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sábado, 4 de mayo de 2013

Un pedacito de Alemania en Argentina. Aldea San Antonio, Entre Ríos. Traigan cerveza que polkas sobran...


En algunas ocasiones -sobre todo en mi etapa de estudiante de Turismo- he escuchado hablar sobre la Aldea San Antonio, en Entre Ríos. Aunque claro, debo reconocer, que lo que sabía al respecto era poco y nada. 

Digamos que por mis pagos entrerrianos está lleno de Aldeas, Colonias, Comunas y asentamientos que surgieron por la organización de los inmigrantes que llegaron hasta aquí; y conocer las historias de todos y cada una de ellos es, cuando menos, una labor que requiere de mucho tiempo y dedicación que yo -por entonces- no estaba interesado en destinar. 

Por esta razón es que ahora viajando por mi provincia -a mi ritmo- disfruto -y conozco- mucho más que cuando era estudiante: porque ahora simplemente viajo a donde quiero y me quedo el tiempo que quiero, hablando con quien quiero, de lo que quiero y si quiero. Pensamiento flashero al margen: viajar en libertad, sin tantos esquemas, es lo mejor!

Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Viajar en libertad, sin tantos esquemas, es lo mejor!
Volviendo al tema de los asentamientos de inmigrantes en nuestro país -de los que hablaba en párrafos anteriores- los mismos se fueron determinando por las grandes traslaciones de inmigrantes de todas partes del mundo (especialmente europeos) que en aquellos tiempos llegaban a nuestro país (desde principios de 1850 hasta algunas decenas de años posteriores del 1900), cuando Argentina se imponía como un horizonte prometedor y bienaventurado; siendo mi provincia entrerriana una de las pioneras, más activas, y de papel preponderante en este asunto (al principio de esta etapa principalmente); claro está, por sus agradables y provechosas características geográficas y naturales (muchos campos y verdes para agro ganadería -aunque mucha selva- y notables cursos de agua), lo que, respaldadas por las políticas expansionistas y poblacionales de sus gobernantes por entonces (el famoso General Justo José de Urquiza y los que vinieron posteriormente) ofrecía muchas facilidades a los inmigrantes: tierras, animales, semillas, herramientas de trabajo, exención de impuestos por un tiempo, etc; configurando de este modo, para los futuros pobladores de estos pagos, una oferta muy seductora y una posibilidad de volver a comenzar con un porvenir promisorio.

Gambeteandoconladepalo - Justo José de Urquiza
El gran Justo José de Urquiza, hombre visionario, inquieto y de grandes aportes a nuestra provincia entrerriana.
Así, en nuestra provincia tenemos italianos, españoles, suizos-franceses, belgas, alemanes, polacos, rusos, etc… y seguramente se me escapa alguno; y probablemente también en los párrafos antes desarrollados me falte profundidad y algunos detalles; pero tampoco es mi intención hablar sobre historia (aunque me guste) ni quiero cansar con tanta información, sino más bien dar un panorama aproximado de quien… toca de oído jaja e introducirlos de a poco en mi crónica viajera del día de hoy!


La Aldea San Antonio: un poquito de historia...


Esta suele ser la parte que a muchos menos le atrae de un relato o viaje, pero en mi caso particular es de lo que más me engancha con los lugares que visito: conocer su historia para comprender su presente y su gente.

Como todavía no les conté mucho de qué trata esta fiesta, me parece bueno contarles primero que en la Aldea San Antonio se estableció una colonia de alemanes del Volga y de ahí vienen las fiestas con sus tradiciones y costumbres. 

El Volga es una zona de Rusia hacia donde los antepasados de éstos inmigrantes alemanes se trasladaron previamente desde su Alemania natal debido a guerras y crisis políticas en sus tierras (segunda mitad del siglo XVIII). Las buenas condiciones de las llanuras del Volga Ruso -y la expresa proposición de una emperatriz alemana llamada Catalina- hicieron que eligieran ese punto en el mapa para trasladarse y asentarse por un tiempo, escapando de los conflictos y dejando atrás sus tierras y familia. Sentirse alemanes en tierras rusas, en pocas palabras, ésa era la proposición.

