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jueves, 25 de octubre de 2012

Me voy al mar, chiquita. Me voy a Mar Chiquita!

Sé que me he perdido últimamente por el blog; pero es debido a que no tengo ganas o tiempo -que vayan de la mano- para estar sentado escribiendo; porque de verdad, cuando me siento a escribir necesito de un tiempo prolongado y necesito estar tranquilo para poder concentrarme y hacer las cosas como a mí me gustan: hacerlas bien. Sino, no me sirve. 

Tengo mucho para contarles. Pero bueno, vamos por partes -no, no voy a decir el devaluado chiste, ya- y comencemos por lo más breve o lo que tengo más a mano: los viajes para ir a los encuentros de Autostop Argentina. Voy a comenzar con el primero de ellos, de los dos que últimamente hice.


Miramar: sol, playa, aguas saladas y... una laguna. 

Cuando me dijeron de ir a Miramar lo primero que se me vino a la mente fue: costa atlántica, playa, sol, mar, olas, viento y... sucundún, sucundún; pero... nada de eso!
Seguro que a más de uno le ocurre lo mismo si oye ese nombre. Ya la composición misma de la palabra me sugiere "mar". Pero bueno, a esos que pensaron igual que yo, se han equivocado del mismo modo.
Resulta que también existe otra Miramar, pero en Córdoba. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?. Sí, reiteramos. En Córdoba, ubicada a 200 kms. de Córdoba capital y 730 kms de Buenos Aires.

 Bienvenidos a Miramar!!!


Un poco de historia


Esta pequeña localidad cordobesa -sufrida, y ya contaré por qué-, durante los años '40 a los '60 aproximadamente, ha ostentado el privilegio de pertenecer a esos centros turísticos donde asistía la “crème de la crème” (siempre me gustó esta palabra!), la aristocracia de por entonces, atraídos mayormente por el establecimiento allí del lujoso Gran Hotel Viena -del que ya voy a hablar- que fue, por así decirlo de alguna manera, un gran impulsor del turismo de este lugar, ya que era uno de los más importantes de la provincia de Córdoba por aquellos tiempos
Yo que soy tan preguntón no tuve la suerte de hablar con alguien que haya vivido aquellos años o que me pueda hablar con certeza del mismo. Todo lo que sé es porque lo escuché de gente del lugar o porque lo leí antes de viajar y luego al volver.
Si me guío por lo que he leído y por lo que me han comentado -y con sólo observar lo que quedó en pie de aquel lujoso hotel- da para pensar que realmente era una obra magistral y que no era un hotel para cualquier hijo del vecino. 
Dicen las leyendas que en este hotel se alojó Adolf Hitler, luego de la segunda guerra mundial. Es un mito urbano del cual Miramar no sabe si enorgullecerse u ocultarlo, a tal punto que las posiciones entre la población son encontradas y están aquellos que defienden fervientemente esta teoría como aquellos que hablan de que todo es mentira. Sea como fuere, el hotel tiene brillo propio y no necesita de nada extra para darse el gusto de conocerlo.

El famoso Gran Hotel Viena, visto desde afuera. Noten su estructura atípica. Es más similar a un hospital que a un hotel.

Un misterio frente al mar: hay muchas historias y leyendas en torno al hotel: desde que aquí se alojó Hitler, hasta que existen fantasmas en sus habitaciones.


Una vista desde lejos del Gran Hotel Viena. Los escombros de adelante, son restos de la ciudad devastada por la inundación de los años '70. Lo que quedó de ella fue dinamitada.

