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miércoles, 29 de julio de 2015

Un día de descanso y paseo por las playas Búzios

Por fin llegó mi día de descanso en una semana que estuvo bastante movida debido a las vacaciones de invierno en Brasil; lo que me demandó una carga extra de energía en mi trabajo. Lo más lindo de vivir haciendo lo que uno le gusta es que los días que tiene libres los disfruta como si valieran el doble.

El recreo semanal me sirvió para cargar pilas con el mar y la naturaleza y disfrutar, mate por medio, un día de paseo de Escuna junto con mi amigo Hugo por algunas de las 23 playas de Búzios.

Increíble que luego de un año y medio por esta hermosa ciudad nunca haya realizado este paseo. Así que me puse en campaña para aprovechar a conocer todos los rincones y secretos de esta tierra paradisíaca en este último año que me queda por aquí .

El paseo que en total recorre 12 playas y 3 islas es altamente recomendable para conectarse con el medio ambiente, con los hermosos paisajes y vistas de la ciudad desde el mar y con los encantos incomparables de #Búzios. Búzios es hermosa hasta mirándola desde el mar! En el tour marítimo de dos horas se pueden observar las playas Do Canto, Do Armação, Ossos, Azeda, Azedinha, Joao Fernandes, Joao Fernandinho, Dos amores, Virgens, Tartaruga; entre las más importantes y, al mismo tiempo, se pueden observar tres islas de las que recuerdo la Isla Fea, Isla do caboclo e Isla Branca .




Al sol, en pleno invierno, la temperatura es más que agradable y hasta se siente calor de a ratos; por lo que un chapuzón en las infinitas aguas azules que abrazan la península no vino nada mal. Al principio se siente el choque de temperaturas, luego parece que la respiración se va a cortar, pero luego nadando un poco (y puteando) se pasa el frío. 




Arriba de la embarcación (escuna) se puede beber refrigerante "a vontayi" (lo que uno quiera!) que está incluído en el precio que varía desde los 30 a 35 reales. También hay servicio de fotografía para guardar los mejores recuerdos para siempre. Se hacen unas fotos arriba de la embarcación y luego se vende el CD a los turistas que quieran un recuerdo. En este caso tuve la suerte de encontrarme con amigos que estaban trabajando de fotógrafos así que tuvimos un par de fotos de cortesía. Recomendadísimo el servicio de fotografía de "En foco": Pablo y Shana, muchas gracias!



El paseo terminó cerca de las 15 horas, el momento justo para llegar a casa y organizarme nuevamente: lavar, planchar y pasar la escoba; no sin antes atender a Patinha, mi "gatahija", quien se había ausentado unos días de casa porque entró en celo, (sin saber yo como funciona este asunto), por lo que me dejó sumamente preocupado. Ya volvió a casa, gracias a Dios. Exhausta y hambrienta, volvió en busca de mis cariños. Ya estoy tranquilo por un lado; pero por otro lado creo que está embarazada y voy a ser abuelo!!




sábado, 30 de mayo de 2015

No voy en tren, tampoco en avión. Voy en Taxi Latino. De Ushuaia hasta Alaska

Por lo general, aquellas personas de las que pienso que son unos locos de mierda son los que me despiertan mayor simpatía. Admiro sus aventuras, su coraje, su valentía. Admiro cómo viven sus vidas, admiro ese papel de guionistas, directores y actores protagonistas de sus propias rutas. Admiro su actitud ante las causas perdidas, su posición ante los preconceptos de la sociedad. Admiro cómo conservan esa cuota de fantasía y bohemia. Admiro esa bandera de optimismo que pregonan a cada momento y admiro cómo transmiten tanto amor y alegría al instante de vivir cada momento. Admiro la manera en la que las personas las admiran! 

Dios me los cruza en el camino, me los coloca en las baldosas que voy pisando para que los conozca, para que me empape de aventuras, para que me inspire, para que no me sienta solo en mis quimeras; para que en definitiva no sienta que el camino que elijo vivir a cada momento es el equivocado

En estos días en ‪#‎Buzios‬ tuve la oportunidad de cruzarme con Rubén Ramírez que sueña con unir Ushuaia y Alaska en su Chevrolet del año 1931 y lleva ya recorridos más de 40 mil kilómetros. 

Todo lo que yo les pueda contar será breve al lado de lo que él les pueda comentar en persona. Me pasé estos días viajando imaginariamente con cada una de sus anécdotas. Un loco lindo. Un conquistador de sus sueños que no se dejó apresar por su conquista. 

Conocerlo fue un aporte de combustible y de fuego para mis sueños que pueden aletargarse pero nunca doblegarse.

 
Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios

Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios

Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios

Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios

Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios

Taxi Latino en Búzios, Chevrolet 1931
Taxi Latino en Búzios


Próximamente videos.

viernes, 20 de marzo de 2015

Un cumpleaños en el mar de Búzios

Cuando era pequeño recuerdo que mis padres nos festejaban a mis hermanos y a mí los cumpleaños con todos los chicos del barrio y los amiguitos del club más algunos compañeros de la escuela. No faltaban las cosas dulces que tanto me gustan y mamá estaba en todos los detalles; desde los globos, hasta en los alfajores de maicena, mi gran debilidad!