Posteriormente, y muchos años después, volvieron las disputas y la reestructuración en las políticas y en la sociedad rusa (apenas transcurridos un par de años luego de 1860) lo que devino, años después, en el éxodo masivo de esta minoría alemana en Rusia, y es por eso que eligieron trasladarse en busca de nuevos rumbos; y es así como, finalmente y a grandes rasgos, los primeros alemanes del Volga terminan viviendo en nuestro país, en mi provincia, Entre Ríos (otros fueron a Estados Unidos, Brasil, entre otros destinos). Y así, desde entonces, en este año 2013 llegaron a su aniversario 124!!!

Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Cartel publicitario en el ingreso a la Aldea San Antonio


El viaje a la Aldea



La Aldea San Antonio se encuentra a unos 60 quilómetros de Gualeguaychú (al noroeste) y a poco más de 250 quilómetros desde mi ciudad, Paraná. Hasta esta pequeña comunidad de poco más de dos mil habitantes fuimos con dos compañeros, para reflotar un proyecto que hace un par de años llevo delante (o hago el intento al menos) -Conociendo Entre Ríos- donde suelo asistir a fiestas populares, eventos, y otros acontecimientos para hacer luego toda una crónica y mostrar además de lo que cuento, imágenes y video, y conformar así todo un combo multimedial para darlo a conocer a todo aquel viajero o persona que quiera saber algo más de Entre Ríos.


En esta oportunidad, la excusa para viajar -porque siempre para viajar busco excusas- (aparte de viajar por viajar) era asistir a la Fiesta del Inmigrante Alemán; así que cuando me llegó la invitación (en realidad fue la aceptación a mi autoinvitación) no lo dudé ni un minuto y me puse en campaña para poder reorganizarme luego de tanto tiempo “fuera de servicio”.

La verdad que sentía mucha ansiedad por volver a poner en funcionamiento mi proyecto, y además, por supuesto, por ir a la fiesta, viajar, conocer un nuevo lugar, nuevas historias, nuevas personas y todo lo que un viaje (cito) conlleva. 

Para llegar hasta allí tuve que sortear los casi 250 quilómetros que me separan desde Paraná. Salimos un sábado temprano, con destino a Gualeguaychú, junto con Lautaro, quien en esta oportunidad me acompañó como asistente y camarógrafo -mi otro compañero, Pingocho, llegaría a la noche-. Llegamos unas horas antes del mediodía y, como el día estaba genial, terminé convenciendo a mi compañero de viajar desde Gualeguaychú a la Aldea haciendo autostop. Para empezar no estaba nada mal… desde allí hicimos autostop hacia la Aldea a la cual arribamos en poco menos de una hora, gracias a tres automóviles que nos levantaron en la ruta en un breve tramo de no más de 60 kms.



Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
La primera vez de Lautaro. Aunque fue un viaje muy cortito, mi amigo se la bancó


Siempre quise ir a una fiesta alemana. En realidad todas las fiestas me gustan, por qué no decirlo. Pero en las que se expresan tradiciones y cultura de países que no son el mío me atrapan un poco más debido a mi desconocimiento de esos países y a la curiosidad que me despierta conocer costumbres nuevas. Sería algo así como viajar imaginariamente al lugar de donde es originaria la tradición de la fiesta.

El hecho de pensar que toda una cultura de otro país se manifieste en el mío es digno de aprovechar para todos aquellos que no tenemos la posibilidad de viajar hacia aquellos países -aunque no está descartado, claro- y el hecho de poder apreciar en persona esas fieles costumbres y tradiciones que se fueron transmitiendo herméticamente de generación en generación es algo que no tiene perdición.  



Gambeteandoconladepalo - Fiesta del Inmigrante Aleman
Donde encontraban un espacio le mandaban cartelito nomás!!!