En esos tiempos llegaban a esta localidad desde todas partes del país -y dicen que desde Europa también- muchos turistas atraídos por las propiedades terapéuticas de sus aguas saladas y del lodo existente en su laguna. Fue así que Miramar comenzó a crecer desmesuradamente y se fueron instalando en su territorio muchos alojamientos, casinos, restaurantes, cafeterías; a la vez que surgieron clubes, estaciones de micros, boliches, bancos que fueron conformando la oferta del equipamiento y las instalaciones del sistema turístico del lugar- lo dije en terminología de “práctica del turismo” porque estoy retomando la lectura de apuntes viejos cuando me aburro-.
Este crecimiento siguió -con algunos traspiés entre medio- hasta fines de los años setenta, cuando luego de muchas bajantes y crecidas, finalmente la laguna “se transformó” en mar y “se devoró” gran parte de la ciudad, lo que trajo no sólo grandes pérdidas en cuanto a la infraestructura que se había desarrollado en torno al recurso de la laguna, sino también efectos devastadores en la población que disminuyó drásticamente (sé que por ahí soy muy exagerado con mis metáforas pero es para que se lo imagen como un cuento y se entienda mejor)


A medida que uno recorre las playas y las orillas de la laguna se encuentra con un montón de paisajes similares a este. Construcciones destruídas y árboles muertos.

Según los guías, se han hecho estudios en EE.UU y han determinado que en algunas habitaciones del hotel son los lugares con más actividad paranormal de Latinoamérica. Buuuu!!

¿Laguna Chiquita? ¿Laguna Mar? ¿Mar Laguna? ¿Mar Chiquita?


Hasta ahora, cuando les hablé -muy por arriba- de “la laguna”, me estaba refiriendo a la laguna Mar Chiquita, también conocida como Mar de Ansenuza. Qué contradicción, no? ¿Es laguna o mar? ¿En qué quedamos al final?
Bueno, en términos criollos, la Laguna de Mar Chiquita sería como una fuente de agua que no tiene salida. Como una gran pileta, que se alimenta de algunos cursos de agua de la región y de aguas que surgen de los acuíferos subterráneos en menor medida. Como no tiene vía de escape -ni al mar, ni a otros cursos de agua- la única manera de que “desaparezca” el agua es por evaporización, razón por la cual al producirse ese efecto, las sales y otros minerales -que no se evaporizan- se acumulan y esto es lo que le da ese “sabor a mar”.
O sea, que en términos de geografía, es una laguna. Pero le dicen mar por la salinidad de sus aguas que les contaba antes. Le llaman “mar” también porque cuando hay mucho viento se “levantan” olas de hasta 7 metros... será para tanto, che? Como esta parte no la ví, no doy fe, pero bueno. Si eso dicen...
Además, para redondear, el término “mar” es también por su gran extensión -es una de las lagunas saladas más grandes del mundo- y porque hace un tiempo, como ya conté, durante una gran creciente, avanzó impetuosamente sobre la población ubicada a sus orillas y literalmente inundó y destruyó gran parte de ella.
Al mismo tiempo, la laguna conforma un ambiente ideal para cientas de especies de aves y otros anfibios que buscan la características de su ecosistema para reproducirse y  alimentarse. Además, junto con algunos de los ríos que "la alimentan" cumple un papel fundamental como humedal y está declarada como sitio Rámsar desde el año 2002.


Un trampolín a la orilla de la laguna

En los últimos años, la población de Miramar está haciendo esfuerzos para salir adelante -luego de la inundación sufrida en los '70- y no se dan por vencidos. Están trabajando en la construcción de una nueva costanera y de nuevas instalaciones para recibir al creciente flujo turístico que llega a sus tierras para conocer más acerca de las propiedades de sus aguas y del fango de su laguna, así como también su rica historia.
La localidad es un sitio muy tranquilo y muy lindo para hacer caminatas observando el sol al horizonte besando la laguna, o sentarse a compartir mates y charlas desde sus muelles, o andar en bicicleta recorriendo sus callecitas súper limpias y ordenadas.



Lo que daría por comer uno de esos "cositos rosados"


La vista del horizonte desde los muelles es, sencillamente, maravillosa.

Sus calles prolijas y limpias denotan que hay detrás un pueblo pujante con ganas de volver a brillar como en sus épocas doradas.


Llegando a Miramar


Cuando llegamos a Miramar acampamos en el cámping Don Osvaldo. A unas pocas cuadras del centro de la pequeña localidad, por camino de tierra, se accede al mismo. Últimamente mis viajes están teniendo la metodología de cámping, así que el momento fue oportuno para... estrenar mi carpa!!!
En el cámping conocí muchos nuevos compañeros de Autostop Argentina. De todas partes de Argentina, de todos los rincones, allí acordamos todos vernos las caras una vez más.

