Menu

Primera vez aquí? Sumate. Ingresa tu email, confírmalo luego, y recibirás todas las actualizaciones.

Primera vez aquí? Sumate. Ingresa tu email, confírmalo luego, y recibirás todas las actualizaciones:

Servicio de FeedBurner

sábado, 19 de enero de 2013

Rumbo a Machu Picchu, el viaje continúa : Copacabana me dejó "de los pelos" - Parte 1

“¿Cómo empezar a hablar de un lugar que me dejó una “marca” y, al mismo tiempo, al hablar de ese lugar, tratar de hacer notar que es un sitio diferente a todos, en el sentido de que allí tuve sensaciones fuertes y conexiones que no tuve en otros destinos que he conocido? ¿De qué manera lo transmito?

Para mí sería fácil entenderlo porque soy yo el que lo escribe y el que lo vive, pero el que lo lee… ¿puede llegar a entender o aproximarse a mis sensaciones? Quizá un poco, quizá nada. Quizá aquel que conozca el mismo lugar del que hablo seguramente tendrá más certeza de lo que describo y relato -pero ni aún así eso sería garantía ya que todos tenemos sensaciones diferentes-, sino sería todo tan monótono y aburrido. Y en la diversidad está el buen vivir.

Así de complejo me imaginaba el escribir sobre Copacabana -en un principio- e Isla del Sol -luego- ni bien puse mis pies allí, sentado en la cima de una montañita, mirando al horizonte el Lago Titicaca -que abrazaba toda la isla, como protegiéndola celosamente vaya a saber uno de qué o de quién- mientras caía la tarde y el momento era perfecto para encender un cigarro y perder mi vista en el horizonte por horas, sin cansarme.


Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Un verdadero placer: observar el horizonte y perderse en los enriedos del pensamiento...
 
 
 
Y esta misma inquietud se me vino a la cabeza cada vez que posé mis huellas de viajero cuasi virgen en otros lugares que visité durante mi travesía camino a Perú, como Cuzco o Machu Picchu mismo.

Todos estos lugares, con sus particularidades, me dejaron su marca. Con ellos tuve un romance. Yo soy un enamorado de los viajes, de las ciudades, de las aventuras, de las calles, de las personas que conozco en el camino. De las historias. Todo me enamora y todo me cautiva. Me embrujo! 
 
En el sentido que le quieran dar, desde la perspectiva que se lo mire, yo mientras viajo estoy embobado. Estoy en transe. Estoy en otro plano. Veo una calle y ya le estoy viendo alguna característica para escribir sobre ella; si veo un pájaro, si escucho algún sonido, si conozco alguien. Para mí, en los viajes, todo es nuevo, y tengo mis sentidos híper sensibilizados y mientras tanto voy guardándolo todo en el disco rígido de mi memoria –que a veces falla-.

No sé bien qué es lo que me causa esa sensación, pero sí supe darme cuenta que esa percepción fue tan linda y reveladora que quise viajar para toda la vida. Conocer estos lugares me hizo descubrir un placer nuevo y encantador: viajar. Y es todo un re flash!!!

Por más que escribo en el blog cada “muerte de obispo”, en realidad, en mi cabeza, lo hago de manera constante, a menudo. Lo hago inconscientemente desde que nací. Para todo lo que hago en mi vida estoy escribiendo algo en mi mente. Como un cuento imaginario o una película. Les contaría un flash que tengo con este pensamiento pero sería irme por las ramas –más de lo que ya me fui-… pero para el que le interese nos contactamos y nos contamos sobre el asunto.


 
Volviendo a Copacabana, en mi último post sobre el viaje con destino a Machu Picchu yo había contado algo muy breve sobre esta hermosa ciudad, porque en realidad en ese viaje, en el camino de ida, pasamos raudamente por allí ya que queríamos llegar cuanto antes a Cuzco. Pero ese pequeño lapso de tiempo -hora y media antes de continuar para cruzar a Perú- me alcanzó para descubrir que algo maravilloso tenía este lugar para querer volver a la vuelta (de Machu Picchu). Sabía que era imposible en tan breve tiempo descubrir todo lo que tenía para ofrecerme.


Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Vista de la ciudad de Copacabana desde un "batibote" navegando el Titicaca



En esa hora y media almorzamos unas truchas con arroz, papas fritas y vegetales -con la clásica sopita, como primer plato-. Luego de comer, salí a dar un paseo para “bajar” la trucha (fuera de toda ironía). Me encendí un cigarro y, si será tan puro el aire de Copacabana, que hasta con el pucho en mi boca podía sentir la pureza de esa brisa que venía del Titicaca y llegaba hasta lo más profundo de mis pulmones y acariciaba mis mejillas. Fue como un beso de despedida que me dejó ganas de más.