A las 13.30 la aldea nos recibió con un sol refulgente, calles de tierra desoladas, columnas de luz y portones de las casas decoradas con los colores de las banderas alemana y argentina. Se respiraba aire festivo, pero llegamos en un horario donde se descansa. En la mayoría de las provincias, como muchos ya sabrán, para nosotros la siesta es bendita, infaltable y se respeta a rajatabla. Así que en la calle, a esa hora, no andaba ni el loro! 

Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Sin señal de actividades humanas metros y metros a la redonda...
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Los colores alemanes y argentinos adornan todos los accesorios de los vecinos de la Aldea
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Ventanas, puertas, vidrieras, columnas, carros, portones, carteles... por doquier, los colores alemanes y argentinos. Faltaban los perros nomás!
A lo largo de toda la avenida Los inmigrantes -vía de acceso a la Aldea- las casas de los vecinos se suceden, una tras otra, muy bellas y elegantes, con las banderas alemana y argentina en sus frentes. La gran mayoría de ellas son muy amplias, con extensos patios en sus frentes y enormes techos a dos aguas. No conozco Alemania -como dije antes- pero supongo que debe ser un estilo propio de sus hogares.

Recorrimos un poco más la pequeña aldea, tomamos un par de fotografías y al rato, sin querer, nos topamos con el mercadito de luchi, quien nos vendió unas exquisitas empanadas de carne, que a esa altura -sin quitarle méritos- parecían un manjar que nunca habíamos probado y que calmó nuestro -ya a esa altura, inaguantable- apetito.

Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
La siesta nos encontró con Lautaro en la soledad de la avenida Los Inmigrantes, acceso principal a la Aldea San Antonio
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
El acceso principal a la Aldea San Antonio...calles desoladas y silencio absoluto.
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
En la placita, una placa en homenaje a los primeros inmigrantes alemanes
Mientras almorzábamos, escuchábamos la radio local en la despensa y allí, luchi -su propietario- nos advirtió que era el intendente quien estaba hablando en la emisora. Me pareció buena idea ir tras él y hacerle una entrevista para que nos cuente un poco más del pueblo y de la fiesta; así que luego de las empanadas nos fuimos con Lautaro a la Escuela donde funciona la radio local de la Aldea San Antonio.

De más está decir que cuando arribamos a la escuelita no había chicos correteando por sus patios, ni maestros con sus manos empolvadas de tiza. Un día sábado, en la escuela local, el silencio y la paz eran amo y señor. Pero lo que nos llamó la atención es que ni se notaba presencia de radio alguna. Hasta que encontramos un pequeño cartel...

Creyendo que nos habíamos equivocado de escuela, finalmente encontramos una suerte de aula o habitación donde funcionaba la radio (FM 90.7, radio San Antonio) y allí golpeamos la puerta. Nos atendió muy gentilmente Néstor, conductor del programa radial, quien nos comentó que la entrevista que habíamos escuchado minutos antes -con el intendente hablando- era de una grabación. Ni lerdos ni perezosos, aprovechamos a charlar con Néstor para romper el hielo de una buena vez…


Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Un pequeño cartel nos advirtió de la presencia de la radio dentro de la escuela...

Video del ingreso a la Aldea San Antonio y de nuestra primera charla con gente del lugar

Luego de la breve charla con Néstor, el sueño nos estaba jugando una mala pasada, pero no quisimos darnos por vencidos y tratamos de aprovechar a full nuestras energías. Primero nos fuimos caminando un par de cuadras hacia el predio donde a la noche sería la fiesta: el club Social y Deportivo San Antonio. Mucho no había para ver. Estaban los obreros organizando el predio, las mesas, sillas, cantinas y demás. Luego nos dirigimos hacia la plaza San Martín y allí, en la municipalidad que está justo enfrente, conocimos a Gerardo, de prensa de la Municipalidad de Aldea San Antonio, la persona que tan gentilmente nos había invitado (es decir, respondió a mi autoinvitación; muchas gracias!). 

