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miércoles, 27 de agosto de 2014

Riámosnos de mí

Una de las cosas que más disfruto y saco provecho del viajar es conocer personas. Creo que, junto con contemplar un paisaje es lo que más satisfacción me provoca.

Inconformista por naturaleza, y aunque conocer personas nuevas para mí no es ningún problema, siempre estoy intentando conocer alguien más. Tengo una increíble sed, y una profunda y constante curiosidad por conocer alguna persona más; sobre todo si aparenta ser de cultura muy diferente a la mía. Esas son el tipo de personas que más me atraen para interactuar, como para aprender un poco más y algo nuevo; y a ellos me acerco de a poco buscando el modo menos invasivo para que no se sientan acechados.

Generalmente, suelo cruzarme con personas de todas partes del mundo por las calles de Buzios, y aunque no soy un loco que se pone a charlar con todos los que se me cruzan, tampoco ando tan lejos. Esta experiencia que para mí es relativamente nueva -en mi ciudad donde vivía, Paraná, cruzarte con un extranjero no era tan cotidiano al menos que trabajaras en un algún hotel o hostel- yo trato de aprovecharla al máximo para tender redes de contactos y de amistades.

Así, he implementado una técnica para conocer personas que no me falla nunca. La técnica es la siguiente: cuando veo personas que sacan fotos a paisajes, a sí mismas y están solas -las muy de moda selfies- o parejas que se sacan fotos entre sí -quedando el otro fuera de la toma-, o familias enteras; me acerco muy gentilmente y les ofrezco retratarlos yo con su cámara así salen bien todos, de cuerpo entero y de paso les hago un par de tomas más artísticas, con los hermosos paisajes que Buzios ofrece de fondo. Todo al mismo precio: una sonrisa, buena onda y unos minutos de charla y que me cuenten de sus ciudades, costumbres, comidas, etc! No pido más nada! Y así, de este modo, en algunas circunstancias, luego nos ponemos a charlar surgiendo, en muchas ocasiones, lazos y relaciones muy simpáticas que trascienden ese momento.

Esta tarde no fue la excepción y salí a recorrer las hermosas costas de Buzios con unos amigos argentinos, a la vez que disfrutaba del paseo con mi nuevo vehículo: una bicicleta bastante baqueteada con la que ahora me paseo por todas partes y que me dejó de regalo Mauro, un gran amigo que me hice aquí y que ya se volvió a Argentina.

La bicicleta de Guido en Buzios
La hermosa bicicleta que me dejó de regalo Mauro a su vuelta para Argentina. Gracias Mauro!

Caminábamos por la Orla Bardot, un paseo costero, con vista al mar, a las islas y a las playas céntricas de Buzios y de repente vi a una pareja cuyos integrantes se estaban fotografiando entre sí y, como no podía ser de otro modo, me acerqué en bicicleta y les ofrecí retratarlos; a lo que accedieron, como la mayoría de las veces ocurre.

Tenían rasgos orientales o indios e imaginé que serían de Japón, China o Taiwán. El nombre de él era Akhan, y el de ella Beksat; y grata y muy grande fue mi sorpresa cuando me contaron que eran de un país que -sabía que existía pero que- nunca imaginé conocer alguien de tan lejano lugar: Uzbekistán. Otra vez me equivoqué de país de procedencia.

Comenzaron a posar para la foto siguiendo mis instrucciones. Estaban muy animados y contentos de jugar por un momento a tener un fotógrafo exclusivo de lo que yo supuse que era "un romántico viaje". Así que yo también en esos momentos me pongo en el papel de fotógrafo de tapa de revista y comienzo con mis señales, órdenes, y sugerencias.