La foto con todos mis invitados en una gran mesa, con mi tímida sonrisa de dientes chuecos -que aún me caracteriza- la tengo grabada en mi mente y me acompañará por siempre. Tengo recuerdos de aquellos momentos en forma de descoloridas fotos polaroid que aún rememoro con una nostalgia infinita.

Luego, en la adolescencia y ya en la vida adulta, llegó un momento que no quería que llegue mi cumpleaños. Era una rara sensación, mezcla de muchos sentimientos encontrados. Me iba, me escondía, evitaba los llamados, viajaba... Me había transformado en un egoísta. No me sentía bien conmigo mismo.

Los últimos años cumplidos me han reconciliado con aquella tradición de festejar y sentirme querido y celebrado. No sé si ha sido causa y efecto de viajar y vivir afuera de mi tierra o tambien -creo que- porque a medida que pasan los años estoy aprendiendo a disfrutar cada momento de mi vida como si fuera el último. He aprendiendo a celebrar la vida y el bonito presente de tener amigos y gente cercana que me quiere, me protege, me necesita y me valora; no porque antes no las haya habido, sino que últimamente puedo ver las cosas mucho más claras. Soy yo el que ha cambiado.

En más de una oportunidad de mi vida he pensado en la utópica idea de poder tener en un sólo lugar a todas las personas -por más breve y efímero que hayan sido los momentos que hayamos compartido o se hayan cruzado nuestros caminos- para agasajarlas por todo el cariño y el amor que me han brindado en esta vida.
Sería casi imposible, en el fondo lo sé. Pero mientras tanto me conformo con celebrar los momentos felices de la vida con todas las personas que tengo al lado en el momento justo.

Pasé uno de los cumpleaños más memorables de mi vida. Lógicamente por las distancias y por otros motivos faltaron muchas personas importantes y muy cercanas; pero a todas las tuve cerca de algún modo.

Gracias a mi familia y amigos de toda la vida por los saludos a la distancia, los amo y los espero por Búzios cuando gusten; o sino ya andaré pronto por los pagos argentinos y no faltará oportunidad para reencontranos luego de tanto tiempo para compartir un mate, una cerveza o un fulbito (cuando termine del todo mi rehabilitación).

Gracias a los que me tuvieron presente con su saludo, simpatía y buena onda. Gracias por los momentos que compartimos con aquellos que se acercaron a la fiesta en el barco, fue increíble! Mi mayor felicidad fue verlos a ustedes disfrutar y que se diviertan tanto como lo hice yo. Verlos reír y disfrutar de la fiesta fue mi mejor regalo.

Gracias a Damian, Ale, Messi, Valeria (gracias por la torta!) por aguantarme esta semana un poco alterada en la casa y el barrio, pero ya todo volverá a la normalidad. Gracias a los que se acercaron a saludarme. Gracias a Mati y Lucho por la propuesta distinta y original en Buzios de hacer un cumpleaños a bordo!
Gracias de verdad a cada uno de los que estuvieron de alguna manera a mi lado y me hicieron sentir su compañía.

Me siento muy feliz en Búzios, hoy mi lugar en el mundo! Son ya 33 años pero aquí soy niño y hombre a la vez y el tiempo es sólo una metáfora y la vida la celebro a cada momento. Además de ser un lugar paradisíaco ha sido un lugar en el que la vida me ha enseñado a ver muchas cosas de otro modo, a crecer y ser feliz con poco.

Quiero devolverles con estas palabras tanto afecto y amor y quería compartir con ustedes y mis amigos de otros lugares mi felicidad y agradecerles tanto aprecio y cariño.

Por muchos años más! Salud!

Caipirinha, cervez, vinito y salud!!!

Mas fotos: 
https://www.facebook.com/gambeteandoconladepalo/posts/792796547478797

domingo, 15 de marzo de 2015

Ojos rojos

Yo no queria ver peces rojos hoy que justo te fuiste. Odio las despedidas, debo admitirlo. Aunque en el mejor de los casos, solo haga como que me pica el ojo.

Praia Do Canto Buzios
Praia Do Canto, Búzios.








 

miércoles, 14 de enero de 2015

Sonriendo me quedé mirando el sol en el mar, como cuando los peces miran en el cielo la luna...

Hace un tiempo ya, un día de esos rutinarios en mi ciudad, no tenía ganas de hacer nada de lo que siempre hacía. Sentía que haciendo las mismas cosas de siempre llegaba siempre a los mismos resultados. Y los resultados que obtenía no eran los que más me gustaban. Me sentía estancado, me faltaba algo. Me sentía insatisfecho, que mis días no me colmaban. Tenía todo, pero a la vez me faltaba algo.

De pendejo que soy un soñador, aunque no sabría bien cómo describir esa palabra. Será que nunca nada me pareció imposible y creo que eso lo definiría bastante. Y pensaba mucho, creo, también. En cosas imposibles o en cosas que no tenía y quería. Y ese capricho de niño saltó una tarde para movilizarme de mi casa y salir a dar unas vueltas y divagar para charlar conmigo mismo y escucharme un rato.

