hostels, lugares para comer y además nos contaron de las cosas lindas que nos esperaban por conocer en unos días, cosa que no hizo más que acrecentar nuestras expectativas.

Terminal de Potosí - Gambeteandoconladepalo
Con Amandine y Tristan (el hombre de barba y la chica de al lado), antes de partir a conocer Potosí. Ahora andan por Uruguay paseando. Qué lindo viaje se están haciendo amigos!

Luego de la charla con los amigos franceses y de memorizar todos los lugares que nos aconsejaron, nos cruzamos de la terminal a tomar el bus que nos llevaría hacia la zona del centro y a la zona del mercado central de Potosí, en busca de algún hostel donde pasar la noche y poder de este modo descansar luego de un trajín viajero bastante agotador.

Potosí - Gambeteandoconladepalo
En el bus, camino al centro de Potosí

Les dejo el video que grabé desde el momento que tomamos el bus enfrente de la estación terminal de Potosí rumbo a la zona céntrica; trayecto en el cual pudimos interactuar con algunos habitantes de la ciudad y poder conocer un poco más acerca de sus pensamientos, reflexiones y cultura en general. 



Pero, ¿y la selva?, ¿y el salar?, ¿y los monumentos?, ¿y los museos?, ¿y todo lo demás que hay para contar y para mostrar de Bolivia? ... Todavía queda mucho por contarHasta la próxima entrega.

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