Desde Uzbekistán para Buzios Bekzat y Akhan
Desde Uzbekistán para Buzios Bekzat y Akhan

Bekzat y Akhan paseando en la Orla Bardot, Buzios
Bekzat y Akhan estuvieron en la Orla Bardot, Buzios

Así, comencé a sacarles un par de fotos, de frente, de espalda, de perfil, sentados, mirando el mar, de la mano y cuando estaba por ponerle un poco de romanticismo a la escena -porque vi que no había mucho contacto- les pedí que se dieran la mano para luego pedirles que se dieran un beso. Akhan me dice sonriendo:

-She's my sister! (ella es mi hermana!)
-(.....!!!!!!) sonreí tímidamente con la sensación interna de que me trague la tierra...pero no dije nada, me escondí cobardemente detrás de la cámara y el tiempo no pasaba más, hasta que Bekzat, la hermana, agregó sonriendo también...
-He's my brother, (él es mi hermano!), y se tentó de risa....
-(.....!!!!!!) sonreí otra vez y ya no quería que me trague la tierra, quería desaparecer literalmente; pero respondí simpático...
-Ahh, no problem! It's just to have a great memory of your journey in Buzios to show to your parents! (No hay problema, es sólo para que guarden un gran recuerdo de su viaje por Buzios y le muestren a sus padres!).

Faltó que me digan que no tenían padres o algo por el estilo y ahí sí, me arrojaba al mar. Pero no. Riéronse los dos, cómplices de mi metida de pata. Reí yo también, convenciéndome que todo pareció natural y no me dio vergüenza equivocarme de esa manera. Y finalmente me hicieron caso, se dieron la mano, y saqué una hermosa foto. Para que guarden un gran recuerdo de su viaje por Buzios y le muestren a sus padres... de cuando un argentino los confundió con marido y mujer recién casados.


Akhan y Bekzat no paraban de sonreír luego de mi metida de pata
Akhan y Bekzat no paraban de sonreír luego de mi metida de pata.

Nos causó tanta gracia la situación -a mí más vergüenza en realidad- que después de la sesión de fotos nos quedamos charlando y pegamos muy buena onda y fue ahí donde los conocí un poco más y me aclararon el panorama. Claro que también aprovechamos el momento y nos sacamos una foto para retratarnos los tres juntos y reírnos de nosotros mismos. Algo que he aprendido últimamente a hacer más seguido, reírme de mí mísmo!


Uzbekistán y Argentina en Buzios
Uzbekistán y Argentina en Buzios.

Ríamosnos de mí
Riámosnos de mí!!!

Linda y simpática la gente de Uzbekistán
Akhan y Bekzat: linda y simpática la gente de Uzbekistán. Un placer conocerlos!


Actualización 29/08/2014: Hoy me escribe Beksat lo siguiente: "Have looked through your blog and found it interesting But: we are not from Uzbekistan, but from Kazakhstan."... (Hemos visto tu blog y nos ha parecido interesante pero somos de Uzbekistan no the Kazakhstan...) ... Listo, me retiro!

jueves, 21 de agosto de 2014

Viajo para que no se me escape la vida.

Todavía me pregunto por qué estoy viajando? Qué sucedio en mi cabeza, en mi vida, en mi universo, en mi percepción de la realidad para que de repente haya escogido hacer lo que estoy haciendo? ¿Cuál o cuáles fueron los momentos, las circunstancias, los acontecimientos que me hicieron de a poco ver que mi vida necesitaba un cambio y emprendí este viaje? ¿Qué persigo? ¿Qué busco? ¿Qué quiero?

No lo sé bien.

¿Cuál es la realidad después de todo, si no es la realidad de cada uno la verdadera realidad? ¿La realidad es una sola? ¿Existen muchas realidades? ¿Puedo ir mutando de realidad en realidad? ¿Y si en realidad me dormí y desperté aquí, viajando, y mi otro yo todavía sigue allí viviendo donde estaba con su familia, amigos, novia, perros, trabajo, penas y glorias?

Y, ¿si todo es una película? ¿una gran farsa? ¿un gran complot? ¿y si solo soy como un títere de algo mucho más grande y maravilloso? ¿formo parte de algún plan que desconozco y que iré descubriendo con el tiempo? ¿y si son todos los que me rodean actores de reparto increíblemente talentosos?


Reflexiones de tarde de playa
No sé por qué pero cuando escribo me imagino que soy un perro.


Me permito pensar, reflexionar y cuestionar todo. Me siento libre hasta para reformularme todas las preguntas más estúpidas sin siquiera un criterio alguno. Pienso, siento, percibo, dejo que mi ser absorva toda la información sin filtro de todo lo que lo rodea para poder luego sacar mis conclusiones.