Me senté en una barranca mirando hacia el horizonte el Río Paraná y, de fondo, la hermosa Santa Fé. No miraba nada en particular pero miraba todo a la vez. Cada centímetro de la visión estaba fríamente contenido bajo mi perspectiva. Fui tomando conciencia de que el paisaje era una belleza y también tuve una extraña sensación que me recorrió de pies a cabeza conjuntamente con una emoción que me llenó de placer generándome un agradable escalofrío. De repente sonreí y tuve ganas de mirar, así como miraba aquel horizonte, otros paisajes del mundo y perderme en ellos; pero para eso debía renunciar y partir. Cambiar mi vida. Fue muy extraño pero tuve ganas de dar la vuelta al mundo en un segundo y de viajar por todas partes, así, de repente. Se me pasaron mil filmes e imágenes de paisajes alrededor del planeta y quise atravesar el río nadando para llegar al mar y luego a otra tierra... le temo mucho a los tiburones, sino... y desperté del trance. Según mis parámetros para la locura de por entonces, había enloquecido.

Me quedó la intrigante sensación que había algo más en este mundo para descubrir, para conocer, para viajar, para aventurarme. A partir de ese momento me di cuenta que mi cabeza estaba funcionando de otro modo ya y no sabía como detener esos pensamientos que cada día se acrecentaban y me despertaba a la mañana hablando de mi viaje conmigo mismo y feliz, e iba a trabajar pensando que ya en poco tiempo renunciaría, y luego hablaba con mi novia y le contaba mis planes -y claro su reacción no era la mejor y hoy la comprendo- y a mi madre pobrecita que tanto le costó asimilar mis pretensiones porque, claro, yo siempre fui "el loco" y esa era una de las tantas locuras más que hablaría y no haría...

Pero esta vez, sería diferente. Tan solo me lo propuse. Y poco a poco un sueño se convertiría en realidad. Trabajé por mi sueño.

Nadie entendió mi búsqueda y los comprendo porque debe ser muy feo que alguien se quiera ir así, de la nada, sin motivos. No tiene que haber un motivo. O sí, pero aún lo desconozco. Yo sólo tuve ganas. Yo sólo quería comprobar que aquello que pensaba aquella tarde podría convertirse en realidad. Quería ponerme a prueba con esta vida. Quería dejar de ser un soñador para comenzar a vivir la vida misma y despertar de una vez por todas. Todo lo que me rodeaba me pareció una obra de teatro donde yo no era el actor principal. Yo quería mi película. No comprendía mucho de lo que me rodeaba. Si no partí antes era por la gente que más quería y por algunos miedos e inseguridades, debo admitirlo también.

Quería escapar de todo lo que me rodeaba que tenía y que me permitía una vida cómoda para buscar algo que realmente me cueste, que duela, pero que logre saciar esa sed de aventuras. Extrañaría mi familia, amigos y afectos, claro, pero la vida acaso -pensaba- ¿no es que luego de un tiempo cada uno sigue su camino hasta el final? ¿Para qué estoy aquí si no es para vivir mi sueño y para hacer lo que se me cante el culo? Todo el mundo puede hacer lo que quiere, viaja, labura, se casa, tienen familias, estudian... bueno, yo quería viajar y ponerme a prueba con el mundo, sólo.

Me llevó un tiempo largo, casi un año, acomodar -autoboicotear- mis pensamientos. De la gente lo que más recibí fueron palabras de desaliento, excepto de los más cercanos, que aún así, cuando lo hacían era totalmente comprensible. El "nolohagas" de la gente más me motivaba. Es que, parece increíble, pero a decir verdad, siempre fui un contrera y un cabeza dura de mierda... (gracias a Dios!)

Así y todo, al tiempo, luego de unos meses de intensa "lucha" interna, y ya algunas personas cercanas sabiendo de mi idea -muchos sin creerme aún- volví a querer escucharme otra vez y sentir esa voz interior de niño que me hablaba de salir al mundo, y entonces me fui al mismo lugar que aquella tarde me trajo tan profunda sensación.

Me senté otra vez a mirar el río y el más allá, y ya con los pensamientos más sintonizados me dije: "sea como fuera, voy a viajar, y alguna vez voy a mirar el horizonte así como ahora miro el río pero desde el mar, la montaña, el desierto o el bosque y voy a poder decir que finalmente lo logré"...

Un año y un mes después, ya viviendo en Búzios, luego de tantas cosas que me han pasado, me detuve a mirar el horizonte y recordé aquel momento que hasta entonces había olvidado. Me di cuenta que nada había sido casualidad. Que todo lo había planeado, quizá no en sus detalles, pero sí en su finalidad. Fui trazando puntos y pensamientos y me di cuenta que había convertido un sueño en realidad. Yo mismo lo logré. Cabeza dura y contrera, pero lo logré.

Y otra vez sonriendo me quedé mirando el horizonte y el sol en el mar, como cuando los peces miran en el cielo la luna...

Playa de Azedinha, Buzios
Playa de Azedinha, Buzios









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