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Trucha con arroz, papa y vegetales: una locura!!

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Hermoso fue mojar mis pies en las frías aguas del Titicaca

 
En sus angostas callecitas me crucé con turistas de todas partes del mundo. Los primeros que conocí eran una pareja de jóvenes viajeros franceses que se estaban recorriendo todo América, y fueron ellos los que me mostraron -por primera vez en mi vida- la Lonely Planet; algo que para mí, hasta ese momento, no era más que una guía que sabía que algunos viajeros utilizaban y cuyo nombre tanto había leído nombrar en los cientos de blogs que "devoraba" leyendo antes de mi viaje.

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Viajeros everywhere!!!

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
De izq. a derecha: Pingocho, Nicolas -el viajero francés-, yo leyendo el libro de viaje de los franceses, Aude -la viajera francesa- y Evangelina.
 
Recorrí sus mercados, sus plazas, hablé con gente del lugar, tomé sol. Charlé con más viajeros. Pero lo que me terminó de convencer que no estaba errado en mi idea de querer volver a Copacabana -para disfrutarla más- fue cruzarme con un viajero al que detuve en la calle con la excusa de preguntarle de dónde partían los buses hacia la frontera con Perú.

Este viajero, Pablo, de Quilmes -Argentina-, luego de explicarme el lugar exacto de partida, me comentó que había salido de su casa hacía cuatro años, que había llegado hasta Centroamérica, que ya estaba retomando la vuelta hacia su casa y que había decidido pasar el último mes de su tan extenso viaje en Copacabana, que tanto le había gustado. Ese pequeño diálogo me dejó con la certeza de que de verdad esta ciudad hechiza a sus viajeros; amén de que cuando me dijo “cuatro años” dentro mío dije “guau, cuatro años!!”.

Si de algo ya estaba seguro era que, paradójicamente, a esa altura del partido, yo ya no estaba tan equivocado. En un momento me puse a observarlo detenidamente: su forma de vestir, su piel, sus pelos, su mochila, su manera de hablar, sus ojos. Es en definitiva él quien, cuando yo me pregunto quién fue el primer viajero que conocí en mi vida, se me viene a la cabeza.

Sus ojos estaban llenos de vida, cargados de paisajes, de aventuras. No se lo pregunté, ni se lo hice notar, ni él a mí, pero fue todo intuición. ¿De qué manera se le pregunta a una persona si es cierto que su vida es tan emocionante? Nunca había visto una persona así, con esos ojos, resplandecientes de tanto vivir. Su piel, algo curtida, bronceada y sus patas de gallo -a tan temprana edad, tenía 21 años- también me daban la pauta de que era un tipo que había sobrellevado muchas sensaciones y emociones en su camino.

Me ví en él. Era como “volver al futuro”. El y yo éramos la misma persona en un plano diferente que por algún motivo allí nos encontramos. Mis pensamientos eran más rápidos que mi memoria y que mi capacidad de retención; y cuando esto me sucede es porque estoy ante algo que me deja una huella. Es entonces cuando me suceden lo que yo llamo revelaciones para mi vida.

Desde entonces, al observar las personas, puedo ver más allá de sus ojos. Puedo ver alma y vida. Puedo ver alegrías y desventuras. En definitiva, puedo ver, todo lo que la otra persona no me cuenta pero yo lo percibo de alguna manera. Creo que es un don que estoy desarrollando.
 
Luego de la charla con Pablo, de quien no tengo ni una foto siquiera, nos despedimos y al verlo alejarse por entre las callecitas de Copacabana se me erizó toda la piel y quedé de los pelos! Qué buena charla! Me daba mucha bronca tener que irme así tan rápido de Copacabana, pero bueno, mi plan, por los pocos días con los que contaba, era llegar, antes que nada a conocer Machu Picchu.

Copacabana tiene “algo”. Un “no sé qué y un qué se yo” que me la dejó picando en el área para que yo decida qué hacer al respecto. Luego de partir con rumbo a Perú y a la vuelta de mi travesía volví a visitarla para sacarme las ganas…

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Paseando por Copacabana: sus ferias y mercados.