De verdad que desde que estoy viajando hay veces que me siento a solas a charlar conmigo mismo y a observarme y preguntarme muchas cosas y me doy cuenta que muchas preguntas aún no tienen respuestas. Pero no me desespero, porque esas respuestas me las dará el camino, el viaje, la vida misma.


El otro día arrecostado en la playa, observando el mar, sin ningún punto fijo y de pensamiento en pensamiento sin sentido alguno, de repente me llovió un cuestionamiento (y es que es algo que siempre me ha llamado poderosamente la atención y que me sorprende mucho) y es cómo las realidades cambian con el entorno. Y cómo cambia uno también. Y lo que parece algo que a primera instancia parece tan lógico y vulgar es algo que, en realidad, analizándolo hasta en los más mínimos detalles, es asombroso y me pasaría horas hablando al respecto y analizándolo aún sabiendo que nunca tendría una única respuesta.


De repente todo lo que hoy me rodea y forma parte de mi vida (lo que puedo percibir por la vista, el tacto, el olfato, las personas, los paisajes, etc) no tiene nada que ver con lo que venía experimentando y viviendo hasta un día antes de salir de viaje. Y todas estas cosas nuevas que me rodean, de a poco, casi sin que yo pueda percibirlo, de alguna manera me van convirtiendo en otro hombre, con otras experiencias, con otros conocimientos, con otros pensamientos, con sentimientos nuevos y percepciones diferentes. Van moldeando otra realidad porque lo que percibo y absorvo es diferente! Creo que esa es una de las causas que -a mi entender- alimenta el espíritu viajero que llevo dentro. El mudar de aire, de realidad, el de buscar nuevas sensaciones, emociones, ponerme a prueba, sorprenderme, el inconformismo por lo habitual y repetitivo.

Recuerdo cuando de pequeño viajaba con mis padres de un lugar a otro y pensaba para mis adentros "pensar que a esta hora, en este mismo instante, en mi ciudad estaría..."; como que tenía la capacidad de poder estar en dos lugares al mismo tiempo. Viviendo en uno (en el que me encontraba en ese instante) y percibiendo en el otro (mi ciudad). A veces me pregunto si a otras personas les pasaría lo mismo; pero a lo que a mí respecta, esa sensación la vuelvo a palpitar hasta el día de hoy cuando camino por una nueva ciudad, cuando estoy en la ruta, cuando conozco nuevas personas, cuando me siento a mirar el mar. Por lo general eso me ocurre cuando viajo e imagino y pienso que el estar en donde estaba o quedarme donde vivía no sería más que un poco más de lo mismo y ahora estoy disfrutando un momento diferente, con un ambiente diferente, con una realidad diferente y eso, a la vez que me asombra, sorprende y maravilla, me hace muy feliz. 

No soy ni mejor, ni peor de lo que fui. Estoy un poco diferente, quizá, con otras cosas en la cabeza. La esencia y los sentimientos son los que más soportan esta transición y los que de alguna manera me permiten cobijarme y me dan resguardo en momentos difíciles. Pero el mundo muda, las cosas mudan, el universo nunca es el mismo ni un sólo centésimo de segundo. Y yo formo parte de este universo y de este proceso. Soy contrera por naturaleza, pero sería demasiado estúpido de mi parte querer remar contra la corriente en este sentido. Dejaré que todo acontezca naturalmente y que el camino me siga sorprendiendo con preguntas, interrogantes y experiencias..

Mientras tanto seguiré viajando para que no se me escape la vida.




No se viaja para escapar de la vida. Se viaja para que la vida no se nos escape
No se viaja para escapar de la vida. Se viaja para que la vida no se nos escape.



miércoles, 20 de agosto de 2014

Nos volveremos a ver: Con ooo de cordooobés!!!

Fabio es un cordobés que conocí de la misma manera que conocí la mayoría de las personas que conocí aquí en Buzios: en la calle, caminando y sin prejuicio de nada.

Todas las tardes/noches me cruzaba con este personaje que trabajaba en un restaurant, vendiendo en la puerta y promocionando los platos y ofertas del restó. Siempre nos saludábamos con un "hey loco, qué hacés?!", "cómo va, viejo?!", "hola locura" y cosas así. Nos conocíamos de saludarnos nomás cuando yo iba o volvía de mi laburo o andaba por el centro paseando, y enseguida la primera impresión que tuve de él es que era una persona muy simpática.