Cámping Don Osvaldo
Allí atrás, la azul, es mi recientemente estrenada carpa!

Pocos metros antes de llegar al cámping se puede visitar la Reserva Provincial Natural Bañados del Río Dulce y Laguna Mar Chiquita, algo que por falta de tiempo no pude hacer, pero es algo que recomiendo, visitar las reservas o los centros de interpretación; porque suele ocurrir muchas veces que cuando llegamos a un lugar algo nos llama la atención y en el momento no tenemos a nadie que nos pueda o nos sepa explicar de qué se trata. A mi me pasó con una semilla, hoja o raíz -no sé bien de qué se trata-, que me llamó mucho la atención y me gustó y no sé todavía cómo se llama... les comparto la foto. Quizá es más común que de costumbre y me puedan dar el nombre de esta especie y el que no entiende nada de flora soy yo.


Todavía no puedo descifrar de qué se trata, si alguien tiene alguna pista, bienvenido.
A pasitos del Cámping Don Osvaldo está la reserva. Súper recomendada.



Con los amigos de Autostop Argentina en el cámping


Los días que nos tocaron estuvieron fabulosos. Por la mañanas y tardes, mucho sol y clima bien primaveral. Ideal para desparramarnos por el pasto a  matear, a charlar de viajes y de la vida.


Largas y tendidas charlas en el pasto...
...sobre viajes e historias.


Mientras algunos tomaban mates o leían libros, otros sacaban fotos y otros guitarreaban. Yo aproveché a probar mis habilidades "revoleando" unas telas que no sé bien qué nombre llevan pero una vez que empecé me enganché y no quise soltarlas más. Según los que saben del tema, lo hice bastante bien :)



Nos tomamos unos mates?
Aquí me pongo a cantar...
Un, dos, tres... probando.

Mientras tanto, otro grupo de compañeros se encargaba de la comida y prepararon unos exquisitos sanguches de jamón, queso, mortadela, tomate, mayonesa. ¿La verdad?... estuvieron mortales!!!

A preparar la comida se ha dicho!
Una rodaja de fiambre, otra de queso, una rodaja de tomate, mayonesa y ...
A comer, amigos!!!
Justo me llevó el que tenía en vista hace 15 minutos!!! Gggrrr!!!

Aunque no lo reconozcan, para muchos, fue de lo mejor de la jornada! Y sino, miren éstas imágenes que nos delatan!

Qué buenos sandwichs!!!
Me hago la fina para la foto pero tengo más hambre que el Chavo :P
Joder! este sí que tiene hambre!
Acá me reservo los comentarios, mejor. Cada cual tiene su estilo...
Con las dos manos para que no se escape!
Eehh!! este tiene doble rodajas de queso y fiambre!!
Jaja, está atorado, cumpa? no quiere un traguito de agua?
A la pucha! no te enojes Ger, que no se escapa! jaja
En Colombia nunca comí un sandwich tan delicioso
La profe, in fraganti!
Yo llegué para los aplausos!!!
Estaban para chuparse los dedos!!!

Besando la espuma


Para conocer un poco más del paisaje natural de la zona, a la tarde decidimos con un grupo de compañeros dar un paseo por las orillas de la laguna. Cargamos el mate, las gaseosas, los sanguchitos que quedaron del mediodía y nos fuimos a dar una caminata de unos 5 kilómetros -5 ida y 5 de vuelta- por la ribera de la laguna. Obviamente, todo esto encabezado por un excelente guía de la zona: un pichicho muy simpático. Lo bauticé con el -para nada original- nombre de "Marchiquito". 

Hola amigos! a partir de hoy mi nuevo nombre es Marchiquito y voy a ser el guía de ustedes. Síganme los buenos!


Vamos, vamos chicos! esto recién comienza!


Búsquense unos palitos por si se cruza alguna viborita molesta!