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
La plaza principal, en frente de la Basílica, donde las personas llevan sus automóviles para recibir las bendiciones


Basílica de la Virgen de la Candelaria de Copacabana

Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Una vista de las playas de Copacabana donde uno no se cansa de caminar kilómetros y kilómetros
 
 
Claro que eso lo contaré en otra entrega para que, aun sabiendo que quien lea esto no va a sentir lo mismo, sienta un poco de intriga, un tanto de lo mucho que yo sentí aquella vez que la conocí por primera vez. Esto fue a modo de introducción, quería retomar la escritura con algo breve. Luego sí, en la próxima entrega contaré mis días al volver a Copacabana y visitar la Isla del Sol.


Gambeteandoconladepalo - Copacabana
Amigos los espero en el próximo post de Copacabana para mostrarles mi hermosa ciudad =)
 
 
 
 
Si te gustó el post y querés estar al tanto de todas las novedades y actualizaciones, sumate con un "Me gusta" a la página de Facebook o suscribite a los boletines para que te lleguen mis post a tu casilla de correo.  También me pueden seguir a través de Twitter en @conladepalo o contactarme por mi perfil en Facebook:  https://www.facebook.com/conladepalo. Sumate ahora y gambeteemos juntos!

domingo, 6 de enero de 2013

Tengo un plan...


Tengo un plan… voy a hacer las cosas que me gustan de verdad. Las que verdaderamente me hacen feliz y sentirme a pleno.

Tengo otro plan… Voy a quitarle el piloto automático a este corazón que se conforma con nada para hacer lo que francamente me hace pensar que vale la pena estar vivo.

Tengo un plan… Voy a viajar toda mi vida y voy a ser feliz.

Muy feliz.
 
 
PD: Post super minimalista, pero tenía que descargaaaaarmeee! =) 




martes, 1 de enero de 2013

Chau 2012. Hola 2013.

Se va un año increíble. Tengo en mi mente las fechas de cada una de las situaciones que me han sucedido y que dejarán sus marcas para el resto de mi vida. 

El 2012 dejó las suyas con grandes pérdidas afectivas que he tenido, pero también, y como gran paradoja, con las grandes alegrías que me ha regalado y que creo que son la fuente de mi felicidad para el tiempo que me queda en el planeta tierra.

He aprendido tanto, pero tanto! He crecido, he madurado, he amado, he viajado, he encontrado mi misión en la vida, me he sentido útil para mucha gente y mucha gente me ha dado una mano. Me han salido arruguitas en la cara de tantas risas con gente nueva y linda que he conocido. Mi corazón late cada vez más fuerte y de sólo recordar momentos se me acelera el pulso! 

He dejado de contar mis problemas y mis miedos para contar los quilómetros que he recorrido, los paisajes que me han deslumbrado, los amigos que he cosechado. Tengo tantas historias que contar!! 

Creo que he vivido intensamente este año 2012. He pasado mas tiempo dejando de lado las cosas negativas para sentarme una noche a contar estrellas o ser feliz con las cosas sencillas de la vida que me rodeaban y que no estaba prestándole atención. Y eso ya es mucho más de lo que puedo pedir. 

Y lo que más feliz me pone y -de sólo pensarlo- me pone la piel de gallina es que en los años que vienen esas sensaciones se harán cada vez mas intensas y me llenarán de felicidad.
 
Deseo para toda la gente que quiero y para todos los que alguna vez hemos cruzado algunas charlas o minutos de existencia lo mejor, porque de alguna parte yo estoy hecho de lo poco o mucho que me han ofrecido y lo mismo ellos de mí. Así funcionan las cosas. Doy lo bueno y recibo lo bueno. 

Y, para lo que viene de acá en más, mucha felicidad y amor para todos. Con amor todo se logra, con amor todo llega. Sólo con amor

Feliz año nuevo!!!

Feliz 2013 - Gambeteandoconladepalo
He dejado de contar mis problemas y mis miedos para contar los quilómetros que he recorrido, los paisajes que me han deslumbrado, los amigos que he cosechado...


Si te gustó el post y querés estar al tanto de todas las novedades y actualizaciones, sumate con un "Me gusta" a la página de Facebook o suscribite a los boletines para que te lleguen mis post a tu casilla de correo.  También me pueden seguir a través de Twitter en @conladepalo o contactarme por mi perfil en Facebook:  https://www.facebook.com/conladepalo. Sumate ahora y gambeteemos juntos!



Gambeteando con la de palo... Ultimas entradas.

Gambeteando con la de palo...