Por esas vueltas de la vida, luego, por intermedio de unos amigos santafesinos en común, nos presentaron (porque no sabíamos ni los nombres: él para mí era un "loco" más, un "viejo" más y un "locura" más de todos los "locos", "viejos" y "locuras" que suelo saludar por las calles).

Martín, su amigo, Matías, Fabio, yo y Emanuel en el muelle de Armaçao en Buzios
Martín, su amigo, Matías, Fabio, yo y Emanuel en el muelle de Armaçao, en Buzios

Es muy común aquí en Buzios que uno se cruce con una persona y luego se termine conociendo al poco tiempo con ella, porque es una ciudad pequeña y uno es conocido de alguien y ese alguien lo conoce a uno, y así las relaciones son infinitas.

De este modo, junto a Fabio, mis amigos santafesinos, y otras amigas que hice en Buzios, comenzamos a compartir momentos de buena onda y emoción,  como algunos partidos de Argentina en el mundial, aquí en Brasil.

Alentando a la selección en Río de Janeiro
Alentando a la selección en Río de Janeiro

Buenos muchachos en Río de Janeiro
Buenos muchachos....en Copacabana, Río de Janeiro

Con toda la galera de Buzios alentando a la selección en Río de Janeiro
Con toda la galera de Buzios alentando a la selección en Río de Janeiro


Bastaba un minuto de charla con él para darte cuenta que le gustaba hablar hasta por los codos. No paraba un minuto de charlar y su voz -siempre con disfonía de tanto chamuyo- solo la interrumpía cuando largaba alguna risotada o alguna de sus bromas. Su tonada cordobesa le agregaba simpatía a su natural carisma y así se ganó el cariño de muchos.

La única manera de hacerlo callar era dándole de beber!!
La única manera de hacerlo callar era dándole de beber!!

No paraba un minuto de charlar y su voz -siempre con disfonía de tanto chamuyo- solo la interrumpía cuando largaba alguna risotada o alguna de sus bromas
No paraba un minuto de hinchar las pelotas y era un tipo que siempre andaba con buena onda! No recuerdo bien este momento pero seguro alguna maldad me habrá hecho...


Siempre se mantuvo firme en su laburo en el restaurant. Se sentía "en su salsa" invitando gente a sus mesas; y la verdad que lo hacía muy bien! No sé el secreto que utilizaba, pero el tipo metía alemanes, holandeses, brasileros, argentinos, ingleses, gente de todo el mundo al restaurant y él sólo hablaba español, porque hasta su portugués con tonada cordobesa era desastroso! A fuerza de señas y una mezcolanza de idiomas y sonrisas el tipo llenaba el restaurant! La verdad que se llevaba toda mi admiración.

Luego de seis meses en Buzios, hasta lo que sé, su viaje continúa por Colombia junto a Federico y Amira -otra dos grandes personas que conozco- y luego quién sabe por dónde continuará su aventura.

Es siempre un gusto grande conocer gente así. Aquí en Buzios no me alcanzan los dedos de las manos para contar a todas las personas increíbles. Hoy he comenzado a escribir sobre ellas también para de algún modo no olvidarlas y tener un recuerdo porque sé que voy a conocer mucha más gente en el camino y la memoria a veces no siempre me va a jugar una buena pasada.

El camino nos cruzará de nuevo cuando así lo disponga el destino. La verdad que cuando se va gente que quiero me duele un poco y me siento triste. Pero bueno, la verdad que ya estoy acostumbrado a las despedidas pero no por eso me dejan de doler.

Buen viaje y buenas rutas mi amigo! Nos volveremos a ver!

De izquierda a derecha: Carloncho, Pancho, Fabio y yo. La última tarde de Fabio nos fuimos a conocer el mirador de la playa Brava, en Buzios, un lugar in-cre-í-ble!
De izquierda a derecha: Carloncho, Pancho, Fabio y yo. La última tarde de Fabio nos fuimos a conocer el mirador de la playa Brava, en Buzios, un lugar in-cre-í-ble!

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