A medida que uno se acerca hacia la orilla de la laguna de Mar Chiquita ya comienza a sentirse un olor particular. Es ese olor a sal característico del mar. Esa rica fragancia que tantas sensaciones dispara y tantos pensamientos me hace ebullecer.

Si a uno le tapan los ojos y lo sacan de su casa y lo hacen viajar -sin decirle a dónde lo llevan- y lo sueltan a orillas de esta laguna, de a ratos puede dar la sensación que se está en otro planeta...

El paisaje es desolador pero, a la misma vez, sorprendente


En la zona de la orilla se forman piletones de agua que, al quedar estancada, crean musgos
y toman olor a los gases de los que están compuestos.


A medida que recorría este paisaje le dije a un compañero: "qué buen lugar para una película"


Hay que caminar con cuidado porque existen zonas con muchos pozos y socavones.


La zona de vegetación verde que se ve al fondo es la parte a la que la laguna
nunca llegó y por eso se conserva "viva"


Y de a ratos puede parecer que se está ante un verdadero mar de playas espumosas y horizontes infinitos...



A veces hay tanta espuma que parece nieve.

El reflejo del sol contra la laguna es, sencillamente, sublime.


La verdad que debo reconocer que hasta ese momento subestimé la belleza del lugar; pero al final terminé por quedar boquiabierto.
Por empezar el lugar es raro. No sé bien cómo definirlo. Creo que su belleza radica en su extrañeza. En su mediocre belleza. Sí, suena contradictorio. Pero hay gente a las que les gusta los desiertos por ejemplo, o gente a las que les gusta el mar; y son paisajes cuya belleza radica más en lo que transmiten y no tanto en lo que uno ve. A mí me pasó algo similar.
Quizá sugestionado sobre la historia del lugar y del avance de las aguas sobre la ciudad -que había leído un poco antes de viajar-, al ver restos de ciudad destruída y árboles muertos en la laguna eso me trajo melancolía; pero lo cierto es que, al menos a mí, me cautivó.

Por estos lugares no hay muchos colores, no hay mucha vegetación ni fauna. Al contrario, los árboles que hay -cerca de la laguna- están todos secos y son los auténticos testigos del paso del tiempo y -aún de pie- no se dan por rendidos; y todavía, aunque golpeados, resisten implacables el rigor de la laguna que devastó muchos de ellos. La verdad que me colgué horas observando sus ramas y las extrañas formas de sus extremidades. Les tomé mucha admiración y estima.

Con sus ramas quieren llegar el cielo


Sus fuertes raíces les han permitido, a pesar de la catástrofe, seguir en pie.


Estos parecen haber sido palmeras y lo que ha quedado de ellas es muy llamativo.


Me pasé horas fascinado mirando estos árboles.


Arriba, en la punta de lo que queda del árbol, aunque no se note, hay una palomita.


Algunos no fueron lo suficientemente fuertes y yacen a la deriva. 
La foto es un justo reconocimiento.


El paisaje tiene un no sé qué que me animó a seguir conociéndolo. Nosotros nos dirigíamos en busca de los famosos flamencos rosados que se acercan hasta las aguas de la laguna -Mar Chiquita tiene el privilegio de contar con tres de las seis especies de flamencos que hay en el mundo- y luego de una larga caminata, llegamos a un lugar espectacular, súper alejado de todo, con una gran playa de varios kilómetros -tipo altiplanicie- y desde allí nos sentamos a observar a lo lejos los flamencos rosados, a tomar unos mates observando el ocaso y a darle rienda suelta a nuestra imaginación para obtener las mejores fotos.



Es muy tentador caminar por las playas de fango y no escribir algo sobre ella...


Embarrados.com


Cientos de metros y kilómetros a la redonda de libertad para saltar,
gritar, bailar y sentirse pleno.


Desde aquí nos sentamos a observar los flamencos.


Y aprovechamos para descansar...


...y tomar unos mates.



Debajo de la superficie, a poca profundidad, hay agua y el relieve da la sensación que se camina por sobre un colchón de agua. Aunque es divertida y placentera la sensación, también muchas veces es traicionera.


Tranqui nomás...


Una foto por acá.