Luego del saludo y de las presentaciones oportunas, nos dimos una vuelta por la plaza y así terminamos charlando con dos turistas de Gualeguaychú que habían ido a la fiesta muy temprano y, al igual que nosotros, estaban en un tiempo de relax. El momento fue conveniente para ponernos a charlar con ellos de la fiesta, de sus vidas, y bueno, de lo que pinte; como amigos, como desconocidos, como dos especies de la misma raza que por algún motivo se cruzan en el mismo punto del espacio y tienen algo para contar. 

El intercambio es algo de lo que más gozo en los viajes y este no iba a ser la excepción. De este modo, la tarde se hizo más placentera y transitábamos el tiempo y el espacio conociendo gente nueva y haciendo nuevos amigos.



Charlando y respirando aire puro en la plaza San Martín con Juan Antonio y Raul, dos nuevos amigos de Gualeguaychú que conocimos!

Tan buena onda tuvimos con Juan Antonio y Raúl, que luego subimos juntos a un carro característico, tirado por yeguas, como los que usaban los primeros inmigrantes de estas tierras -y que aún, con menos frecuencia, se suelen observar por estos pagos aldeanos- y aprovechamos para dar un pequeño paseo de unos 500 metros, recorriendo la aldea, hasta el Paseo de la salud, un espacio verde destinado a las actividades recreativas al aire libre para luego volver a la plaza donde ya se estaban organizando algunos stands y el escenario donde actuarían en un par de horas bandas de música tradicional alemana junto con algunos grupos y ballets de danzas. 


Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Un día de sol paseando a caballito por la Aldea San Antonio

Aquí un video con un momento de distensión y charla junto con los nuevos amigos: Juan Antonio y Raúl. 


Luego del mini paseo, volvimos a la plaza y ya habían comenzado a emplazarse los distintos emprendedores que exponían sus producciones en la fiesta. Sobresalían los expositores gastronómicos: comidas dulces, saladas, bebidas, para todos los gustos. Aprovechamos para ponernos a tono con la ocasión y probamos Chucrut mientras nos tomábamos una refrescante cerveza artesanal alemana.

Además, aprovechamos para chusmear algunas cosas que nos llamaron la atención como la rueca o hiladora, que Ani, una cariñosa aldeana utilizaba y exhibía con orgullo bien alemán. 


Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Mi perdición: los dulces!!!
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Las cocineras y un chucrut para chuparse los dedos!
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Chucrut - ingredientes: Salchicha con piel, repollo picado, salsa elaborada a base de cerveza y vino. Se come con pan. Si estaba sabroso? pfff... ni se las comento!!

Luego de volver del mini paseo en carros tirados por yeguas, probamos el chucrut y Ani nos relató cómo funciona su hiladora artesanal (y hasta me quiso vender un suéter!).


Para finalizar la jornada vespertina, las horas pasaron conociendo gente nueva, bailando polka, bebiendo cerveza, comiendo algunos dulces y charlando con señoras alemanas que no paraban de charlar y de contarme sus vidas. Además, Gerardo, quien nos había invitado, nos presentó al intendente y a otra gente de la organización para luego pautar alguna entrevista (en el siguiente video).

Al atardecer, el desfile de agrupaciones tradicionales alemanas de todo el país recorrieron las callecitas alrededor de la plaza San Martín derrochando alegría, color y movimiento al ritmo de pasitos fríamente calculados. Un festín de danzas y vestimentas. 


Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Entre tanta charla y charla con las señoras alemanas casi le comemos toda la torta...

Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
La plaza San Martín, lugar de encuentro de todas las familias aldeanas para conmemorar la fiesta

Era un placer ver a todas las familias de la aldea esperando ese momento, a un costado de las calles, sentados en el cordón o sentados en los sillones que se trajeron desde sus casas especialmente para esa ocasión. 

Así pasaron no sólo las agrupaciones de las comunidades alemanas de otras partes del país sino también grupos musicales, reinas, gauchos y otros personajes pintorescos. Se había armado un escenario sobre una de las calles principales que corre por la plaza donde los funcionarios públicos y autoridades hablarían y saludarían al pueblo en su aniversario para luego, finalmente, ir todos hacia el Club Social y Deportivo San Antonio donde la fiesta seguiría hasta altas horas de la madrugada.



Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Padre e hijo, familias enteras, juntas, para celebrar una fecha muy especial
Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
Un estilo de carroza con aldeanos que al ritmo de la música popular alemana convidaban comida típica y cerveza!!



Al club llegamos cerca de la hora 21. Hicimos un recorrido de rigor para conocer las instalaciones y enterarnos de qué trataba todo. Había grandes tablones con sillas acomodados a lo largo de los tinglados, apostados como mesas, donde la gente luego de comprar en las cantinas se sentaba a cenar con sus amigos y familia. Para comer había desde comidas típicas alemanas hasta de las que estamos acostumbrados normalmente: panchos, choripanes, pizzas, asado. Nosotros, como no conseguíamos lugar para sentarnos y cenar tranquilos, elegimos comer algo bien cómodo para comer de pie o en cualquier rincón. Así fue como nos comimos unas sabrosas hamburguesas.


El plato fuerte de la noche (y no hablo de comida) sería en el salón principal del club, cuando cerca de la medianoche se eligiría la reina de la 17a. Fiesta del Inmigrante Alemán. Luego de una hora de desfile, de las 17 bellas postulantes, finalmente la reina electa resultó ser de Urdinarrain, un pueblo cercano a la Aldea. Nosotros, aprovechamos a sacarnos una foto con la primera princesa, a nuestro criterio, la más bonita (en realidad eran todas muy bonitas, pero fue la única que se prestó para la foto!).


Gambeteandoconladepalo - Aldea San Antonio
De izquierda a derecha: Pingocho, Karen Catalano -primera princesa, yo y el Chapy Suárez, otrora camarógrafo y asistente. 


Dentro del club también había presentaciones de grupos de música alemana y representaciones de danzas y cantos que se distribuían en distintos escenarios. La música que no paraba de sonar en ningún momento, en un cierto punto, ya llegó hasta ponerme de mal humor... pero claro, aún no había sacado de mis adentros mis dotes de bailarín (de madera, pero lo que cuenta es la actitud!) y fue entonces cuando comenzamos a danzar moviéndonos al compás de la música y al ritmo de "lo que nos salga" y así cambié mi mal humor.

Sus danzas eran muy alegres, pegadizas y homogéneas, y aunque los movimientos de toda la gente que observábamos bailar parecían fáciles de imitar, a la hora de ponernos en acción nos costó coordinar y agarrarle la mano... cuando todos iban a la derecha nosotros íbamos para la izquierda y viceversa. Además, están acostumbrados a bailar en círculo a lo largo de la pista, como paseando jaja... me causó gracia eso, queda muy simpático! Por otra parte, nosotros, para ser sincero, nunca le encontramos la vuelta a los pasitos (pero a esa altura con tanta cerveza que nos habían convidado se nos complicaba el asunto).

Al ritmo de las distintas bandas las horas transcurrieron en el club. La lluvia se hacía inminente y todavía no sabíamos de qué manera íbamos a volver. El trajín de la larga jornada acusaba mis primeros bostezos y ya mis piernas me pedían un respiro. De tan cansado que estaba, las piernas me dolían como que había jugado 5 partidos de fútbol seguidos... definitivamente, pensaba, no tengo sangre ni genes alemanes.

A las 5 de la mañana nos retiramos del club. A los 15 minutos de marcharnos se largó una lluvia torrencial. Ya instalados en la estación de servicio, donde habíamos dejado nuestras mochilas, nos quedamos allí a ver caer la tormenta. El frío y el viento complicaron todo. Y por si algo le faltaba, el sueño nos estaba ganando la partida.

En mis oídos, mezclados con el repiquetear de las gotas de lluvia, aún resonaban los ecos de las polkas que escuchamos en todo el día, las charlas con la gente linda que conocimos, y las risas de los momentos más alegres del viaje. 

Y así me dormí, profundamente, con una sonrisa en la cara, por haber vivido de manera intensa un día diferente.









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