Otro que cayó en la trampa.



Una de las cosas que más me gustó de este lugar fue el atardecer. Casi sacado de un cuento. Como para quedarse sentado observándolo en silencio mientras el sol se esconde lentamente. No se los puedo explicar ni describir con palabras, por eso se los muestro en fotos.


Al atardecer comienzan a aparecer los colores en el cielo...


... y hay que estar atentos porque un simple atardecer nos puede cambiar el paisaje y el día...

...porque con mucha paciencia se puede tomar el sol con las manos.

... y sentir la libertad y la felicidad en su máxima expresión.


Se nos venía la noche y luego de la sesión de fotos, de los mates y del momento de distensión, risas y relax llegó el momento para aprovechar los últimos minutos de luz del día para observar los románticos ocasos y llenarnos de energías para emprender la larga vuelta al cámping. Con Marchiquito nos pusimos cómodos y nos deleitamos hasta el último segundo.



A la vuelta te prometo un hueso, amigo!





BONUS TRACK

Para los que se quedaron con ganas de más imágenes del Gran Hotel Viena les dejo dos videos clips que se grabaron allí, y algunas imágenes rescatadas de un celular.

Video Clip 1 : Snooze - I´ll let you go.
Banda pop rock alternativa de Córdoba, formada en 1999 por Martín Sainz Aja, Jorge Montoya y por Martín Sánchez Sarmiento quien se unió a la banda un tiempo después. El video fue grabado en el Gran Hotel Viena y en sus alrededores. Para los que creen en fantasmas y les gustan los asuntos paranormales, los chicos en su blog cuentan de una experiencia que les sucedió; así como también van a encontrar allí el backstage del video clip. El blog de los chicos es http://snoozecba.blogspot.com.ar/



Video Clip 2 : Ricardo Arjona - Puente.  
El artista guatemalteco también muestra en este video clip escenas grabadas en el Gran Hotel Viena, en su videoclip "Puente". El hotel comienza a aparecer recién a los dos minutos aproximadamente, así que paciencia.
Puente cuenta una historia que se repite en escenarios y realidades opuestas. Muestra a dos niños exactamente iguales. Uno vive en un hotel abandonado en la playa (imágenes del Gran Hotel Viena) y el otro en un edificio de la gran ciudad, sin embargo los dos están solos. Miami y La Habana son esos dos chicos que están metidos en su mundo y que sólo pueden salir cuando deciden ir al encuentro el uno con el otro.







Fotos del Gran Hotel Viena y de Miramar, gentileza de mis compañeros




Por último, el álbum completo de todas mis fotos del viaje:

Agradecimientos y participaciones multimedia: Ale Cornej, Bruno Russo, Carolina Merlo Pick, Daniel Méndez, Franco Bicecci, Snooze.



Lo que se viene 

Todavía tengo que terminar de relatar las crónicas del viaje hasta Machu Picchu (que al ritmo que voy, de acá a que lo termine creo que van a descubrir más ruinas, jaja!). Ni que estuviera relatando un viaje de 26 meses como el Acróbata del camino en su libro.
Hablando del Acróbata del camino, también tengo para compartir con ustedes un audio de una entrevista que le hizo Matías Martin en el programa “Basta de Todo”, por Metro FM. Fueron 30 minutos de lujo, charlando todo el equipo de Basta de todo con Juan Pablo Villarino (el acróbata) y Laura Lazzarino -la nena, su novia y ahora compañera en los viajes-. Imperdibles. Una joyita que tuve la fortuna de poder grabar para poder compartir con todos mis compañeros amantes de los viajes y las aventuras. Pero eso para dentro de unos días.

Y si a eso le sumamos que también tengo para relatar otro de mis viajes con Autostop Argentina, más mis reflexiones viajeras; más responder un par de reconocimientos de 3 blogs de viajes con respecto a los Liebster Awards (gracias Germán LongLore De luca y Lore Prado por el reconocimiento!), creo que todavía tengo demasiado hilo en el carretel. Así que los espero por acá nuevamente cuando gusten!!!

Tengo el carretel lleno!!



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